Airbourne: Hijos de AC/DC

Joel O’Keeffe reventándose la segunda lata de cerveza, sobre la valla del anfiteatro lateral (foto: Carlos García Azpiazu).

Joel O’Keeffe reventándose la segunda lata de cerveza, sobre la valla del anfiteatro lateral (foto: Carlos García Azpiazu).

Lunes 5 de diciembre de 2016, Bilbao, Sala Fever, 21.15 h, 29 €.

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El cuarteto australiano sudó y se fajó en una sala Fever llena por 1400 personas: damas, joveznos, veteranos…

 

El año pasado, en pleno verano y entresemana, los australianos Airbourne metieron mil personas en la Sala Fever. Esta vez, el lunes, con disco nuevo, entre puentes festivos y a 29 euros la entrada, ¡consiguieron meter unas 1400 personas, el 90 % del aforo! Había de todo, desde roqueros veteranos con pinta de moteros hasta joveznos despechugados que se abandonaron al pogo en el epílogo y no pocas féminas. Es que Airbourne (Warrnambool, Victoria, 2003) son un grupo transversal y con su rock acedecesco suenan originales, frescos, descarados y desenfadados.

La peña que se congregó en la Fever (foto: Carlos García Azpiazu).

La peña que se congregó en la Fever (foto: Carlos García Azpiazu).

Airbourne se mueven en un autobús de lujo y un camión cargado con su show de rock and roll, con su atrezo, que por lo visto el lunes en la Fever era sólo esto: un par de murallas de amplificadores Marshall, un telón de fondo enorme que no se podía desplegar al completo en la sala y solo mostraba las letras del logotipo, un cañón de luz apostado al fondo, unos cuatro lanzadores de humo al borde de la escena, un foco portátil que el cantante Joel O’Keeffe agarró una vez para iluminar a la parroquia, una sirena manual con la que su hermano el batería Ryan O’Keeffe alarmó el recinto antes del bis, y, claro, innumerables latas de cerveza que Joel lanzó a modo de premio a los más entusiasmados y desatados de las primeras filas (a los que a sus órdenes se montaron a hombros de sus colegas, al que hizo surf sobre la peña…) y las cuatro latas que el propio Joel, en el guiño marca de la casa, usó para golpearse la cabeza hasta que reventaba el aluminio y el líquido elemento salía a presión. Como anticipó antes Tsustas: «en cada concierto se pega con tres o cuatro latas, y si da 100 conciertos al año, tendrá la cabeza descojonada». Ya, los famosos 400 golpes.

No cabía desplegado en el escenario el telón de foro y sólo se asomaba el nombre del combo (imagen de móvil: Jon Rozadilla).

El telón de foro no cabía desplegado en el escenario y sólo se asomaba el nombre del combo (imagen de móvil: Jon Rozadilla).

‘Breakin’ Outta Hell’ (Spinefarm, 23-S de 2016) «Está funcionando muy bien y ha subido en las listas del Reino Unido y Alemania. Las letras tratan todas sobre intentar olvidarse de la política y el odio que llena el mundo. Sobre intentar olvidar que hay que madrugar mucho para ir a hacer un trabajo que no te gusta sólo para ganar dinero para pagar tus facturas. Las letras te recuerdan que el rock and roll está ahí como una vía de escape de todo eso. ¡Que hay que salir, pillar mogollón de cervezas con tus colegas e ir a un bolo para darte cuenta de que la vida debería ser toda así!».

‘Breakin’ Outta Hell’ (Spinefarm, 23-S de 2016)
«Está funcionando muy bien y ha subido en las listas del Reino Unido y Alemania. Las letras tratan todas sobre intentar olvidarse de la política y el odio que llena el mundo. Sobre intentar olvidar que hay que madrugar mucho para ir a hacer un trabajo que no te gusta sólo para ganar dinero para pagar tus facturas. Las letras te recuerdan que el rock and roll está ahí como una vía de escape de todo eso. ¡Que hay que salir, pillar mogollón de cervezas con tus colegas e ir a un bolo para darte cuenta de que la vida debería ser toda así!».

Hijos putativos de AC/DC, los cuatro antípodas de Airbourne venían con disco nuevo, el cuarto oficial, ‘Breakin’ Out Of Hell’ (Spinefarm Records, lanzado a escala mundial el 23 de septiembre de 2016), y repitieron el mismo repertorio que el sábado en la sala La Sirene de La Rochelle, Francia (este). O sea que 12 temas ejecutaron en 82 minutos, contando un dilatado y festero bis doble en 25 minutos. Es decir, que en menos de una hora se cascaron 10 canciones, la parte principal del concierto, en la que los cuatro hicieron un gran derroche físico, sudando como perros del infierno y manteniendo el hilo del rock liberador y por momentos demencial de grupos australes que van desde Rose Tattoo hasta Cosmic Psychos. En el caso de Airbourne, siempre asimilando con originalidad el legado de AC/DC, del que el lunes sólo se despegaron en algún coro melódico (los ooohh-ohhh de ‘Too Much, Too Young, Too Fast’), un número ambiental y tribal algo The Cult (el novedoso ‘Rivalry’, novedad que tiene clip oficial) o el boogie fusilando esta vez a Status Quo (‘Down On You’).

¿Las mejores canciones? Hum… La primera, invitando a la catarsis, ‘Ready To Rock’; el riff templado de la segunda, la mentada ‘Too Much, Too Young, Too Fast’; la quinta, ‘Girls In Black’, con sus sacudidas vía Danko Jones; la octava, el boogie acedecesco contra las malas rachas ‘Breakin’ Outta Hell’ (con columnas de humo); la décima, previa al bis, ‘Stand Up for Rock ‘n’ Roll’, que disparó el pogo de la vanguardia; y la duodécima y última, ‘Runnin’ Wild’, alargada pero efectiva, con los joveznos desatados, ampliando el área del pogo e incluso coreando oés-oés futboleros (horas después, de noche en casa, en un programa de radio de deportes nacional pincharon esta misma canción, qué casualidad).

Patada al aire en pleno derroche de energía del garrulo Joel (foto: Carlos García Azpiazu).

Patada al aire en pleno derroche de energía del garrulo Joel (foto: Carlos García Azpiazu).

Y, por cierto, el sudoroso, melenudo y con el torso desnudo Joel (que por el esparadrapo en su espalda se asemejaba a un ciborg), además de halagar a la roquería del Basque Country, de amagar el paseo del pato, de dedicar a Motörhead y a Lemmy la canción ‘It’s All for Rock ‘n’ Roll’ y de reventarse latas de birra contra el cráneo, en la acelerada ‘Girls In Black’ se salió del escenario y se subió al antifeatro lateral para reventarse la segunda lata contra la cabeza y para tocar la guitarra en equilibrios sobre la valla de seguridad, asomándose encima de la peña que le disparaba fotos con los móviles. Acabó de puntear en las alturas y rodeó la sala por el anfiteatro metálico para reaparecer por el otro lado del tablado. ¡Un profesional como Angus Young!

OSCAR CUBILLO

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Comments
One Response to “Airbourne: Hijos de AC/DC”
  1. oscar cine dice:

    Les vi hace dos años-francamente bien-y el lunes.tras la primera media hora el bolo bajo tres peldaños y ahi se quedo,plano,reiterativo y con mucho circo y poco pan.y es q lo de la lata,el foco,la sirena y los chorros de niebla impactan la primera vez.luego ya…me quedo claro que,aunque efervescente,airbourne es una banda para ver una vez.y los 29 pavos con los 100 de GNR…ahora hasta van morrison me parece razonable(en un aforo de 2.000 y no de 45.000 por cierto)

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