M-Clan: Arriba, abajo

La primera canción, ‘Grupos americanos’, con Elvis en las visuales (foto: Carlos García Azpiazu).

La primera canción, ‘Grupos americanos’, con Elvis en las visuales (foto: Carlos García Azpiazu).

Domingo 27 de enero de 2017, Bilbao, Teatro Arriaga, 19 h, entradas de 20 a 38 €, entradas agotadas.

Noveno LP, ‘Delta’ (Warner, 16).

Noveno LP, ‘Delta’ (Warner, 16).

 

El cantante de M-Clan, Carlos Tarque, puso en pie desde la primera canción a toda la mixta y predispuesta afición que agotó en domingo el aforo del Teatro Arriaga, convertido en un gallinero. Ah, acudieron muchos músicos amigos suyos: Fito, Los Zigarros, Amparanoia, Rubia…

 

Dos importantes pegas ponemos al exitoso concierto dominical de M-Clan en el Arriaga, donde presentaron su último álbum, ‘Delta’ (Warner, 16; el noveno oficial), un acercamiento a los sonidos acústicos americanos grabado en Nashville y del cual extractaron 11 de sus 14 cortes. O sea gran parte del repertorio de esa velada: en total 25 canciones en 137 minutos, casi las dos horas y veinte minutos con que amenazaban los cartelitos del lobby del teatro. Esta, la larga duración, sería la primera pega, y es que como ya nos comentó en entrevista hace no tanto el propio Tarque: «Una hora y 40-45 minutos está muy bien para un show. O casi dos horas dependiendo de cómo salgan las cosas». Pues media hora más que su previsión óptima se tiraron el domingo, aunque es de justicia añadir que sólo habríamos quitado una canción del repertorio (por triste: ‘Todo lo joven muere hoy’, de la novedad).

El septeto pletórico en un Arriaga que a veces se saturaba por el volumen (foto: Enrique Moreno Esquibel).

El septeto pletórico en un Arriaga que a veces se saturaba por el volumen (foto: Enrique Moreno Esquibel).

La otra pega es la de elegir un teatro para ofrecer un concierto movido, con vocación participativa y espectacular, en el que desde la primera canción Carlos Tarque pidió a la peña que se pusiera en pie, y le obedecieron, y desde entonces eso fue un continuo levantarse y sentarse al capricho del vocalista murciano, que ordenaba «en pie, chicos», y hala, la masa acataba para enfado de algunos (a nuestra vera una pareja se cambió de sitio ofendidísima: no veía el tablado con todas las espaldas alzadas ante su cara y, la razón por la que nos incorporábamos nosotros, si te quedabas sentado la gente en pie absorbía el sonido y se oía superbajo y mate). Semejante manera de dar un concierto, con la peña en pie en un teatro, es más apropiada para una sala de gran aforo, con barra y la entrada más barata a tenor del coste del alquiler del local, je, je…. Pero claro, tener al público bien sentado, ordenadito en sus butacas, y en un recinto tan bonito como el Arriaga, con ese techo y esos palcos, debe suponer un plus de satisfacción para los actuantes.

Tarque, el frontmant total, percutiendo la tumbadora (foto: Carlos García Azpiazu).

Tarque, el frontmant total, percutiendo la tumbadora (foto: Carlos García Azpiazu).

Pero bueno, Carlos Tarque ya avisa en otras entrevistas más recientes que M-Clan están cumpliendo una gira por teatros, pero no con el respetable sentado. Entre el gentío que agotó con antelación el taquillaje del Arriaga vimos entrar a última hora a estrellas del rock español amigos de M-Clan como Fito Fitipaldi (la gente le seguía con la mirada embobada y la sonrisa tonta) y su mano derecha musical Carlos Raya (¡ex Sangre Azul!), a Los Zigarros (siempre risueños), a Amparanoia, y a músicos locales como Rubia (Sara Íñiguez, ex pareja del cantante), Miguel Highlights, Jokin Salaverría o Andrés Benzal de Mi Dulce Geisha. A varios de ellos les dedicaron canciones.

Tarque cantando ‘Maggie despierta’ delante de su amigo Fito (foto: Carlos García Azpiazu).

Tarque cantando ‘Maggie despierta’ delante de su amigo Fito, con gorra y gafas (foto: Carlos García Azpiazu).

Venga, al lío. En septeto elegante (los cinco escuderos con barbas y rasurados los dos colíderes: Carlos Tarque a la voz y Ricardo Ruipérez a la guitarra), bajo una especie de sábanas abombadas que casi les rozaban las cabezas y que les servían de pantalla algodonosa para sus visuales, M-Clan (Murcia, 1993) dieron un bolo creciente que además arrancó con ambición. Todo se sostiene en Tarque, una estrella del rock, que es quien se carga los conciertos a sus espaldas. Él sustenta desde las canciones, pues posee una pasional voz soul sin la que ciertas composiciones no llegarían ni tan lejos no tan hondo, hasta el propio show, pues no para de ser el centro de las miradas: se contonea, se contorsiona, se acerca a sus músicos, baja a cantar entre el público, saluda a personas que reconoce (o no) entre el gentío, juega con el micro y con su pie, se sube a los bafles, sopla la armónica, rasca palmas, percute la tumbadora, se muestra molesto con los auriculares (pero menos que antaño), toca guitarras imaginarias, dice más veces ‘Bilbo’ que ‘Bilbao’, baila, se sienta, bebe cerveza, nos pregunta si lo estamos pasando bien incluso en inglés de coña, dice ‘Gora Euskadi’, y lo más de lo más: ondea las manos como un sonero, o como Enrique Iglesias, y, hala, toda la parroquia le imita.

Ricardo Ruipérez, el colíder, el capo en la sombra, a las guitarras y coros en escena (foto: Carlos García Azpiazu).

Ricardo Ruipérez, el colíder, el capo en la sombra, a las guitarras y coros en escena (foto: Carlos García Azpiazu).

Así, liderando al combo electroacústico (en los momentos más tralleros casi se saturaba el volumen) y pastoreando al personal (que se dejaba en su mayoría), Tarque condujo la sesión de 25 canciones abiertas con varios títulos de la novedad, como ‘Grupos americanos’ con su mandolina y sus imágenes en pantalla; los aires hippies de ‘La esperanza’ (este es el clip oficial); y el country redoblado algo Ryan Bingham de ‘Caminos secundarios’ («carga ilegal», sigue el estribillo).

Los temas ya conocidos funcionaron mejor, caso del rock sureño intenso ‘Perdido en la ciudad’, y Tarque dedicó a su ex, a Rubia / Sara Íñiguez, ‘Viaje hacia el sur’, otro tema hippie incluido en el álbum ‘Delta’ que cursó creciente y con el volumen atestando el teatro. Tras una tanda cuádruple excelente (country soul con steel en un ‘Roto por dentro’ dedicado a Carlos Raya, más country frondoso y españolizado por los nombres de las capitales en ‘Souvenir’, el gran rock a tres guitarras eléctricas de ‘Basta de blues’ con la peña empujando, más ‘Dando vueltas’ y su clase folkie), M-Clan tocaron su hit ‘Llamando a la tierra’ (la lograda versión del ‘Serenade’ de la Steve MillerBand ) y todos hicieron mutis de la escena, o sea los siete oficiantes.

Tarque, aquí con una armónica en la mano, posee una voz soul que hace crecer las canciones (foto: Carlos García Azpiazu).

Tarque, aquí con una armónica en la mano, posee una voz soul que hace crecer las canciones (foto: Carlos García Azpiazu).

Regresaron para varios temas «recogidos» del nuevo disco que, esta vez sí, Tarque invitó a «escuchar sentados» y los interpretaron en taburetes, empezando por ‘Polvo de estrellas’ con violín (algo Jefferson Airplane o Grateful Dead) y continuando por ‘California’ (rollo Eagles) y el fronterizo y con acordeón ‘Delta’ (dedicado a Los Zigarros). Seguidamente, en ‘Maggie despierta’, o sea su revisión del ‘Maggie May’ de Rod Stewart, Tarque bajó al patio de butacas, se subió sobre estas, cantó al lado de Fito (sentado en la fila 9) y convirtió el Arriaga en un gallinero. Ya hasta el final primaron los temas más cañeros (si cabe), como ‘Calle sin luz’, un rock español que la gente cantó a modo (aquí, justo al acabarse, se fue el sonido del Arriaga pero quitó hierro un sorprendido Tarque: «que nos descuenten 15 € del alquiler de sala»); el soul-rock con entonación blusera ‘Para no ver el final’; la lisergia levantisca de ‘Las calles están ardiendo’; o el calco de los Who ‘Pasos de equilibrista’, quizá el mejor tema de la velada, el que cerró el show antes de un bis que no pidió la gente porque sabía que los músicos volverían.

El Arriaga en pie cuando Tarque bajó al patio de butacas y lo convirtió en un gallinero (foto: Carlos García Azpiazu).

El Arriaga en pie cuando Tarque bajó al patio de butacas y lo convirtió en un gallinero (foto: Carlos García Azpiazu).

El bis fue cuádruple y lo abrió un folkie y también recogido ‘Noche de desolación’, incluido en la novedad y tocado por ellos sentados y escuchado por nosotros acomodados. Y ya hasta el final explosionaron con el soul rock calamariano ‘Miedo’ (era el tema 23ª de los 25 y Raya, Fito y sus amigos aprovecharon para salir del teatro disimuladamente), el hit optimista ‘Quédate a dormir’ (estirado en su interacción), y el adiós definitivo con otra novedad que aspira a incrustarse en el repertorio de grandes éxitos ‘emeclanianos’: ‘Concierto salvaje’ (este es el clip), con sus coros comunitarios en plan América, Eagles y demás grupos americanos.

Hum… A lo mejor no fue tan largo el concierto, pero sí incómodo de tanto levantarse y sentarse al son de Tarque, que decía: «en pie, chicos», o sea como Hombres G, interpelando solo a la parte masculina de sus seguidores. Unos profesionales estos M-Clan. Unas estrellas del rock español… y por muchos años.

OSCAR CUBILLO

Saludos de despedida tras el bis (foto: Carlos García Azpiazu).

Saludos de despedida tras el bis (foto: Carlos García Azpiazu).

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  1. […] con el público sentado (que es lo que hicieron hace dos semanas en el mismo Arriaga M-Clan –así lo contamos– y este domingo los propios Su Ta Gar, que es lo que estamos […]



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