Daniel Romano: «¡Daniel, eres un monstruo!»

¿Manos arriba? No, los saludos al acabar el bis triple con ‘I'm Gonna Teach You’ (foto: Carlos García Azpiazu).

¿Manos arriba? No, los saludos al acabar el bis triple con ‘I’m Gonna Teach You’ (foto: Carlos García Azpiazu).

Sábado 17 de septiembre de 2016, Bilbao, Kafe Antzokia, sala superior, 21 h, 15-18 €.

bev-daniel-romano-cartelEl sábado noche en el Antxiki atestiguamos uno de los mejores conciertos del año, y no sólo lo afirmamos nosotros. Fue el protagonizado por el canadiense Daniel Romano (Welland, Ontario, 1985), quien ofreció una actuación diferente a la de esa tarde pasada por agua en el reciente Azkena Rock Festival, donde sonó más al Nuevo Rock Americano de los 80: mucha deuda dramática con Green On Red, la alegría de Rank And File o los riffs templados de The Del-Fuegos (así lo contamos). Esta vez regresó a Euskadi en quinteto y se trajo a un escudero orondo y barbado que se ocupó de la pedal steel guitar, con lo cual el siempre prometido ambiente de honky tonk se hizo realidad en la sala («Aaron Goldstein, el steel, vino con él en la primera gira, pero no estuvo en el Azkena porque fue padre», nos explican desde la promotora, The Mad Note Co.).

Pero el de Romano en su regreso fue un honky tonk modernista, para nada paleto, ni revivalista ni folklórico. Más urbano que pueblerino, con más neón que aridez, más frescor que recalentamiento con microondas. En el Antxiki el sábado había un centenar de aficionados expectantes que al acabar el show salieron encantados y durante el bolo de 15 temas en 63 minutos (qué intensos, qué grandes, qué inmensos) no pararon de empujar y jalear con largas ovaciones, aullidos, bravos, comentarios estilo ‘la verdad es que muy bueno’ y piropos tipo ‘¡Daniel, eres un monstruo!’. Sí, un monstruo variado al que en los momentos más sentimentales le acompañó la banda con rotundidad inusual e inapelable (esa batería dándole duro), casi todo el tiempo la steel derramó sus notas como la lluvia brillante, y en bastantes ocasiones la rubia de la acústica (que tocó todo el rato ladeada en un lateral, sin quitarle ojo al líder) sumó unas segundas voces estupendísimas no, lo siguiente.

Aaron Goldstein, el steel guitar man, por paternidad falló en el pasado Azkena Rock Festival, pero vino al Antxiki y lo convirtió en un honky tonk mediante su brillante lluvia de notas (foto: Carlos García Azpiazu).

Aaron Goldstein, el steel guitar man, por paternidad falló en el pasado Azkena Rock Festival,
pero vino al Antxiki y lo convirtió en un honky tonk mediante su brillante lluvia de notas (foto: Carlos García Azpiazu).

Semejante quinteto estéticamente variopinto (el gordo de la steel parecía de Southern Culture On The Skids, el baterista de una banda de queer metal –con perdón-, el bajista con su sombrero cowboy y su niqui de anchas franjas un universitario de fiesta alcohólica, la chica una rubia de pelo largo, y el líder un mod flaco con jersey de diseño y zapatos finos) no flaqueó en ninguna de las quince piezas, cañeras o lentas, honky tonkers, souleras, roqueras o poperas. Tocaron sin setlist, arrancaron con los lalalás enganchantes de ‘Valerie Leon’, y a la segunda, el medio tiempo abierto a lo Walkabouts ‘I Had To Hide Your Poem In A Song’, se confirmó la solidez que ofertaba la cita.

El quinteto variopinto que dio forma al rotundo cancionero de Daniel Romano (foto: Carlos García Azpiazu).

El quinteto variopinto que dio forma al rotundo cancionero de Daniel Romano (foto: Carlos García Azpiazu).

El country rock expansivo aunaba a los Eagles con los Jayhawks (esa segunda voz de la rubia…), las baladas country servían de hálito también para la audiencia, y la alegría modernista general del repertorio le vinculaba con el bueno de John Paul Keith, otro atildado joven country rocker flaco, con gafas y pelo corto (‘Tolouse’). Daniel Romano, ante el público epatado, sonaba como el Gram Parsons fronterizo, como un Dylan pizpireto, y de nuevo como John Paul Keith (una muy cambiada ‘If I’ve Only One Time Askin’’), y otra vez como Gram Parsons rompiendo la bóveda de cristal (‘You’d Think I’d Think (I Had Enough, But Something Keeps Me Coming Back For More)’), y mejorando con naturalidad a los Jayhawks por la rubia y más (‘(Gone Is) All But A Quarry Of Stone‘, ‘Dead Medium’).

La rubia y Romano insuflando voces en la penúltima, una balada a lo Dwight Yoakam (foto: Carlos García Azpiazu).

La rubia y Romano insuflando voces en la penúltima, una balada a lo Dwight Yoakam (foto: Carlos García Azpiazu).

Y se largaron. Sólo habían pasado tres cuartos de hora, pero, claro, menos mal, hubo bis con tres temas, uno a lo Blue Rodeo de carretera nocturna con alaridos finales (‘Runner’; «el año que viene, abajo», pronosticó el fotógrafo Azpiazu sobre el plausible regreso de Romano a la sala grande del Antzoki), una balada honky tonk que podría hacer Dwight Yoakam, y un adiós con más rollo Gram Parsons (‘I’m Gonna Teach You’). Hum… Sí, de lo mejor del año. Acudimos con expectativas altas y nos superó por todos los flancos el bueno de Daniel.

OSCAR CUBILLO

La rubia tocó en una lateral, dando casi la espalda al respetable para mirar todo el rato al líder (foto: Carlos García Azpiazu).

La rubia tocó en un lateral, dando casi la espalda al respetable para mirar todo el rato al líder (foto: Carlos García Azpiazu).

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