11º BBK Live / New Order + Arcade Fire + …: Volumen insuficiente

En la zona VIP. Segundo por la izquierda, Alfonso Santiago, organizador, tercero, Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao (foto: Facebook Juan Mari Aburto).

En el backstage. Segundo por la izquierda, Alfonso Santiago, organizador, tercero, Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao.
Debajo, la masa del Escenario 2. En la otra loma, la zona VIP (foto: Facebook Juan Mari Aburto).

Jueves 7 de julio de 2016, Bilbao, Kobetamendi, puertas 17 h, entrada diaria 68 €, bono tres días 130 €.

bev 11 bbk live cartel

34.151 personas dicen que hubo el primer día festivalero. Más o menos esta fue la media de asistencia oficial de las tres jornadas.

Trayectos de ida y vuelta aparte, siete horas estuve en el recinto de Kobetas y vi a seis grupos. Subí interesado en New Order y Arcade Fire y no me arrepiento. Lo anterior, me dio un poco igual, pero fue curioso.

 

New Order, grupo surgido de las cenizas de los pesimistas Joy Division en el año 1980 en Manchester (tras el suicidio del cantante Ian Curtis) y consuetudinariamente considerado como un pilar esencial de la música electrónica y del techno (hace menos de un mes brilló en el cartel del festival barcelonés Sonar), incluso del más comercial y bailongo, no voló a altitud suficiente y esperable en el Escenario Heineken, el segundo más grande del BBK Live, por mor de un volumen tan insuficiente que anulaba los efectos danzones esperados.

New Order en el camerino, antes de salir (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

New Order en el camerino, antes de salir (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

Aparte de que ellos oficiaron con un talante excesivamente hierático (la teclista Gillian Gilbert con la copa de champán a su vera, su marido el baterista Stephen Morris no destacó nunca, y al líder, vocalista y guitarrista Bernard Sumner se le vio con el gesto ausente, la desgana por todo su cuerpo y una cruz en su pecho a sus 60 años), el escaso volumen incluso provocó que el quinteto pareciera sonar embarullado. La pegada medró un tanto con el trascurrir de los 12 temas que sonaron en 82 minutos, pero no sirvió para mejorar la impresión general.

Cuando el volumen es bajo, al final no sabes si se ha subido un poco o el oyente se ha acostumbrado a las circunstancias. Quizá por eso, y por los ritmos cada vez más hipnóticos de los mancunianos, las sensaciones positivas afloraron con el paso de las canciones en el interior de cada uno de los presentes mixtos en la campa de Kobetamendi, donde se estableció una frontera generacional subliminal reconocible en los momentos más bailados por el gentío, dicen que 34.000 personas en total ese jueves: los más jóvenes se abandonaron y hasta corearon sobre todo los del último disco, ‘Music Complete’, y los más veteranos se entregaron en los temas más clásicos.

Las visuales también sirvieron para hipnotizar y absorber a los presentes. Con el devenir las imágenes minimales remitieron a ‘Star Wars’ y se tornaron lisérgicas, aunque el primer vídeo fue el retro y berlinés del single ‘Singularity’ perteneciente a ‘Music Complete’ (este es el clip). A la segunda ya hubo un guiño a Joy Division con el tema ‘Ceremony’, el primer single de New Order, editado en marzo del 81 y escrito por Ian Curtis cuando aún funcionaba el legendario grupo madre. En esta sonaron tres guitarras y se mantuvo la estructura de La Division de la Alegría, con su bajo de cuerdas agudas punzadas antaño por Peter Hook, quien ya no está en la banda y vende la moto en conciertos en solitario, a su nombre. Los New Order oficiales prosiguieron con el indie influencia de The Horrors ‘Academy’, del nuevo CD, y ahí todo sonaba embarullado, con el bajo tapándolo todo. Con decir que se oye mejor en el PC en casa…

New Order en la séptima pieza, ‘Plastic’, con haces de luz galácticos (imagen de móvil: O.C.E.).

New Order en la séptima pieza, ‘Plastic’, con haces de luz galácticos (imagen de móvil: O.C.E.).

A partir de entonces New Order se adentraron en su universo bailongo influencia para Fangoria, o también para otros presentes en este BBK Live: Hidrogenesse, que actuaron por la tarde en el escenario Pepsi (lo cuento abajo). La influencia del house y el sonido balear se percibieron en el novedoso ‘Tutti Frutti’, su clásico ‘Bizarre Love Triangle’ puso a la peña a bailar y a corear, y las imágenes de carta de ajuste y el sonar al aire libre perjudicaron al reciente ‘Waiting For The Sirens’ Call’. Los haces de luz galácticos y el sonido de baile más sólido realzaron ‘Plastic’, quizá la mejor pieza del último álbum, y para el epílogo los británicos viejunos se reservaron la gran traca, aunque paradójicamente las líneas de bajo, definitorias en New Order, no se perfilaron, no resultaran apreciables entre la mate y feble acústica.

Tal parte final se inició con un ‘The Perfect Kiss’ adornado con extractos de la película ‘Empire II’ de Amos Poe (lo indicaron las pantallas al acabar el tema), ‘True Faith’ resultó irreconocible en su arranque pero se encaminó hacia veredas fangorias, su gran clásico bailongo transversal ‘Blue Monday enardeció a la masa cuando reconoció los primeros golpes de la percusión sintética y logró que coreara ilusionada y feliz la melodía, antes de acabar con lo mejor de su intervención: ‘Temptation’, muy absorbente y lisérgica, y con unas visuales subjetivas planeando sobre el mar y bajo las nubes. Se fueron los músicos, la peña empezó a corear oooh-ooohhh como en un concierto de Arcade Fire, y New Order reaparecieron para un bis litúrgico, su versión del ‘Love Will Tear Us Apart’ de Joy Division, con la parroquia coreando la melodía (también lo más joveznos) e imágenes celestiales de Ian Curtis en la pantalla, que se suicidó al poco de lanzar este single, el más exitoso del grupo.

La terminaron y dijeron los de Manchester antes del mutis definitivo: «Habéis sido un público fantástico. Ha sido estupendo tocar en Bilbao». Pero lo comentaron con la misma indolencia, y quizá cierto aire de superioridad, con que se curraron el bolo.

New Order en el bis, ‘Love Will Tear Us Apart’ (imagen de móvil: O.C.E.).

New Order en el bis, ‘Love Will Tear Us Apart’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Luego acudimos a ver a los cabezas de cartel, Arcade Fire, que colmaron la explanada principal situada enfrente del Bilbao Stage, que estaba llena, pero no tan densamente como en otras ocasiones, por lo cual pudimos llegar hasta la parte delantera derecha, esquinados, junto a la columna de altavoces, pero lo mismo: el volumen fue insuficiente, aunque no resultó tan óbice o hándicap como en el caso de New Order. Curiosamente, los modernuquis canadienses (casi) no usaron visuales, sino solo el concierto retransmitido simultáneamente en dos pantallas laterales, y un fondo de tablado con espejos que a veces se movían como naves espaciales. Fue un concierto para escuchar canciones una detrás de otra (hasta 19 conté en 102 minutos con cambios de ritmo, integraciones y variaciones ambientales), para cantar con el grupo a ser posible dando saltos brazos en alto (jo, el filón de los coros facilones y tarareables que han encontrado estos), para dejarse llevar por la banda de diez miembros que tocaban un montón de instrumentos intercambiados, una banda muy elegantemente vestida, por cierto.

Arcade Fire, su líder Win Butler (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

Arcade Fire, su líder Win Butler (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

También fue un macroconcierto que fue a más. Empezaron ruidosos y alborotados con ‘Ready To Start’, dando saltos animosos, y a la segunda se refrenaron con country a pesar de usar dos baterías en ‘The Suburbs’, la chica lideresa Régine Chassagne cantó en falsete japonesito en ‘Sprawl II’ (fusilando la melodía vocal a Blondie y su ‘Heart Of Glass’; en esta pieza creo que usaron los únicos visuales, un fondo de estrellas, quizá recreado con luces), y entraron en un tramo muy Talking Heads con ‘Reflektor’ (y el cantante Win Butler bajando ante la gente, tras las vallas de seguridad), ‘After Life’ (otro momento álgido con la masa coreando «Scream and shout…») o ‘Normal Person’.

Arcade Fire, su colideresa y esposa Régine Chassagne (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

Arcade Fire, su colideresa y esposa Régine Chassagne (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

En la canción anterior robaron la línea de bajo del ‘Black Is Black’ de Los Bravos para el hipnótico ‘We Exist’ y en la posterior se desperezaron con un folk-a-billy con coros ooohhh-ooohh y la peña acelerando las palmas: ‘Keep The Car Running’. Según mis cuentas era el tema número 8, y fue el punto de inflexión. A partir de ahí el megabolo fue a más, a pesar de las invocaciones a que «tenemos que estar unidos» y el dramatismo góspel creciente hacia el Springsteen de ‘The River’ (otro guiño evidente) en ‘Intervention’ y alcanzando otro hito en ‘My Body Is A Cage’, un tema minimal y desnudo entre Elvis Presley y Nick Cave. Dramatismo tarantiniano fue ‘We Used To Wait’ y guapo rock and roll con ooh-ooh-oohs el ‘No Cars Go’, con ellos diciendo halagadores que «este es uno de nuestros lugares de la carretera favoritos para tocar» y respondido con los ‘hey’ algo Mumford & Sons y bastante hippiosos de la masa humana.

Arcade Fire en algún momento comunitario (imagen de móvil: O.C.E.).

Arcade Fire en algún momento comunitario (imagen de móvil: O.C.E.).

Tal comunión con la parroquia bastante joven y mixta la prosiguió la cantante Régine Chassagne con voz japonesita y ritmos Vampire Weekend en ‘Haiti’, el rock afloró americano en ‘Neighborhood / Tunnels’ (y en ‘Neighborhood / Power Out’ incrustaron partes de Lou Reed), la comunión se acendró en ‘Rebellions (Lies’), salieron cabezudos a escena en un ‘Here Comes The Night Time’ que pareció una fiesta tropical (y aquí Win Butler volvió a bajar para ver la masa desde la cercanía de las vallas de seguridad), y acabaron con ‘Wake Up’ y más coros ooohhh. Se despidieron diciendo en castellano: «El gusto es nuestro». No estuvo mal. Yo me esperaba menos. Y por lo que dicen, estuvieron mejor que en el Guggenheim en 2011, donde el sonido falló más aún.

Years & Years, su líder Olly Alexander, vestido para el Arenal de Mallorca (foto: Facebook).

Years & Years, su líder Olly Alexander, vestido para el Arenal de Mallorca (foto: Facebook).

Rebobinemos. Yo había llegado a las 7 de la tarde a Kobetas y vi un rato de Them Flying Monkeys antes de ir a currar a Years & Years, un trío gay sensación en la música de baile en Inglaterra que arrancó puntual a las 7.15, al aire libre y bajo un calor inclemente que degradaba las propiedades del subgénero, porque las luces no surten efecto y el sonido se pierde sin concentrarse en el cerebro del espectador. En sexteto, con dos teclados, una batería, dos coristas y el líder Olly Alexander vestido con bermudas vaqueras y una camiseta rosa con un corazón (luego aclaró que era un fake de una polla, y se descojonó) y una cinta del mismo color en la frente, y calzado con playeras Nike con calcetines blancos altos, bailó la danza del vientre y muchas más, como si estuviera en un desfile del Orgullo Gay, porque él lo es y así dice que enfoca las letras de sus canciones. Su música no va más allá del típico techno británico de los 80 que tan bien funciona en las discotecas baleares, un baile sintético que enlaza con Enrique Iglesias y pone a la peña a ondularse, a dar palmas y a corear ‘oh, oh’. Olly cantó como Michael Jackson, sacó un peluche que le regaló un espectador, bajó a bailar tras las vallas de seguridad y poco a poco fue asentando el sonido, comprimiendo el aire y ganando la partida como Robbie Williams. Al empezar una balada invitó, «podéis tocaros o tocar a vuestros amigos», luego invitó a cantar la versión de ‘Dark Horses’ de Kate Perry si la conocíamos, y la cosa se tornó reiterativa mientras la gente se montaba la fiesta a su bola y bailaba en cadenetas y algunos se subían a hombros de otros y los seguratas les decían que estaba prohibido hacerlo. Pero para el final reservó dos canciones potentes y bailongas, ‘Desire’ y su hit ‘King’, con toda la campa bailando, alzando los brazos, saltando, coreando y ondeando banderas arcoíris gays.

Camino hacia Hidrogenesse, hala, El Correo es medio oficial el BBK Live (imagen de móvil: O.C.E.).

Camino hacia Hidrogenesse, hala, El Correo es medio oficial del BBK Live (imagen de móvil: O.C.E.).

Luego escogí el escenario Pepsi para catar a otro grupo gay, Hidrogenesse, dúo de electropop petardo catalán con bigotillos y bermudas cuyo concierto fue también perjudicado por ser al aire libre. A medias entre Astrud, Un Pingüino En Mi Ascensor y Fangoria, Carlos Ballesteros y Genís Segarra (que milita también en Astrud) derrocharon mucha ironía (‘No hay nada más triste que lo tuyo’), reivindicaron el techno arcaico (el recitado ‘Así se baila el siglo XXI’), pusieron a la gente en danza salvaje (‘Disfraz de tigre’, pero no se disfrazaron de tal), se revelaron adictos a la tecnología (‘Eres PC, eres Mac’), lanzaron un guiño a Raffaella Carrá, se negaron a tocar ‘Christopher’ cuando se lo pidieron (se declararon hartos de esta canción), y se despidieron con, como anunció el cantante Ballesteros, «un mantra que si lo repites se hace realidad: ‘Échame un kiki, amor’», la última canción de una sesión de cuarenta y pocos minutos para unas once canciones.

Hidrogenesse: Carlos Ballesteros, el cantante (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

Hidrogenesse: Carlos Ballesteros, el cantante (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

Luego nos quedamos tres amigos por ahí para comprobar si las madrileñas Hinds son tan malas y tan bluf, y vaya, forman el típico grupo verde y por momentos burdo alentado por la prensa de toda condición por ser todas chicas (cuatro), pijas, jóvenes, monas y descaradas. Acabamos aburridos de su rollete popero a lo Bangles, de sus guitarras entre el garaje y el surf, de su inconsistencia a lo Aries, de sus vocecillas agudas, de su híbrido entre el pop de los 60 y el indie de los 90, de su guiño velvetiano… La gente formaba más corrillos de los habituales y se hacía selfis.

OSCAR CUBILLO

Hinds en su verde y burdo bolillo (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

Hinds en su verde y burdo bolillo (foto: Facebook Bilbao BBK Live).

Comments
One Response to “11º BBK Live / New Order + Arcade Fire + …: Volumen insuficiente”
  1. Piru dice:

    Yo llegué con Years & Years, como no había mucha gente nos acercamos pero aquello no me molaba nada. De ahí fuimos a DMA`S, bastante mejor, vimos como ocho canciones a gusto. Seguido a ver a Hinds, “vamos que vais a flipar lo malas que son”, aguantamos dos temas, malas con avaricia; encima comentaron que venían de un festival de Suecia, horror. De ahí a ver a New Order o a tomar una Guiness, sonaron bien pero esperaba mas. Arcade fire, también me decepcionó bastante, momentos muy buenos pero de la misma bajaban bastante; el sonido muy bajo, la radio de mi mesilla suena más alto

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