Mayte Martín: Cante con catarro

Mayte Martín afirmó que se casaría con su tocaor, el sevillano Salvador Gutiérrez (foto: Mr. Duck).

Mayte Martín afirmó que se casaría con su tocaor, el sevillano Salvador Gutiérrez (foto: Mr. Duck).

Viernes 20 de enero 2017, Barakaldo, 21º Ciclo Viernes Flamencos, Teatro Barakaldo, 20.30 h, patio 19-21 €, anfiteatro 16-28 €.

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La flamenca catalana Mayte Martín abrió los 21º Viernes Flamencos del Teatro Barakaldo lidiando con un constipado que la obligó a dosificarse y controlar su fuerza

 

Rozando la media entrada en la sala grande del Teatro Barakaldo (697 butacas tiene) se abrió la 21ª edición de los Viernes Flamencos, dedicada a la influente cantaora calé La Paquera de Jerez (1934- 2004), a quien no hizo ninguna referencia la protagonista de esta gala de apertura, la mediática y paya Mayte Martín (María Teresa Martín Cadiern, Barcelona, 1965), Lámpara Minera de La Unión en 1987. Mayte convenció por oficio, pues debió lidiar la velada en dúo con el guitarrista Salvador Gutiérrez (Écija, Sevilla, 1970) arrastrando un catarro que la obligó a dosificarse, a reservarse, a esconderse en tablas casi.

Siete sucesiones de cantes en 81 minutos resolvió la cantaora catalana. Cana y rizada apareció en escena como si fuera un palmero del Capullo de Jerez y sus primeros ayes sentidos hicieron que la noche prometiera. Abrió por granaínas en tributo a Antonio Chacón, y las cantó contenida, ‘acoplada’ y dolida, alcanzando cotas a las que aspira Estrella Morente aunque se vea incapaz a pesar de lo que proclaman sus corifeos y turiferarios. Mayte siguió por peteneras, entonando segura, arraigada y moderna, delicada pero no frágil.

Los dos siguientes palos fueron de transición, su paso del rubicón, donde empezaron a notársele cierta reiteración, que no despegaba y que no elevaba el tono. Divulgativa presentó los fandangos de Huelva «con otros naturales metidos en el ritmo, con tributos a Morente, Porrina…», y sonó dúctil y neoflamenca como Miguel Poveda, aunque irregular en los distintos pasajes. Hizo mutis seguramente para sonarse la nariz y reapareció para dedicar las soleás al representante flamenco Antonio Benamargo (el programador de estos viernes que se repiten en su mayor parte los sábados en Vitoria), y las entonó reiterativa, por lo bajo, sin exclamar ni gritar, con sólo un par de arrebatos, el segundo haciéndole una seña al tocaor para indicarle que se lanzaba.

En el bis, por fandangos, con el fondo en rojo por primera vez en la velada (foto: Mr. Duck).

En el bis, por fandangos, con el fondo en rojo por primera vez en la velada (foto: Mr. Duck).

Acabó las soleás, volvió a salir de escena para sonarse con pañuelos de papel (esta vez se le pudo oír perfectamente desde el patio de butacas), y Mayte Martín regresó para dar lo mejor de sí en palos más festivos, movidos y cercanos, en las tres últimas piezas. En las cantiñas se la vio más suelta y ‘povediana’ («por tabaco a Gibraltar, y por manzanilla a Sanlúcar», cantó), y en las bulerías premiadas con bravos y trufadas con un aplaudido cacho de Machín, Mayte Martin echó el resto y se le notó más implosiva y alegre. Al introducir estas bulerías quizo «agradecer vuestra presencia, cariño, respeto y vuestras todas cosas bonitas que se pueden dar a alguien que está aquí arriba», y elogió a su tocaor Salvador Gutiérrez –no vino Pedro Sierra, como anunciaba la información oficial-, de quien afirmó es «el compañero ideal, si no me caso con él es porque ya está casado», antes de añadir «y porque en la cama nos íbamos a contar chistes», en referencia a la condición sexual de ella, la cual no queríamos citar en esta reseña pero la sacó la propia cantaora.

Tras estas bulerías recibió en pie dos minutos de ovación y se marchó son su escudero. Luego de una fuerte petición del respetable, reapareció «más feliz que una lombriz» (mejor más feliz que una perdiz, ¿no?) y regaló un bis por fandangos con detalles de El Gloria, El Chocolate o El Rubio (informó ella), con el rajo ya menos reservón y alcanzando la cima de una velada que, aunque se movió por el filo de la navaja, a la postre fue satisfactoria, de buen sabor y recuerdo.

OSCAR CUBILLO

El beso de despedida de Mayte lanzado al viento

Saludos antes del bis con el respetable ovacionando en pie (foto: Mr. Duck).

Saludos antes del bis con el respetable ovacionando en pie (foto: Mr. Duck).

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