Coque Malla: En estado de gracia

Coque, un domador de fieras en Bilbao (foto: Mr. Duck).

Coque, un domador de fieras en Bilbao, aquí cantando ‘Sabor salado’ de Los Ronaldos (foto: Mr. Duck).

Sábado 3 de diciembre de 2016, Bilbao, Stage Live, 21 h, 18 € + gastos (19,80 €).

 

Triunfo absoluto del ex Los Ronaldos, que recuperó cuatro canciones de estos en un bolo mixto con aforo agotado y en el que dominó al respetable y pasó por el soul, el country y hasta el indie coreado

 

El madrileño alternó la guitarra acústica con varias eléctricas, y nunca decreció en intensidad (foto: Mr. Duck).

El madrileño alternó la guitarra acústica con varias eléctricas, y nunca decreció en intensidad (foto: Mr. Duck).

A las 9, la hora oficial del inicio, larga cola había para entrar al concierto de Coque Malla, ex Los Ronaldos, en la sala Stage Live, donde presentó su séptimo y último álbum en solitario, ‘El último hombre en la tierra’ (Warner, 16). Nos extrañó tamaña expectación, pues con su disco ‘Mujeres’ (13), de duetos con féminas, se suspendió la cita prevista en el Kafe Antzokia. Esta vez todo culminó con éxito: el gentío soportó la congestión y las apreturas (y el aire acondicionado gélido), entre los predispuestos espectadores corearon sobre todo ellas (en los temas más indies, curiosamente), la banda sonó con contundencia incluso en los momentos etéreos y un Coque en estado de gracia y tocado con sombrero demostró un dominio de la masa acentuado con la experiencia: nos habló como un actor e incluso actuó en recitados insertados en sus canciones que no igualaría cualquiera (por ejemplo en ‘La carta’), lanzó grititos esporádicos de satisfacción («¡ajá!»), una vez cantó sin micro («parece que está debajo del balcón de una chica», observó Rocío) y en una ocasión bailó como Michael Jackson jugando a las sombras chinas a cámara lenta.

El respetable feliz, satisfecho y mixto ovacionando (foto: Mr. Duck).

El respetable feliz, satisfecho y mixto ovacionando (foto: Mr. Duck).

Dijo en su primer parlamento: «Bilbao… Por fin… Me debíais un concierto… Y nosotros a vosotros… ¿6… 7… 20 años sin venir a Bilbao? Tenemos sonidos nuevos, energías nuevas y, supongo por lo que habéis venido, canciones nuevas. Gabon, muchas gracias, bienvenidos al show». Y el quinteto bien vestido (cuatro americanas y un par de corbatas estrechas vestían sus sobrios, elegantes y eficientes escoltas), en total sonaron 20 piezas en 112 minutos. Coque alternó la guitarra acústica con las eléctricas pero siempre sonó con similar rotundidad y nunca dejó de ser ambiental (la inaugural ‘La señal’ –este es el clip-). Cantó muy bien, se metió al público en el bolsillo (ya se ha dicho, ¿no?) y hasta cuando se sentó en un taburete se agitó y se encaramó sobre él. Coque midió los tiempos y la intensidad, controló la pegada y paseó sin altibajos por diversos pasajes y ritmos perfectamente asimilados, como el soul (‘Escúchame’ con el piano en plan el quinto beatle negro, ‘Cachorro de león’ con uno de los recitados y dedicada a su hermano Miguel Malla en reconocimiento de su labor en el sonido del disco), el country (que se impuso por la parte postrera, con un ‘Hace tiempo’ fronterizo a lo Sabina / Secretos y con slides y parrafadas dylanianas incluidas, o el adiós con ‘Despierto’), por el difícil blues (‘Todo el mundo arde’, a lo PJ Harvey, que fue cuando bailó) o por el más difícil indie (‘Berlín’, ‘Una moneda’, ‘Me dejó marchar’, de las más cantadas las tres).

El quinteto sobrio, estupendo, genuino y todoterreno (foto: Mr. Duck).

El quinteto sobrio, estupendo, genuino y todoterreno (foto: Mr. Duck).

Setlist (Mr. Duck).

El setlist (Mr. Duck).

Además recordó a Las Ruedas (‘She’s My Baby’), a Ron Sexmith (el creciente ‘El último hombre en la tierra’), a Leiva (no sólo por saludarnos en el adiós post-bis bailando al son de una canción, por tratarnos a veces de usted, por sugerir un pedazo del ‘Hey Jude’…; también lanzó un guiño a Lou Reed y Pato recuerda otro a Clapton), a lo fronterizo de nuevo (‘Lo intenta’), a esos The Divine Comedy a los que vimos en el BIME y a los que reconoció en la entrevista que reproducimos a continuación (la citada ‘Me dejó marchar y ‘Santo, santo’, muy british ambas), y a su anterior grupo, Los Ronaldos, de los que recuperó estas cuatro piezas: ‘Sabor salado’ (la única en la que Coque no tocó la guitarra; a lo Radio Futura en funk y con final boogaloo; la presentó diciendo: «me vais a permitir una breve mirada al retrovisor del pasado»), ‘Saca la lengua’ (la primera countryficada), ‘No puedo vivir sin ti’ (quizá la cima de la cita, preciosamente countryficada y en plena comunión con el respetable) y, para abrir el bis doble, ‘Guárdalo’ (muy coreada y festiva, con un teclado tex-mex vacilón en plan Joe King Carrasco y cierta pulsión deltónica).

Superados nos dejó el muy seguro de sí mismo Coque Malla, que sabe hacer música personal y manejar a su antojo y sin ataduras los géneros americanos. Un bolo que entrará en nuestra lista de lo mejor del año. Si llegamos, claro.

OSCAR CUBILLO

Sentado en el taburete a Coque se le escapa esta mirada melancólica (foto: Mr. Duck).

Sentado en el taburete a Coque se le escapa esta mirada melancólica (foto: Mr. Duck).

+++ ENTREVISTA +++

***

«El futbol quita público a los conciertos»

***

El exlíder de Los Ronaldos presentó su bonito séptimo disco en un bolo redondo que cabrá entre los mejores de 2016.

Antes de la agradable y agraciada cita hablábamos con él así

 

El músico y actor madrileño Coque Malla (Jorge Malla Valle, 22 de octubre de 1969), ex Los Ronaldos, presentó en Bilbao (Stage Live, puertas 20.30 h, show 21 h, 18 €) su séptimo disco en solitario, el interesantísimo y lleno de matices orquestales ‘El último hombre en la tierra’ (Warner, 16). Ya va más de 40 conciertos en la gira y nos visitó en quinteto: dos guitarras, bajo, batería y teclados. Dos días antes del show hablábamos con él, que nos cogió el teléfono desde su casa en Madrid:

Tu actuación es el mismo día del partido Barça-Madrid, pero no a la misma hora. ¿El futbol resta público a tus conciertos?

No sabía que coincidía con ese partido. ¡Madre mía! ¿Pero dices que se juega a la tarde, a otra hora? Ahhhh… ¡Qué guay, qué guay! Me han comentado que las entradas en anticipada van de puta madre, o sea que imagino que la gente sabría que el fútbol es a esa hora. Un partido como el Madrid-Barça siempre quita público. Fíjate, el otro día me hablaba un promotor de un concierto de Bruce Springsteen en Granada, que se anunció con mucha antelación y por supuesto se llenó. Se agotó todo en una hora, porque era en la plaza de toros, un sitio no muy grande para Springsteen. Y después se anunció un Madrid-Barça o algo parecido y el promotor me contó que había gente en la puerta vendiendo la entrada porque prefería ir a ver el partido. Hombre, serían 15 personas, pero este ejemplo tan extremo te da un poco la medida de que sí resta público.

¿Tú verás el partido a las 4.15 o no te interesa el fútbol?

Pues no lo creo. Tuve una época futbolera pero se me pasó. Creo que el fútbol es una pasión que tienes que sentir desde pequeñito. Yo lo cogí tarde y no me caló. Los mundiales sí me gusta verlos, pero a esa hora estaré descansando para el concierto.

Vives en Madrid. ¿Viajarás a Bilbao en el mismo día, por la mañana?

No, iremos el día anterior. Quiero ir al ‘Guggen’, pues hace mucho que tengo ganas de ver la exposición de Francis Bacon. Aparte que tengo muchos amigos en Bilbao, hace mucho tiempo que no voy y es una ciudad maravillosa. Lo digo de verdad. Qué os voy a contar a vosotros, pero hace años la ciudad sufrió una transformación muy fuerte y creo que muy buena. Eso tendrá su cara B, imagino, los que vivís ahí lo sabréis, pero desde fuera parecía una ciudad gris y de un día para otro iba se transformó y me enamoré de ella. Hace poco estuve de promoción en Bilbao, pero me pasé tres días metido en la recepción del hotel y no me enteré de nada. Ahora la idea es ir con mi familia el viernes a ver la exposición y encontrarme con amigos. Y también me quedaré el domingo.

El hijo de actores brindando con tinto al acabar el show (foto: Mr. Duck).

El hijo de actores brindando con tinto al acabar el show (foto: Mr. Duck).

El disco de tu último disco, ‘El último hombre en la Tierra’, resuena a Bowie. Lo he pensado y luego he visto que también lo indica hoja de promoción.

 ‘El último hombre en la tierra’ (DRO-Warner, 16).

‘El último hombre en la tierra’ (DRO-Warner, 16).

Bueno, creo que todo lo que tenga un punto espacial, apocalíptico, existencial, te lleva a Bowie. Pero sinceramente no estaba pensando en él al componerlo. Tiene muchas influencias. Entre ellas Bowie, porque siempre está ahí, como otra serie de autores: Dylan, los Stones o los Beatles, inevitablemente. Creo que hay mucha influencia de Divine Comedy, y de Richard Hawley, y mucha influencia de la música del cine. Dos de los mayores responsables del sonido, que somos yo y mi hermano Miguel, nos criamos viendo películas juntos. Mis padres eran muy cinéfilos (los actores Gerardo Malla y Amparo Valle). Mi madre ha fallecido pero mi padre era especialmente cinéfilo. Nos criamos devorando películas, muchos musicales. En este disco además está la huella de mi hermano. Y la huella del jazz, porque mi hermano es jazzero.

Ciertas canciones son muy soul.

Una. No, dos: ‘Cachorro de león’ y ‘Escúchame’. Un medio tiempo y un rock and roll así pesado. Claro, esa es otra de mis influencias y siempre está ahí. El rock and roll, el blues, el soul…

¿El título de ‘El último hombre’ es una especie de reverso o continuación de tu anterior disco, ‘Mujeres’ (13)?

No, no. No necesariamente. Por lo menos, no premeditadamente. Supongo que hay ciertos asuntos que siempre me rondan por la cabeza, como la relación entre los hombres y las mujeres. ‘Mujeres’ claramente está dedicado a ese. Este disco no está dedicado expresamente a eso, aunque flota en el disco. Las relaciones de pareja siempre están ahí, siempre es un asunto recurrente.

Es un disco con cuerdas y metales. ¿Cómo será el concierto de Bilbao?

El clima, la atmósfera y el objetivo del trabajo que hay en un estudio de grabación es una cosa y otra la que hay cuando te subes a un escenario y entras en comunicación con un público y se genera esa fiesta. El ritual de un concierto es otra cosa. No es la representación en directo del último disco, sino que un concierto de dos horas con canciones de todos los discos. Estas canciones nacieron con una guitarra y la voz y funcionaban. Y siguen funcionando. Pero el show que hacemos es un espectáculo de rock potente donde no echas de menos nada.

¿Y te pondrás el sombrero que luces en el disco y con el que hiciste el bolillo de presentación en el FNAC de Bilbao (así lo contamos)?

Ya veré. Ya veré…

OSCAR CUBILLO

Saludos satisfechos tras el bis y con la labor bien hecha (foto: Mr. Duck).

Saludos satisfechos tras el bis y con la labor bien hecha (foto: Mr. Duck).

Anuncios
Comments
One Response to “Coque Malla: En estado de gracia”
Trackbacks
Check out what others are saying...
  1. […] Coque Malla. Diciembre, Stage Live. […]



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: