32º Getxo Folk / Elida Almeida: El desarraigo del migrante

El fino y mixto quinteto eléctrico de la caboverdiana Elida Almeida (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

El fino y mixto quinteto eléctrico de la caboverdiana Elida Almeida (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

Sábado 3 de septiembre de 2016, Romo / Getxo, Parking de la Estación, 19 h, entrada libre.

BEV 32 GETXO FOLK cartelEl sábado, durante la gran jornada africana del 32º Getxo Folk, con tres conciertos principales liderados por sendos vocalistas negros al frente de grupos de altura, me dio pensar, una vez más, que, más que folk, a menudo lo que ofrece el festival municipal de la margen derecha es exotismo. Y es que en África también tienen electricidad y enchufan sus instrumentos musicales y el folk se diluye quedando sólo lo… ¿étnico? La primera afrocita sabatina la protagonizó por la tarde en la habladora Terraza del Mundo la caboverdiana Elida Almeida, que vino estrenando su debut, ‘Ora doci Ora margos’ (14), el que según la promoción «refleja la esperanza y los sueños de los jóvenes caboverdianos que sueñan con escapar de su aislamiento y abrazar el mundo».

Elida Almeida (Pedra Badejo, Santa Cruz, isla de Santiago, Cabo Verde, 1993), al frente de un quinteto mixto y eléctricamente modernista (¡qué guitarrista!), en su show creciente hacia la alegría de 15 piezas en 75 minutos no recordó mucho al folk de su isla (la serena morna de Cesaria Evora, sólo presente en algún lento del inicio), sino que más bien se arrimó al soul americano y, en los cortes más animados, al carnaval brasileiro. Además, su estilo fue muy francófilo, a lo Dominique A o Tété, por la tristura y melancolía del migrante desarraigado en los barrios de las capitales europeas. Ora comercial y bailonga, ora compungida y melodramática, Elida empezó sonando a demasiado volumen y brillantez de agudos (cantaba en portugués pero a mí me sonaba a francés), animó a bailar con destellos afrobeat u otros ritmos africanos, en ‘portuñol’ afanoso contó que en Cabo Verde tienen «playas bonitas, pescado rico, collares bonitos…», y por el final hasta subió al tablado a un flaco espectador africano a bailar con ella y al que le comió la tostada, la muy descarada.

OSCAR CUBILLO

Cantó melancólica hasta la tristura, ora urbanita y relajada, ora africana y danzona (foto: Gorka Larrea).

Cantó melancólica hasta la tristura, ora urbanita y relajada, ora africana y danzona (foto: Gorka Larrea).

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