Sam Outlaw: La mirada triste

Sam Outlaw, nacido Sam Morgan, con la correa de cuero repujado de su guitarra (foto: Lorenzo Pascual).

Sam Outlaw, nacido Sam Morgan, con la correa de cuero repujado de su guitarra (foto: Lorenzo Pascual).

Sábado 5 de noviembre de 2016, Bilbao, Cotton Club, 20.15 h, 10-15 €.

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El angelino Sam Outlaw llenó y congestionó el Cotton Club en el último bolo de una gira europea de cuatro semanas

 

A tope estuvo el sábado el Cotton Club para ver al vaquero Sam Outlaw (nacido Sam Morgan en Aberdeen, Dakota del Sur, en 1982). Fue una de las cinco citas exitosas de la noche de Bilbao: entradas agotadas en el Cotton, en el Antzoki (con The Kills) y en la Sala BBK (con los cantautores vascos clásicos Urko, Txomin Artola y Gontzal Mendibil), y llenazos en el Satélite T (con los históricos Pretty Things; de lo mejor del año, dice Pato, que optó por ellos) y en el Stage Live (muchos jóvenes fueron a ver a Taburete, el grupo del hijo de Bárcenas). Pues eso, que en el Cotton, con las filas apretadas y la gente mixta sin moverse del sitio para no perderlo, actuó sin sombrero Stetson el melancólico Sam Outlaw, figura emergente del country americano que dice hacer ‘SoCal country’, un estilo donde «cada canción, incluso las canciones alegres, están escritas desde un lugar triste». Y así era su mirada: triste, ausente, dando la impresión de estar abstraído en su melancolía.

La del Cotton era la última cita de una gira europea de cuatro semanas por seis países, siete contando Dinamarca, donde no actuaron, pero tuvieron algún día libre. Aseguraron que su país favorito del eurotour era España (ovación del gentío apretado, que dominaba el inglés y se sabía muchas canciones, pues las coreó a modo) y que Noruega es muy caro. El californiano de adopción vino patrocinado por festival country de Huercasa, Segovia, y gracias a él pudo cumplir una gira española de cuatro fechas: Madrid-Zaragoza-Valencia-Bilbao. Sam Outlaw (Sam Forajido) ofició flanqueado por Reverend Baron, o sea el californiano Danny García, el telonero de la cita con su estilo etéreo, más la chica Molly Parden, de Nashville, que abrió en otras ciudades, y los tres actuaron con guitarras acústicas y voces primorosas bien conjuntadas.

Molly Parden, de Nashville, más Sam Outlaw y Reverend Baron -Danny García- (foto: Lorenzo Pascual).

Molly Parden, de Nashville, más Sam Outlaw y Reverend Baron -Danny García- (foto: Lorenzo Pascual).

En 83 minutos sonaron 17 piezas celebradas por la parroquia con ovaciones, silbidos y algún ‘yiiii-ja’ vaquero y entusiasta. La onda fue similar, constantemente relajada, atemperada durante todo el rato, con alguna visita al honky tonk, bastantes tonos menores y canciones de armonías hippies y aires eclesiales, pues Sam proviene de un entorno creyente y conservador. Aunque, como informó antes de la tercera canción: «Sigo creyendo en Dios, pero bebo, digo ‘joder’, y también me gusta ‘joder’. Y en distintas posturas». Y de seguido presentó ‘Jesus Take The Wheel (And Drive Me To A Bar)’, una hippiosa de aires de misa que se sabía la concurrencia.

‘Angeleno’ (Six Shooter Records, 2015).

‘Angeleno’ (Six Shooter Records, 2015).

Con voz nasal al uso vaquero, Outlaw, sin sombrero, al principio con pañuelo al cuello y en camiseta, abrió con las voces celestiales de ‘Love Her For A While’ («ay, qué bonita», juzgó un espectador, y esta fue una frase muy repetida por distintas personas de la sala en esa velada), a CS&N remitieron los tres en ‘It Might Be Kill Me’, fronterizos sonaron en un par de ocasiones (‘Who Do You Think You Are?’, inspirada en México, y ‘Angeleno’, el título de su único álbum, audible en Bandcamp, editado en Six Shooter Records y producido por Ry Cooder y su hijo Joachim), Forajido charló de modo sistemático soltando a menudo el taco ‘fucking’ (ah, esas historias de amores pasados, o de relaciones a distancia como la de ‘Country Love Song’), pisó el honky tonk (‘I’m Not Jealous’), cantó a su familia en ‘Ghost Town’ (Ciudad fantasma’, muy triste, en plan los Smile getxotarras), e intercaló varias versiones: de Ryan Adams ‘Oh, My Sweet Carolina’, ‘Someday Soon’ de Ian Tyson entonada por la chica Molly, o, abriendo el bis, cuando cantaron entre la gente sin micros ni luces, el ‘One Night At A Time’, de George Strait, una canción almibarada que le gusta mucho, como avisó antes de tocarla.

OSCAR CUBILLO

El trío tocando y cantando a pelo entre el respetable mixto en el bis (foto: Lorenzo Pascual).

El trío tocando y cantando a pelo entre el respetable mixto en el bis (foto: Lorenzo Pascual).

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