Royal Southern Brotherhood: La cuarta pared

Bart Walker (guitarra), Yonrico Scott (batería), Cyril Neville (voz, percusión), Darrell Phillips (bajo) y Tyrone Vaughan (guitarra) (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Bart Walker (guitarra), Yonrico Scott (batería), Cyril Neville (voz, percusión), Darrell Phillips (bajo) y Tyrone Vaughan (guitarra)
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Martes 29 de noviembre de 2016, Bilbao, Ciclo Music Legends, Sala BBK, 20 h, 24 €.

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El supergrupo de Cyril Neville no acabó de conectar con el público sentado y silente de la sala en un concierto que no explotó su potencialidad

 

Buen bolo el martes de la Royal Southern Brotherhood en una Sala BBK con nutrida entrada. Sin embargo, no se apuró al máximo la potencialidad del repertorio debido a que el respetable asistió sentado, silente, concentrado y poco expresivo, aunque dio la sensación de que la mayoría de los espectadores disfrutaron de la ración de soul, rock y funk de este quinteto surgido en 2011 en Nueva Orleáns con vocación de supergrupo, aunque ya se hayan dado de baja varios de sus miembros más afamados (Devon Allman, . Ahora lo lidera de modo destacado el afrovocalista Cyril Neville, de los Meters y Neville Brothers (flaco y espigado cual crápula más que como un hechicero; por cierto, su labor a la percusión era casi de pedigüeño), y cuenta con dos blanquitos a las guitarras solistas y a ciertas partes vocalistas que se oyeron un poco bajas, como discriminadas: el orondo, barbado, hippioso y rubicundo Bart Walker (ex Mike Farris) y el alto y moreno Tyrone Vaughan (hijo de Jimmie Vaughan y sobrino de Stevie Ray Vaughan). Destacó sobremanera el primero, aunque el segundo no es manco. La base rítmica también es negra, resultó de lo más resaltable y la citamosla: Yonrico Scott a la batería y Darrell Phillips al bajo de seis cuerdas.

Cirilo Neville lució delgadez extrema, ropa de politoxicómano, buena voz y rudimentos percusionistas (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Cirilo Neville lució delgadez extrema, ropa de politoxicómano, buena voz y rudimentos percusionistas
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Sonaron 16 temas en 99 minutos en un concierto más propio del Azkena Rock Festival o del Getxo & Blues. De hecho, los músicos se sorprendieron antes de salir: «¿Qué hay butacas en la sala? ¿Y la gente cómo va a bailar?», preguntaron a los organizadores. Je, je… Ni contonearse pudo nadie a pesar de las andanadas rítmicas de New Orleans funk, paludismos cruzados con panoplia guitarrística propia del rock sudista (a Pato le recordaron por el arranque a los Lynyrd Skynyrd y a Bachman Turner Overdrive), más alguna balada para presumir Cyril de voz.

La Real Hermandad Sureña arbitró funk-rock como el de John The Conqueror (‘Hit Me Once’), ritmos de Luisiana con duelos consentido entre las guitarras (‘Magic Honey’), blues urbano vía Luther Allison (‘Poor Boy’, entonada por Vaughan, más apropiada para un club y con desarrollo al alza), coros infecciosos (‘Everybody Pays Some Dues’, cuando Cirilo Neville se refirió a su últimos disco, el cuarto oficial, ‘The Royal Gospel’, de este 2016), medios tiempos poderosos (‘Where There’s Smoke There’s Fire’, quizá la más ovacionada), blues-rock en plan la Vargas (‘Favourite Color’) y punch solo en la última canción, un funk jamesbrowniano con referencia fusilada al Padrino (‘They Don’t Make ’em Like You No More’).

El guitarrista Bart Walker se lució más que el hijo de Jimmie Vaughan (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El guitarrista Bart Walker se lució más que el hijo de Jimmie Vaughan (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Este último fue uno de los dos momentos donde rompieron la cuarta pared (ya saben: en el cine la pantalla es una pared imaginaria que da al patio de butacas y que el canon no permite traspasar). El otro momento transmisor entre el escenario y el público ocurrió en la primera versión del bis, el ‘Yellow Moon’ de los Neville Brothers, un reggae comercial y vocal muy efectivo, que antecedió a la otra versión de despedida, el funk ‘Everyday People’ de Sly & The Family Stone.

Y más o menos así fue una gira española de cinco fechas consecutivas abierta el martes en Bilbao y que se desarrolló así: Bilbao, Barcelona, Zaragoza, Madrid y Santiago de Compostela

OSCAR CUBILLO

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Comments
One Response to “Royal Southern Brotherhood: La cuarta pared”
  1. oscar cine dice:

    Pues a mi me parecio un bolo tirando a muy bueno y con picos hasta notables.
    Y pese a q es cierto q la sala bbk es un tanatorio-quiza tambien xq la media de edad se situa en los 113 años-el martes el publico ovaciono con ganas y termino en su inmensa mayoria puesto en pie.cosa q yo solo habia visto en E.Murphy y muy rara vez en flamenco.
    Pd:Nuria tb comento q eran una banda muy para el Azkena.mmmmm si.

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