‘Cabaret’: El musical de Navidad

El Maestro de Ceremonias Armando Pita dándonos la bienvenida (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

El Maestro de Ceremonias Armando Pita dándonos la bienvenida (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Jueves 1 de diciembre de 2016, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, entradas entre 12 y 55 €.

Entre el 1 y el 30 de diciembre, hasta 37 representaciones albergará el Arriaga de ‘Cabaret’. Reza la promo: «En 2016 se está celebrando el 50 aniversario de Cabaret, un musical premiado con 8 Oscar, 12 Premios Tony, 3 Premios Olivier y 3 Premios Drama Desk, entre otros muchos galardones a nivel mundial»

bev-cabaret-faldon-publicidadMuy bien montado el musical ‘Cabaret’, desde el maquillaje hasta los escenarios cambiantes. Los actores son excelentes (desde la casera y el frutero hasta el sorprendente Maestro de Ceremonias y la protagonista femenina, Cristina ‘La que se avecina’ Castaño en sus roles actoral y cantarín) y buenísima y milimétricamente arreglada la banda de nueve miembros que toca en vivo desde las alturas del Kit Kat Klub. El tinglado requiere 540 metros cúbicos de material que se transporta en 6 camiones, La historia ya nos la sabemos y en esta revisión dirigida por Jaime Azpilicueta (San Sebastián, 1941) caben unos 22 números musicales. El jueves, el día del estreno, la cita duró 157 minutos (incluidos 20 de descanso para tomar un pincho-pote) y se remató con un ‘Mannequin Challenge’ de público y elenco, o sea ese travelling de una cámara sobre una serie de personas paralizadas como estatuas de sal (así quedó).

El momento con más destape, como se aprecia a la derecha (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

El momento con más destape, como se aprecia a la derecha (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Todos conocemos la historia del musical ‘Cabaret’, al menos por encima gracias a la película personificada por Liza Minnelli en 1972. Como informa la promoción, la obra original «se estrenó en Broadway en 1966 bajo la dirección de Harold Prince, habiéndose representado desde entonces en más de 50 países y traducido a más de 30 idiomas». El cabaré es un género más de entretenimiento que artístico periclitado hoy día entre otras razones por las costumbres morales de la sociedad, con lo cual ciertos chistes sexuales ni hacen gracia ni escandalizan (chistes que chocan al principio del chou y poco más). Pero como retrato de otra época, «de los años 30 del siglo pasado» según anuncia una voz en off antes de empezar, funciona y de sobra esta obra (súper)teatral musicalizada y políglota (perfectamente trasladada al castellano, ¿eh?) en cuya primera parte se habla de las ilusiones y de la libertad individual y en la segunda, más cruda y más breve, menos mal, llega la amenaza del terror totalitario del nazismo y el trauma del aborto como símbolo de sueños rotos, antes del tétrico, brusco final, un final fugaz, menos mal otra vez.

La felicidad y la ilusión antes de los tiempos oscuros (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

La felicidad y la ilusión antes de los tiempos oscuros (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

El libreto lo cataliza, y lo protagoniza se podría decir, el Maestro de Ceremonias Armando Pita, al principio un poco Javier Gurrutxaga y definitivamente un tanto Asier Etxeandia (hasta llamó ‘gente pobre’ a los espectadores de los palcos más baratos). Entre los 22 números musicales aproximados, confeccionados con jazz americano (desde el ragtime de New Orleans hasta el neoswing de la Royal Crown Revue), vodevil intercultural, piezas de baile puramente cabareteros y lentos ambiciosos y dramáticos a lo Paloma San Basilio, podríamos destacar los de la aparición de Cristina Castaño / Sally Bowles cantándole a su mami, el culmen cabaretero del MC Pita con sus dos amores mixtos (graciosísimo, gestual, descarado, bien coreografiado…), la parte del claqué (corta, qué pena, y sólo usada en una ocasión), el celebérrimo ‘Money’, el amanecer nazi con ‘Mi lucha’ (por lo simbólico), el can-can (o algo así, en el momento más a lo Lido, el cabaré parisino), el también famoso ‘La vida es un cabaret’ (con Castaño reminiscente de Concha Velasco), o el epílogo con ‘Willkommen’ repetido a modo de reprise recordatorio de los tiempos felices, ilusionados.

¿Alguna pega a este cabaré que habrá días en que se representará en sesión doble? Hum… ¿El vestuario de las chicas del ballet no es demasiado invernal? Los apolíneos chicos lucen más músculos en la obra.

OSCAR CUBILLO

Saludos finales del elenco en el estreno en el Arriaga (imagen de móvil: O.C.E.).

Saludos finales del elenco en el estreno en el Arriaga (imagen de móvil: O.C.E.).

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