MFC Chicken Deluxe: Guateque de lujo

El público agachado en una imagen que inmortalizó el guitarra barítono, Dan Martin (foto: Facebook MFC Chicken).

El público agachado en una imagen que inmortalizó el guitarra barítono, Dan Martin (foto: Facebook MFC Chicken).

Domingo 13 de noviembre de 2016, Deusto / Bilbao, Satélite T, 13 h, 8-10 €.

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Los londinenses MFC Chicken, con su alineación Deluxe, o sea en septeto, organizaron un fiestón matinal en las sesiones vermú del Satélite T, donde agotaron el aforo con antelación

 

Alocada sesión matinal dominical en el exitoso ciclo Rabba Rabba Hey! del bar deustoarra Satélite T. Se habían agotado las entradas con antelación y mucha gente fue rechazada en la puerta. Pero estuvimos relativamente cómodos, pues el aforo del local se ha reducido a 150 tickets para evitar apreturas sardineras. El ‘sold out’ era esperable porque actuaban los británicos MFC Chicken (este es su Facebook) con su formación deluxe, atildada con americanas, corbatas de lazo y mucha gomina, y ampliada al septeto: dos saxos (uno barítono), dos guitarras (una barítona, la del chico Dan Martin, que también milita en los Fuzillis y al que dio tiempo a sacar fotos de la peña arrodillada), baterista, bajista (el padre del chico, también pluriempleado en los Fuzillis, que este mes, el domingo 27 de noviembre, actuarán de nuevo en el Satélite T: no se lo pierdan, pues así se lo montaron en marzo) y un reverendo tecladista (que respetuoso lucía alzacuellos).

Padre e hijo, bajo y guitarra barítona, de los Fuzillis, sobre la barra del Satélite T (foto: Lorenzo Pascual).

Padre e hijo, bajo y guitarra barítona, de los Fuzillis, sobre la barra del Satélite T (foto: Lorenzo Pascual).

Y decíamos que vimos el bolo en relativa comodidad porque no se paró de bailar, de la pura emoción a alguno se le derramó la birra y cuando el chavalín deluxe hizo surf por encima del respetable ahí volaron los líquidos y se mojaron más de uno. Además, a este lado de la valla se logró que el respetable se arrodillara en pleno y varios miembros del combo la cruzaron para subir a tocar encima de la barra del bar. Al otro lado de la valla separadora, los músicos se montaron otra fiesta, un gran guateque deluxe: coreaban de toda manera facilona en plan frat rock (‘Hooch Party’, ‘Lake Bears Theme’, el danzón ‘Chicken Baby Chicken’…), se movían sincronizados en coreografías como las que animaban los primeros tiempos del rock and roll, alguno de derrumbaba en pleno colapso dominical, varios soleaban de modo estupendo (sobre todo los dos saxos, destacando el de nuestro idolatrado Spencer Evoy, el canadiense del lote que tuvo que volver a su país y la banda adapta su actividad a sus regresos), espetaban engolados algún sermón, se peinaban con raya, y tal y tal.

Un chicken sufriendo un colapso en pleno tablado (foto: Lorenzo Pascual).

Un chicken sufriendo un colapso en pleno tablado (foto: Lorenzo Pascual).

En 74 minutos les dio tiempo a desparramar con 30 títulos. Sin bajar el pistón, a veces zumbando de tanto barítono, MFC Chicken, nuestro último grupo favorito, encadenaron boogie woogie negro, rock and roll orate y garaje de los de volar el peluquín (‘Laundramatic’). Hubo varias versiones: ‘Chicken Shack Boogie’ de Amos Milburn fue lo mejor de la matiné, ‘Lucille’ de Little Richard puso a bailar como disparadas por un resorte a las chicas de vanguardia, el ‘Night Train’ de Jimmy Forrest que fue cuando varios de los músicos se subieron a la barra del bar, y en el bis cayeron el ‘Money’ de los Isley Brothers y el ‘Psycho’ de los Sonics.

Al fondo a la derecha un reverendo con alzacuellos tocaba el teclado (foto: Lorenzo Pascual).

Al fondo a la derecha un reverendo con alzacuellos tocaba el teclado (foto: Lorenzo Pascual).

Y sus canciones originales respetaron el espíritu descarado y lúdico del rock and roll genuino, desde sus imitaciones a Screamin’ Jay Hawkins (la del título trabalenguas con vocablos tipo hoochie coochie flu), tonadillas que moverían a la familia Monster (‘Voodoo Chicken’, ‘Blackout Drunk’), twist (‘El amor te va a joder’), humor con profundidad (el boogie a lo Dr. Feelgood ‘Estoy enamorado de la stripper’ –con Spencer soplando la armónica-, el rock and roll ‘Baby Let Me Bang Your Box’), diversión sin poso metafísico (‘Roast Potato Time’), escapismo puro y trascendental (el surf ‘Beach Time’) e influencias de Hank Ballard, Bill Haley (el rock and roll que titula su cuarto disco, ‘Goin’ Chicken Crazy’), Fleshtones, Louis Jordan… Vaya fiestón. Mereció la pena el madrugón. Un show de lo mejor del año, oigan. Y del Satélite T salía la gente contenta con sus LPs comprados a 15 euros (los CDs a 10 se agotaron y me tuve que llevar un vinilo, que me ocupan más… grrrr…).

OSCAR CUBILLO

El ansioso guitarrista barítono, el MFC Fuzilli Dan Martin haciendo surf sobre el respetable (foto: Lorenzo Pascual).

El ansioso guitarrista barítono, el MFC Fuzilli Dan Martin haciendo surf sobre el respetable (foto: Lorenzo Pascual).

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