La Orquesta Mondragón: Gurruchaga, un vampiro temeroso

El sexteto base, o sea los cinco músicos y el líder Gurruchaga, al principio del show (foto: Luis Miguel Barrio).

El sexteto base, o sea los cinco músicos y el líder Gurruchaga, al principio del show (foto: Luis Miguel Barrio).

Domingo 15 de agosto de 2016, fiestas de Portugalete, Plaza San Roque, 23.30 h, entrada libre.

Paradójicamente, cual viejo vampiro temeroso del devenir ofició Javier Gurruchaga, el líder absolutista de La Orquesta Mondragón, el domingo en las fiestas de Portugalete, en una plaza San Roque llena al menos desde 45 minutos antes del arranque con gente rebosando en distintas altitudes, aunque con apenas señoras asomadas a los balcones y ventanas de los edificios más castigados por los festejos y el ruido. En un concierto de dos horas exactas para 18 piezas con numerosas codas, el donostiarra Ignacio Javier Gurruchaga Iriarte, de sólo 58 años, vistió dos americanas (una con solapas de brillantina y otra de leopardo sintético) y condujo un show correcto pero verbenero y populista, relegando su gamberrismo iniciático en favor de un convencionalismo sabinero (por Joaquín: la urbanita ‘Corazón de neón’ -«de hace 28 años», informó-, la infiel ‘Olvídate de mí’, la putañera ‘Lola, Lola’, la del bis ‘Adiós, adiós’, las cuatro con letras de Sabina), y abusando de las versiones en inglés, lo que aplaca el tono carpetovetónico de sus originales, que por cierto fueron lo que mejor funcionaron: ahí estuvieron las cadenetas consuetudinarias de la superfriki ‘Viaje con nosotros’, a lo Radio Topolino Orquesta, casi lo mejor de la cita si no la hubiera alargado tanto, ‘improvisando’, como explicó al acabarla.

El donostiarra de 58 años Ignacio Javier Gurruchaga Iriarte, con su primera chaqueta, con solapas de brillantina (foto: Luis Miguel Barrio).

Ignacio Javier Gurruchaga Iriarte, 58 años, con su primera chaqueta, con solapas de brillantina (foto: Luis Miguel Barrio).

Lo de vampiro lo decía por la plétora versionera, por fagocitar el cancionero americano, lo que confirió al encuentro un cariz de bolo hostelero, con revisiones a estas alturas no tan divulgativas del ‘Stand By Me’ de Ben E King («de cuando empezó el rock and roll, hace 60 años, qué barbaridad», presentó, y la gente bailó abrazada y onduló sus brazos, y el saxofonista armenio, el más destacado de la banda, lo adornó con un solo springsteeniano), ‘Imagine’ del borde divinizado John Lennon (esta resonó en plan Queen y Gurruchaga la entonó «por la paz y la imaginación, por los migrantes, por el ansia, y porque no gane Donald Trump»; hala, ya empezamos…, ¿y qué dirán los ‘migrantes’ de su orientación sexual?), ‘Roadhouse Blues’ de los Doors (dedicado a Jim Morrison, otro difunto temprano, «otro que está en el Cielo», como dijo), el country boogie ‘That’s All Right Mama’ (de Arthur Big Boy Crudup pero acreditada por Gurruchaga a Presley -«Elvis, eres el Rey, te queremos»- y dedicada a su madre y a las madres de los presentes -«vivas o muertas»-; quizá esta fue la mejor versión de la velada, el décimo tema, cuando se sentó en el taburete), ‘Cold Turkey’ (otra de Lennon, esta sin venir a cuento y cuyo título tradujo literalmente como ‘Pavo frío’ y que en realidad se refiere al mono de la drogadicción) o ‘Back In The USSR’ de los Beatles (de lo peor, muy pureta y con el teclado chabacano), todo esto sin contar con la intro instrumental del quinteto musical (‘Peter Gunn’ de Mancini) ni las numerosas codas vampíricas de Lou Reed, del ‘Shake, Rattle & Roll’, del ‘Hey Jude’ beatleniano con vocación comunitaria o, en el bis, cuando hizo mutis el jefe, sus músicos a solas tocaron a Deep Purple y Led Zeppelin.

Creo que esta es la bailarina en su segundo intervención, en ‘Olvidate de mí’ (foto: Luis Miguel Barrio).

Creo que esta es la bailarina en su segunda intervención, en ‘Olvidate de mí’ (foto: Luis Miguel Barrio).

Vampiro por chupar la sangre del legado cultural yanqui, Gurruchaga en la gira del 40º Aniversario de la Mondragón fue divo quejoso del sonido (empezó pidiendo más brillo, más agudos, siguió exigiendo oírse más alto por monitores, luego ordenó eliminar acoples…), bailó junto a sus músicos, pastoreó a la nutrida, mixta y asaz veterana concurrencia (decía ‘come on’, animaba como Micky, pedía palmas, conseguía los gritos ‘hey, hey’ del respetable predispuesto como el Miguel Ríos legendario), solicitó que le dieran más luz para ver del atril donde tenía las letras y se mostró mas asustado que preocupado por el «implacable» paso del tiempo al referirse en sus escuetos parlamentos a los autores de esas demasiadas versiones que escogió (que se mueren los buenos, que hace cuánto tiempo de esta canción …), al cantar el ‘Tic tac’ (un soul a lo Blues Brothers con otra letra de Sabina) y al rogar que rezáramos a la Virgen, en la noche de la peregrinación a la basílica de Begoña, por la salud de Luis Eduardo Aute, que le ha dado un ataque al corazón y «está entre la vida y la muerte» (y cantó su tema ‘Anda suelto Satanás’, conocido por la versión de Barón Rojo y según anunció el showman título del nuevo disco de la Mondragón, un álbum de duetos).

La primera aparición de la mulata en ‘Caperucita feroz’, el quinto tema, con el septeto al completo (foto: Luis Miguel Barrio).

La primera aparición de la mulata en ‘Caperucita feroz’, el quinto tema, con el septeto al completo (foto: Luis Miguel Barrio).

Pero lo dicho, entre tanto cover y pavor por La Parca, lo que mejor funcionó fueron sus originales: ‘Garras humanas’, la esperada ‘Caperucita Feroz’ (no vino Popotxo a este bolo con poco humor, pero sí una mulata que apareció unas cuatro veces hasta elevar la alineación completa al septeto; «muchas gracias, han pasado 35 años ya», ubicó al acabar esta de hola mi amor, soy yo tu lobo…), una rotunda y bibikinesca ‘Ponte peluca’, o ‘Bon Voyage’ revisitada con swing guitarrista. Una pena que no tocara ni ‘Pasen y vean’ ni ‘Ellos las prefieren gordas’.

ÓSCAR CUBILLO

Gurruchaga poniendo el micro al público vestido con su segunda americana, animal print (foto: Luis Miguel Barrio).

Gurruchaga poniendo el micro al público y vestido con su segunda americana, animal print (foto: Luis Miguel Barrio).

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