Flamingods: Exótica espacial

Kamal Rasool, nacido en Dubai y criado en Bahréin, de madre turca y padre del emirato (foto: Carlos García Azpiazu).

Kamal Rasool, nacido en Dubai y criado en Bahréin, de madre turca y padre del emirato (foto: Carlos García Azpiazu).

Miércoles 28 de septiembre de 2016, Bilbao, Kafe Antzokia, 21 h, gratis.

‘Majesty’ (Soundway, 16).

‘Majesty’ (Soundway, 16).

El miércoles el Kafe Antzokia tuvo a bien regalar a la afición un interesante concierto internacional. Abrió la puerta de su sala superior, no cobró entrada y el recinto se llenó de un público más joven y mixto de lo usual: mucho veinteañero avanzado con cara de felicidad ante la descarga del combo angloárabe Flamingods (apelativo que viene de contraer las palabras ‘God / Dios’ y ‘Flamingo / Flamenco’, la gran ave zancuda), que arribó en cuarteto (no en el quinteto que prometen las fotos y airea su Facebook) y que arrancó sin misterio ni inspiración su a la postre gozosa intervención de 9 tramos en 69 minutos presentando su disco de orfebrería onírica ‘Majesty’ (este es su Bandcamp), editado en junio en el sello londinense Soundway Records, escudería de proyectos como Fantasma, Ondatropica, Bomba Estereo, Fumaça Preta, Los Míticos Del Ritmo…

Flamingods arribaron en cuarteto, pero son un quinteto (foto: Carlos García Azpiazu).

Flamingods arribaron en cuarteto, pero son un quinteto (foto: Carlos García Azpiazu).

Se trata de un quinteto originario de Bahréin, avecindado en Londres y autoetiquetado como ‘psicodelia exótica’, pues no en vano utiliza instrumentos de Nepal, Tailandia, Indonesia, Turquía, Japón o Tanzania. No obstante, su arranque fue desconcertante, de pop mal cantado, tocado con tosquedad y, lo más desilusionante, de resultado occidental, por ejemplo al mezclar en la segunda pieza los ritmos de Vampire Weekend con el tono de John Lennon y una batería folk. Los cuatro sujetos, vestidos de saldos adquiridos en un mercadillo de la casba (el líder árabe Kamal Rasool con un chaleco de chapas, un negro con trenzas y camiseta amarilla, un melenudo rubio de bote con bermudas, ancho piercing nasal y camiseta azul que se quitó al final, y otra suerte de morisco a la batería con camiseta de tirantes blanca), intercambiándose a veces los instrumentos (varias percusiones y guitarras, un oúd eléctrico, una flauta testimonial, un instrumento japonés que tenía teclas tipo máquina de mecanografiar y que no sé cómo se llama…), con el paso de los mitos fueron sudando y despojándose de su flemática rigidez, que les envaraba al bailar y al sonreír como estreñidos.

Foto de saldo que captura en su opacidad la ropa del cuarteto multirracial (imagen de móvil: O.C.E.).

Foto de saldo que captura en su opacidad la ropa del cuarteto multirracial (imagen de móvil: O.C.E.).

Después de un afrobeat que sonó a ensayo, despegaron al quinto tema, un instrumental que destruiría a Tame Impala mientras tres de ellos golpeaban percusiones como unos Battles orgánicos entrando en trance en plena danza del vientre. A partir de ahí ya todo fue una fiesta encima y abajo del escenario, con groove a lo Happy Mondays espesos, burbujas lisérgicas marca Kula Shaker, improvisaciones algo Ravi Shankar, andanadas de ‘space rock’ con el bajo prospeccionando el éter y las guitarras chocando con asteroides, un sermón lúdico y flotante con el cantante Kamal Rasool (nacido en Dubai, criado en Bahréin por madre turca y padre del propio emirato, y emigrado al Reino Unido en 2010 para estudiar en el London College of Communication) bajando a bailar entre la peña igual que en un bodorrio hindú enloquecido y, de modo inesperado (cuando se había pues música y algunos se habían largado), un bis a modo de rave de arrabal tercermundista, un éxtasis chirriante remate de lo que fue un bolo creciente de exótica espacial, etiqueta más apropiada que la de ‘psicodelia espacial’ que han elegido para venderse (por cierto, antes del bis unos espectadores le tendieron media cerveza a Kamal y la bebió de un trago, o sea que no es abstemio).

OSCAR CUBILLO

Kamal Rasool bailando excitado entre el público, como en una boda hindú (foto: Carlos García Azpiazu).

Kamal Rasool bailando excitado entre el público, como en una boda hindú (foto: Carlos García Azpiazu).

Kamal Rasool tocó guitarra, el oúd de la imagen, flauta, teclas, un instrumento nipón… (foto: Carlos García Azpiazu).

Kamal Rasool tocó guitarra, el oúd de la imagen, flauta, teclas, un instrumento nipón… (foto: Carlos García Azpiazu).

 

 

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