40º Getxo Jazz / Jorge Pardo Huellas Cuarteto: Para Habichuela (+ entrevista)

Huellas Cuarteto, esta velada con Jorge Pardo, Rycardo Moreno, Pablo Báez y Bandolero (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

Huellas Cuarteto, esta velada con Jorge Pardo, Rycardo Moreno, Pablo Báez y Bandolero
(foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

Viernes 1 de julio de 2016, Algorta / Getxo, Plaza Biotz Alai, 21 h, 10 €, bono cinco conciertos 65 €.

BEV 40 GETXOJAZZ CARTELTras el teloneo del grupo a concurso (el Wilfried Wilde Quintet, liderado por un guitarrista francés), el saxofonista y flautista madrileño de 59 años Jorge Pardo se declaró honrado por inaugurar «este pedazo de festival» y dedicó su intervención al guitarrista de 83 años Juan Habichuela, «un emblema, una insignia que se nos marchó anoche». Y de seguido excusó la ausencia («no presencia», dijo él) de su guitarrista oficial, el sobrino del mito Josemi Carmona -hijo de Pepe Habichuela y la bailaora Amparo Niño- que debía estar en el funeral –claro- y que fue sustituido por Rycardo Moreno.

La carpa de la plaza de la plaza Biotz Alai estaba llena (sólo se quedaron sin vender una quincena de entradas) y Pardo dio un concierto de unos 14 pasajes o tramos en 100 minutos. Los sonidos eran tan exóticos, ondulantes y morunos (a veces arenosos cuando soplaba la flauta, por ejemplo en la introducción de ‘El faro’), que nos trasladó a una suerte de travesía por el desierto con más lapsos solistas que tarea en conjunto, recalando en oasis donde echar el balde al pozo y ver si hay agua. Si salía agua en esas improvisaciones, el respetable hiperpredispuesto ovacionaba y silbaba a rabiar, y si no, enmudecía sin contemplaciones, que fue lo que sucedió en un número protagonizado por el tocaor Rycardo y en un árido solo del contrabajista Pablo Báez, que en solitario no pareció buen zahorí.

Con la sombra de la pena por Habichuela y con el hándicap de encajar tal guitarra acústica en un cuarteto completado por el percusionista gitano Bandolero, el lacónico Pardo no presentó los temas de un repertorio que sugirió desde el funk a la bossa, desde el blues flamenco saxofonista al cubanismo infiltrado por la guitarra, y donde descollaron la elegante y arreglada balada de night club nocturno ‘Puerta del Sol Express’, y las tonadas más reconocibles por el madrileño empotradas, como la del bolero panchista ‘Historia de un amor’ o el logrado standard jazz ‘Caravan’, por supuesto también exótico en sus manos. Acabó el cuarteto con el bamboleo en espiral de ‘Sanlúcar-Mojácar’ (aquí un YouTube con una alineación distinta en un club) y, tras la ovación estruendosa, en el bis por bulerías Pardo coló destellos de su ex jefe Paco de Lucía.

OSCAR CUBILLO

«Me han dado cuatro premios en mi vida», con cuenta Pardo en la siguiente entrevista (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

«Me han dado cuatro premios en mi vida», con cuenta Pardo en la siguiente entrevista
(foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

+++ ENTREVISTA +++

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«Toco encima de todos los estilos posibles»

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El saxofonista madrileño Jorge Pardo inauguró el 40º Getxo Jazz

con la fusión flamenca de su Huellas Cuarteto

 

El doble ‘Huellas’ (2012).

El doble ‘Huellas’ (2012).

El viernes arrancó el 40º Festival Internacional de Jazz de Getxo, el prólogo de las grandes citas estivales rematadas con la de Vitoria y, sobre todo, la del Jazzaldia donostiarra ofertando numerosos conciertos simultáneos de tantos estilos más allá del jazz. En Getxo, en el barrio de Algorta, se podrán ver todos los bolos de cada día, pues no se solapan. En la primera jornada, en la plaza Biotz Alai (21 h, 10 €; más el grupo a concurso Wilfried Wilde Quintet de un guitarrista francés) abrió el cartel de abono el saxofonista y flautista madrileño de 59 años Jorge Pardo al frente de su Huellas Cuarteto. El exescudero de Paco de Lucía recreó el repertorio de fusión flamenca de ‘Huellas’, su álbum de 2012, de los más celebrados de su trayectoria. Jorge Pardo nos atendió el miércoles por la mañana, desde un AVE, de Sevilla hacia Madrid, hablando suave y pausado.

¿Cuántos grupos y proyectos tiene entre manos actualmente? Se nos ocurren el Cuarteto Huellas, el repertorio homenaje a John Coltrane, el de su último disco oficial ‘Historias de Radha y Krishna’, las colaboraciones con artistas ajenos incluso al flamenco y al jazz…

Es que en realidad mi proyecto es hacer música. Así que todos los estilos y las maneras en que puedo interpretarla están por debajo de esa primera pretensión. Voy abriendo proyectos según va pasando el tiempo y se me ocurren nuevas ideas. Voy consiguiendo nuevas historias y soy incapaz de cerrarlas. Más bien se van cerrando ellas por sí solas por la falta de atención, o la falta de interés, etc. Es verdad que tengo un montón de proyectos abiertos con los cuales funciono, y para mí es un goce más que un hándicap.

¿La última vez que actuó en Bizkaia fue cuando escoltó al difunto Manolo Tena en su concierto de reaparición, en octubre de 2015? Usted participó en la versión del ‘Muelle de la bahía’ de Otis Redding y del bolero ‘A ninguna parte’ que Tena metió en la película de Berlanga ‘París-Tombuctú’ (así lo contamos aquí).

Es curioso, porque jamás en mi vida había tocado con Manolo, aunque lo conocía desde hacía tiempo. Me dijo que iba a estar en Bilbao, en el teatro Campos Elíseos, presentando su nuevo álbum, me propuso tocar con él y no me lo pensé dos veces. Cogí mi instrumento, para allá me fui y conseguí tocar por primera y lastimosamente última vez en mi vida con Manolo. Era una persona genial, y me llevo ese gran recuerdo conmigo.

¿Qué le suelen pedir otros profesionales de la música cuando solicitan su colaboración para una grabación o un concierto?

Pues me suelen pedir que sea yo mismo. Que haga lo que me dé la gana.

Usted habrá tocado todos los estilos posibles, ¿verdad?

Más bien haría la precisión de que toco ‘encima’ de todos los estilos posibles. Para mí la habilidad, o la maestría, no radica en aprenderse todo lo que hay en toda la música que existe en el mundo, sino en ser capaz de ponerla encima de una estética o de otra aportando tu propio discurso, esencia y corazón.

¿Cómo será su concierto en el Getxo Jazz?

Pues todo un reto. Siempre cualquier concierto lo es de por sí. En este caso a Getxo hace muchos años que no voy y guardo un gran recuerdo de cuando estuve la última vez. Voy con muchas ganas de presentar a ese público mi proyecto ‘Huellas’, que a pesar de llevar funcionando algunos años por ahí, de haber pasado por los cinco continentes y de haber dado muchos conciertos, siempre es renovable. Esa es mi sensación, mi sentimiento. Es un reto presentarme en el festival.

El disco ‘Huellas’ es de 2012 y ya lo ha paseado por los cinco continentes (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

El disco ‘Huellas’ es de 2012 y ya lo ha paseado por los cinco continentes (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

Suele tocar la flauta y el saxo. ¿En virtud de qué elige soplar cada uno de esos instrumentos?

Es una cuestión meramente intuitiva. Escucho la música y me imagino el sonido de uno de mis instrumentos y voy a por ello. Hay veces, muy pocas, que tengo que rectificar esa intuición y, bueno, dicen que rectificar es de sabios. Yo no es que presuma de serlo, pero siempre es bueno rectificar si viene a cuento. Pero la verdad que no suelo equivocarme mucho en tal intuición.

El año pasado le concedieron el Premio Nacional de las Músicas Actuales. ¿Con dotación económica?

Pues sí, me dieron ese premio y había una dotación económica, la cual agradezco mucho, aunque siempre se queda en la mitad de la mitad de lo que dicen. Cumplí con las obligaciones de los impuestos. Me gustó mucho el enunciado del premio, ¿no? Hablan de una voz en mi instrumento, y la verdad que eso es algo que siempre he buscado.

¿Le caben los premios en casa? En 2013 le entrevistamos por el premio al mejor músico europeo de jazz según la Academia Francesa de Jazz.

Bueno, supongo que lo dices en broma porque me han dado cuatro premios en mi vida. Así que tengo sitio para más balones de oro de estos. Siempre son bienvenidos los que quieran venir, aunque no tenga un sitio especial para exponerlos en casa. En un rincón están bien.

¿Qué hará cuando acabe el concierto de Getxo, a eso de medianoche?

Supongo que ir a pasear y a disfrutar del ambiente de la ciudad en el festival. Imagino que la música no terminará cuando acabe mi concierto, sino que habrá más actividades. Intentaré disfrutar de lo que haya.

¿Lleva una agenda personal para saber qué fechas tiene disponibles por si en un bar le propone un amigo, ‘oye, Jorge, el 15 de septiembre me ha salido un concierto especial, ¿puedes venir?’?

Por supuesto. Me encantan ese tipo de citas improvisadas y a botepronto en cualquier local, tanto si hay que ir con smoking como si hay que llevar chanclas y calzones cortos. Cualquier cita es bienvenida, aunque bien es cierto que debo lidiar con el calendario, que está apretadillo, por suerte.

OSCAR CUBILLO

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