Fiestas de Bilbao 2016 / Bunbury: Como Jesucristo sobre las aguas

Enrique caminando sobre su público (foto: Mr. Duck).

Enrique caminando sobre su público devoto (foto: Mr. Duck).

Viernes 26 de agosto de 2016, Bilbao, Abandoibarra, 23.30 h, entrada libre.

 

Bunbury, el ex Héroes del Silencio, apretó a la humanidad en una explanada del Guggenheim que le recibió como a un artista internacional y donde él se reivindicó y resumió con éxito su carrera de 30 años de ‘mutaciones’

 

A los 49 años cumplidos este agosto, el zaragozano Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy superó las elevadas expectativas en él depositadas en una explanada del Guggenheim abarrotada, apretada, participativa, mixta e intergeneracional. El de Bunbury era el concierto más interesante de la Semana Grande pública y privada, y colocó el listón muy alto. Su nombre brillaba en la programación municipal con un fulgor demostrado sobre el tablado y aún sigue titilando horas, días después. El ex Héroes del Silencio no tenía competencia el viernes, el día grande de la semana ídem, en la plancha melómana nocturna oficial. No le hacían sombra ni la tarantela de los itálicos balcánicos manonegristas Kalàscima en la Plaza Nueva, ni el Mariachi Elegancia Mexicana (a Bunbury le influye el mariachi y él mismo en el país azteca es una estrella mayor que en España), ni los DJs de la Megastar FM en la Plaza de Europa, ni la verbena en dos pases de Akerbeltz.

Un Bunbury imperial vino, vio y venció en Abandoibarra. La masa esperaba con antelación y cada vez que sucedía algo en el tablado, rugía como si estuviera viendo al artista. Un artista (el término no es gratuito) que apareció puntual (un minuto antes incluso), encabezando un septeto, liderando a su banda Los Santos Inocentes (Rebenaque, ex Loquillo y Trogloditas, a los teclados y el acordeón), y en dos horas clavadas con sonido estupendo interpretó 22 canciones, incluyendo dos bises de tres piezas cada uno. No se hizo nada largo y cayeron un montón de piezas revisadas de Héroes del Silencio (siete conté, o sea un tercio del repertorio), pues, como avisó el maño, esa velada se haría «un repaso a 30 años de mutaciones, a las canciones más significativas de las últimas tres décadas».

Con la americana ajustada que vistió en los primeros temas (foto: Mr. Duck).

Con la americana ajustada que vistió en los primeros temas (foto: Mr. Duck).

Vestido con embutida elegancia cool y luciendo unos brazos fornidos y tatuados, controlando el especial concierto desde el seno del escenario hasta el fondo de la explanada e incluyendo un foso de fotógrafos ansiosos a los que regaló poses de todo tipo y condición (muy chulas esas en plan el Elvis Presley karateka), el bueno de Bunbury abrió el show con surf actualizado (‘Iberia sumergida’, de Héroes del Silencio), blues del siglo XXI con raptos ululantes algo Amaral (‘El club de los imposibles’) y, a la tercera, tras saludarnos con un «gabon, cabronessssss», el ‘Dos clavos a mis alas’ que escribió para Raphael y que mantuvo el aire crepuscular del rock americano actual.

Sin que sirva de precedente, nosotros estábamos en la zona VIP (al empático Pato su amigo Alain, del bar Galipó, le regaló cinco pases y dispusimos de cerveza gratis, pinchos hasta hartarnos y baño de lujo, oigan) y desde ahí vimos que una chica conduciendo un coche de niños entró en el foso de los fotógrafos e inferimos que se trataba de José Girl y de Asia, o sea de la esposa y la hija de Bunbury, que viajan siempre de gira juntos. En Nick Cave pensamos durante ‘La sirena varada’ (de Héroes), muy bien le quedó el soul-rock ‘Porque las cosas cambian’ (con cuatro mástiles delante del tablado), vía groove rock recuperó el heroico ‘El camino del exceso’ (al acabarla las filas delanteras corearon manos arriba Enrique, Enrique…), y otro clásico heroico fue el americanizado ‘Avalancha’.

Vista desde la zona vip del lateral, con la pantalla en primer plano y el tablado detrás (imagen de móvil: O.C.E.).

La vista desde la zona vip del lateral, con la pantalla en primer plano y el tablado detrás (imagen de móvil: O.C.E.).

La acabó, arrojó una botella de plástico al respetable, y comentó: «Poca agua se bebe en la Semana Grande, ¿no?». Y procedió a tocar el rock mariachi a lo Chingón ‘Que tengas suertecita’, antes de presentar ‘Puta desagradecida’, un rock Neil Young que grabó en un disco a pachas con Nacho Vegas, como informó en la introducción. Presentó a Rebenaque y su acordeón antes del folk saltarín de banjo manonegrista ‘El extranjero’, muy global, con mucha luz y coros, y bajó del tablado para cantar pegado al público en el vals Tom Waits ‘Infinito’. Personal con riffs escuela T-Rex nos cayó ‘El hombre delgado que no flaqueará jamás’, y a soul-rock individualista remitió ‘Despierta’.

Dos de Héroes del Silencio se encadenaron con ‘Mar adentro’ (la de «en la prisión del deseo estoy junto a ti», coreado por ejemplo por el vip Torkel, que compartía su petaca de güisqui de hipermercado y manifestó nostálgico: «¡qué recuerdos!, me estoy poniendo palote») y con ‘Maldito duende’, donde Bunbury bajó por segunda vez desde el escenario y caminó sobre el público como Jesucristo sobre las aguas. Tras el clímax presentó a la banda, a Los Santos Inocentes, y el glam vía Bowie llovió en la coreada ‘Lady Blue’. Y al acabarla expresó: «Bilbao, Euskadi, un inmenso placer cantar esta noche con ustedes y para ustedes. No se olviden de nosotros».

Gesto facial inmediatamente vinculable a una de sus influencias: Raphael (foto: Mr. Duck).

Gesto facial inmediatamente vinculable a una de sus influencias: Raphael (foto: Mr. Duck).

El primer bis fue triple, con un primer tema que no entendí (quizá fuera el Más alto que nosotros sólo el cielo’, con el que ha reiniciado en otras ciudades –lo aventuré en el periódico y he leído por ahí que sí, que fue éste-), seguido por el cenital y ragtime ‘Sí’ (el de «dímelo, dímelo, dímelo»), y rematado con el flotante ‘La chispa adecuada’ (el último título de Héroes del Silencio).

El segundo bis, también triple, lo comenzó ironizando sobre nuestras preocupaciones inmediatas tras el concierto: autobuses, coches, mujeres, nietos… Pero reconoció que «apreciamos que estén aquí esta noche» y cantó ‘Los habitantes’, con mucho soul-rock. Quizá alcanzó el culmen de las dos horas de show con ‘De todo el mundo’, esa de «no tengo dueño», la montada sobre soul sureño emocionante. Y se despidió definitivamente con ‘…Y al final’, una suerte de vals a lo Leonard Cohen. Antes de terminarla hizo mutis dejando a sus músicos estirando el tema, posando los seis escuderos sin su líder para la foto final, sin el jefe supremo, sin Bunbury, quizá ya de camino al hotel con José Girl y Asia. A ojo fue la quinta vez que yo veía al artista, y quizá la mejor. Probablemente.

OSCAR CUBILLO

Sostiene Pato que Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy domina la escena y regala poses por doquier (foto: Mr. Duck).

Sostiene Pato que Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy domina la escena y regala poses por doquier (foto: Mr. Duck).

Comments
4 Responses to “Fiestas de Bilbao 2016 / Bunbury: Como Jesucristo sobre las aguas”
  1. oscar cine dice:

    Nueve bolos he visto en fiestas y solo UNO de la plancha oficial(lomoken hoboken).
    con la excepcion de bunbury-que no me interesa,pero merece mi absoluto respeto-el cartel este año ha sido el mas LAMENTABLE que yo recuerdo.vaya nivel musical.
    Por cierto,dudo mucho que alguien de cultura del ayunta lea esto,pero en el bolo de Wizards y Cobra en la sala Stage habia 300 personas.lleno absoluto.que el ayuntamiento continue el año que viene sin traer ROCK,que esta claro que a la gente no le interesa.
    ah! y he dicho ROCK,no se me despiste alguno y me cite a mago de oz,que para quitar la gusa no es lo mismo el Rimbombin que el Domino,s. Vamos a respetarnos.

    • bilbaoenvivo dice:

      Yo una vez comí en el Rimbombín y no vuelvo.
      Hace un rato he leído una crítica demoledora y argumentada al bolo de Mägo de Oz en Semana Grande.

      • Iker dice:

        Al leer que como grupo “heavy” (ejem) iban a traer a Mago de Oz, pensé en King diamond para fiestas de Bilbao.Resulta que este año tocaron el mismo día en el Rock-fest de Barcelona; bueno, Mago de Oz por la tarde y King diamond a la una de la madrugada. Me gusta más Mercyful fate, el otro grupo del rey diamante, pero su concierto fue impresionante: decorado de iglesia siniestra (no les cupo entero como en otros festivales, aquí es donde entra la cutrez de los promotores de la rana), sonido potente y cristalino y Kim Bendix Petersen con la voz mejor que nunca.
        Pues eso, que me dije: “Joder, King diamond en fiestas de Bilbao: están dando conciertos contados, así que sería algo bastante exclusivo, tienen un buen montaje de luces y sonido, pero sin llegar a la parafernalia de Kiss, así que su caché igual es asumible, un escenario grande…”. Tampoco estarían mal unos Amon amarth (este año no porque en otoño vienen de gira). Hay tantos…pero nada, el año que viene Warcry y tan contentos.

  2. oscar cine dice:

    Si yo tb comi una vez en el Rimbombin y no he vuelto;pero xq no tengo un puto duro.no hablo de eso y lo sabes.a ver si t señalo a la luna y miras el dedo.
    Ah no,esos son los de contratacion musical del ayunta.

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