Pablo López: ¡Pablo, qué pena!

En la sexta canción, ‘Tu enemigo’, coreadísima por la gente en pie, ovacionadísima al acabar (imagen de móvil: O.C.E.).

En la sexta canción, ‘Tu enemigo’, coreadísima por la gente en pie, ovacionadísima al acabar (imagen de móvil: O.C.E.).

Domingo 2 de octubre de 2016, Bilbao, Palacio Euskalduna, 20 h, entradas de 20 a 42 €.

‘El mundo y los amantes inocentes’ (Universal, 16).

‘El mundo y los amantes inocentes’ (Universal, 16).

Una pena que la acústica en el Euskalduna, bien centrados en butacas de la fila 6, echara a perder el concierto dominical de Pablo López en cuarteto eléctrico. Si se llega a oír en condiciones, habría sido uno de los mejores del año (ver nota a pie del texto). Sin embargo, el grupo optó por apretar en la pegada y, durante los 15 temas ejecutados en 92 minutos (sin contar un momento coral con el respetable en el bis), no dejaron de incordiar el retumbe, el eco y un insistente seseo rebotado que a veces hacía imposible distinguir las letras. En serio que fue sorprendente y torrencial el tour de force de Pablo José López Jiménez (Málaga, 1984), un pianista, vocalista y compositor que alcanzó el segundo premio en Operación Triunfo 2008 y que mejoró con creces lo ofrecido en sus dos discos, el segundo ‘El mundo y los amantes inocentes’ (Universal, 16; se puede oír en este YouTube), platino en ventas y nominado en los 17º premios Latin Grammy por partida doble: al mejor álbum vocal de pop contemporáneo y al productor del año (Kim Fanlo, el cerebro de los primeros Nena Daconte).

Pablo José López Jiménez (Málaga, 1984), ex OT 2008 (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Pablo José López Jiménez (Málaga, 1984), segundo premio en OT 2008 (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Lo está divulgando en una gira con más de 80 fechas (de momento) y en el Euskalduna metería a unas mil personas, ocupando la mitad del aforo, con mayoría de féminas predispuestas y felices que sabían todas las canciones, daban palmas, le piropeaban sin agobiar (pocos ‘guapo’ le chillaron), le jaleaban (Pablooo, Pabloooo) y se reían ante los discursitos del malagueño, que se autodefinió como torpe, se reconoció afortunado por vivir de la música, hizo chistes de whatsapp y sms, permitió sacar fotos y vídeos, y, como tantos cantantes melódicos andalusís, sermoneó a la influenciable parroquia: recomendó huir de la gente negativa, entregarse con generosidad al amor y valorar la amistad. Vaya, con subrayar que dijo que habían venido «a dar amor»… Ah, al igual que tantos ídolos pop andaluces, se humanizó y habló de la familia, claro: de su hermano, que trabaja con él y le había despertado de la siesta eterna vespertina en el hotel para que se aprestara para al concierto.

El merchandising antes de empezar el bolo (imagen de móvil: O.C.E.).

El merchandising antes de empezar el bolo (imagen de móvil: O.C.E.).

López en vivo no pecó de meloso sino que sonó como los mejores Orozco (la inaugural ‘La séptima mayor’; la quinta, setentera y torrencial y contra el viento ‘La mejor noche de mi vida’) o Manu Carrasco (el segundo tema, el soulero ‘Romper con vos’, también algo en plan el quinto beatle negro; el octavo tema, ‘Te espero aquí’, a modo de soul hispano; el décimotercero, ‘Dímelo tú’, con el que abrió el bis en solitario), pero al piano se le veía suelto como Jamie Cullum, pastoreando al respetable, y empezaron a brotar ricas influencias, caso de Queen (‘Dónde’, con ese eco irresuelto) o Billy Joel (‘Dos palabras’) o los Beatles del Sargento Pimienta (‘El mejor momento’), y rascaba los coros de la chavalería entusiasmada (‘Tu enemigo’, otro hito), y por el epílogo proyectó gradaciones vía Supertramp (bien ‘Se busca’, en el bis ‘Vi’), hizo rock americano a lo Elton John (‘Suplicando’, que se oyó a rayos) y su hit ‘El mundo’ para acabar definitivamente y rematándolo como Orozco en post-rock. De no creer, oigan. Pero lo dicho: una pena que el sonido escogido por el combo lo estropeara en parte.

«Esta es la primera vez que toco aquí en Bilbao en serio», advirtió, porque hizo algo de promoción en bares. No estaría mal que volviera para fiestas de Semana Grande, en agosto.

OSCAR CUBILLO

Pose final del grupo ante la cámara al acabar el bis, con el gran Euskalduna mediado al fondo (foto: Facebook Pablo López).

Pose final del grupo ante la cámara al acabar el bis, con el gran Euskalduna mediado al fondo (foto: Facebook Pablo López).

Aclaración sobre el mal sonido, según el departamento de prensa del recinto: «Euskalduna no tiene culpa directa en las anomalías de sonido que se registraron en ese concierto. Comenzado el mismo, nuestros responsables técnicos detectaron índices sonoros de 100 db y superiores en varias zonas del Auditórium, como ya anteriormente había sucedido en el ensayo previo. Ante esta situación, informaron del hecho al promotor del concierto, haciéndole saber que el volumen de sonido era “demasiado alto, agresivo y muy incómodo”. A ello respondió que esa cuestión “es cosa del artista y que él no podía hacer nada».

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