CINE: ‘La La Land: La ciudad de las estrellas’: La vida que pudo haber sido

bbv-lalaland-0-cartel

*

Texto por GERARDO CREMER

*

Estreno: 13 de enero de 2017

*

Director: Damien Chazelle

*

Calificación: 4 estrellas de 5

*

Tráiler de ‘La La Land’

 

(ATENCION: spoilers en el texto)

LA LA LAND se lleva 6 Oscar:

Mejor Banda Sonora – Por Justin Hurwitz

Mejor Canción –”City Of Stars”

Mejor Actriz – Emma Stone

Mejor Director – Damien Chazelle

Mejor Fotografía – Linus Sandgren

Mejor Diseño de Producción- David Wasco

 

***

Una historia sencilla

***

 

Cuando a la edad de veinte años, en 1919, el futuro director de cine George Cukor abandonó sus estudios y su ciudad para probar suerte en el mundo del espectáculo, dispuesto a conquistar Broadway, en su cabeza discurrían muchas ideas que él deseaba transformar en historias. A una de sus mejores amigas, a la bailarina Stella Bloch, le contó por carta uno de estos relatos que él veía grandioso pero que para ella no era más que una típica historia romántica entre dos jóvenes enamorados. Cukor le contestó que él no podía expresar con palabras la importancia que residía en la historia, aunque él sabía que pisaba “tierra firme” ya que era una historia sobre familias como la suya y como la de otras tantas familias de clase media americana.

‘La ciudad de las estrellas – La la land’ es una de estas historias sencillas pero importantes que narra la vida de una joven que aspira a ser actriz, Mia (Emma Stone). Una chica que trabaja de camarera en una cafetería de LA pero que dedica todo su tiempo libre a ensayar papeles y probar suerte en audiciones teatrales. Después de una prueba fallida, Mia entra en un local y allí escucha a un pianista, Sebastian (Ryan Gosling), interpretando un tema romántico. Y es entonces cuando Mia no sólo se enamora de su música, sino también de la mirada, de la sonrisa, el ímpetu y la vitalidad de Sebastian. Dos momentos románticos consolidan la relación: el de la danza que ambos componen en lo alto de Hollywood Hills y el sueño-baile sobre las estrellas proyectadas en el Planetario del Observatorio Griffith, el mismo de ‘Rebelde sin causa’ (1955).

bbv-lalaland-1-baile-estrellas

El sueño-baile sobre las estrellas proyectadas en el Planetario del Observatorio Griffith.

Mia y Sebastian viven sus aspiraciones artísticas por separado y su relación sentimental se distancia cuando sus caminos toman rumbos distintos. Él trata de conseguir dinero vendiéndose como teclista a grupos de música que no le interesan para lograr finalmente montar su propio negocio. Ella, fracaso tras fracaso, decide financiarse una representación en un pequeño teatro, siendo autora y actriz al mismo tiempo. Una actuación que se salda con fracaso pero que le sirve de oportunidad para adentrarse, al final, en el mundo del espectáculo. Cinco años después, cuando ella ha triunfado y se ha casado con un hombre rico entra por azar en un bar y allí se vuelve a encontrar con Sebastian; ellos no se dirigen la palabra, sino que solo se cruzan miradas. Entonces él decide tocar al piano el tema que les unió, ‘City Of Stars’. Por fin, Sebastian ha logrado su sueño montando su propio local de jazz, pero su relación con Mia ya es tiempo pasado: lo realmente importante se ha terminado.

Ésta sería la manera más sencilla de contar la película pero la historia se puede narrar de otra manera, más verídica, que encaja con las motivaciones que dan a la película esa perspectiva de comedia romántica musical tamizada por el filtro del melodrama. Mia y David (Tom Everett Scott) es un matrimonio acomodado de Los Ángeles que una noche, frente a un atasco de tráfico, deciden desviarse de la carretera y pasar una velada juntos. Cuando entran en un local de jazz Mia reconoce a su dueño, Sebastian, un chico del que había estado antes enamorada. Él se sienta al piano y toca la melodía que les había unido en ese pasado en que estuvieron juntos. Entonces, en la imaginación de Mia se recrea esa vida que podría haber sido, esa felicidad que podría haber vivido si no hubiera decidido desviarse del camino en un momento de su existencia. Por ello, no sólo es la secuencia final del recuerdo-deseado (el lado melodramático de la historia de amor) sino la totalidad de la película la que es parte de un sueño-recuerdo.

Puede verse todo el film (desde su comienzo hasta la parte final enunciada con “cinco años después”) como la recreación idealizada de la vida de Mia con Sebastian durante esos instantes que ella pasa en el local jazzístico. El film es, por tanto, una recreación feliz, que corresponde a una mirada enamorada, que transforma los momentos duros, amargos de la vida en color y luz, en felicidad y musicalidad; ensoñación que da la vuelta al clásico relato de ‘El mago de Oz’ (1939), esta vez imperando el mundo de la fantasía, del sueño y del deseo: el de un mundo de ficción que nunca debió abandonar. Con esta lectura del film, la motivación narrativa encuentra su libertad absoluta, entendiéndose así que los números musicales del Observatorio (donde los protagonistas vuelan) o los efectos de iluminación y color de muchas de las escenas son el resultado de un recuerdo endulzado (la comedia) de una vida que, realmente, debió de tener otro cariz más agrio.

La vida en un instante. Mia rememora su existencia acompañada por la melodía romántica interpretada por Sebastian.

La vida en un instante. Mia rememora su existencia acompañada por la melodía romántica interpretada por Sebastian.

***

Retorno al periodo de oro del musical

***

En `Un día en Nueva York’ (1949) de Stanley Donen y Gene Kelly, el productor Arthur Freed decidió romper las reglas imperantes del musical americano sacando las cámaras al exterior para filmar las calles y rascacielos de Manhattan. Aunque los films de la primera época del musical (los de la serie Busby Berkeley) y los de Fred Astaire y Ginger Rogers incumplían los límites del realismo y la credibilidad narrativa mediante cortes inverosímiles (las traslaciones del escenario teatral a espacios escénicos imposibles), no fue hasta ‘Un día en Nueva York’ cuando el cine decidió sepultar las leyes del musical y crear nuevos y arriesgados arquetipos genéricos. Fue un periodo corto, de seis años, que brilló como nunca, donde la alegría y la autonomía y la complicidad de un público dispuesto a disfrutar de lo abstracto y del fantástico, presto a aceptar las nuevas reglas que rompían con el clasicismo decimonónico narrativo, dieron como resultado no sólo ‘Un día en Nueva York’ (49) y ‘Cantando bajo la lluvia’ (52) de Donen y Kelly, sino también ‘Un americano en París’ (51) y ‘Melodías de Broadway’ (53) de Minelli.

Este modelo de cine musical puro es el que Damien Chazelle trata de recrear en su retorno al clasicismo cinematográfico (ese neo-clasicismo al que ya hacía mención en mi reseña de ‘Frantz’), y para ello emplea mecanismos formales más propios del cine musical de la era de oro: el plano-secuencia, la horizontalidad en las escenas de baile (véase el número ‘A Lovely Night’, inspirado en ‘Un americano en París’ y ‘Cantando bajo la lluvia’), la noche americana (iluminada artificialmente), el espacio realista adecuado a una escenificación teatral, los colores brillantes de las ropas y bolsos (rojo y amarillo) y la elegancia del vestuario (el traje de Sebastian). Al igual que Minelli, Chazelle mueve la cámara para mantener el plano-secuencia, siguiendo a los personajes y potenciando su estado anímico emocional.

El número musical ‘A Lovely Night’, inspirado en ‘Un americano en Paris’ y ‘Cantando bajo la lluvia’.

El número musical ‘A Lovely Night’, inspirado en ‘Un americano en Paris’ y ‘Cantando bajo la lluvia’.

Claramente ‘La la land’ se aleja de los modelos post-modernistas de algunos de los musicales actuales, como ‘Moulin Rouge’ (2001) de Baz Luhrmann, para hacer un compendio de la historia del cine musical clásico. La secuencia de arranque (compleja escena rodada en único plano aunque usando los trucos de la tecnología digital) es una clara alusión a la escena introductoria de ‘West Side Story’ (1961) de Robert Wise y Jerome Robbins. Manejando la movilidad y los espacios urbanos, ambas escenas sirven para centrar al espectador en aquello que van a ver, pero imprimiendo la vitalidad, la música y el color que después presidirá el film. Quizá a esta escena de ‘La la land’ le sobra movilidad de cámara y complejidad de planificación (algo mareante), como si no se confiase plenamente en los bailarines (error que se repite posteriormente en la secuencia de la fiesta, donde un movimiento circular a toda velocidad, filmado desde el centro de una piscina, desentona dentro de la planificación general de la película). Si el número de Hollywood Hills (‘A Lovely Night’) remite a Minelli, el baile en el Planetario engarza directamente con las escenas de danza clásica de Astaire y Ginger Rogers. Chazelle no deja de lado los aspectos románticos y la fuerza de la canción del musical de la década de los años 30con el tema ‘City Of Stars’, ni tampoco el acercamiento al cine de Bob Fosse con el número ‘Audition’.

Esta mezcolanza de estilos visuales es finalmente uno de los mayores atractivos del film, como lo es el hecho de mantener la narración con doble protagonista: una distribución equitativa de puntos de vista. Véase si no que, tras la escena del primer encuentro entre Mia y Sebastian (con todas las secuencias narradas desde el punto de vista de Mia), el tiempo narrativo vuelve hacia atrás, al punto de partida (a la escena musical introductoria del film), para contar lo que le sucedió a Sebastian horas antes del primer encuentro con la protagonista. Así, Chazelle recurre a la estrategia de tensión narrativa, ya practicada en su anterior ‘Whiplash’ (2014, así la reseñó Óscar Cubillo en este blog), entre dos personajes (uno de ellos motivador del otro), con una secuencia de ruptura, de enfrentamiento: un punto de intersección entre dos vidas que se juntan y se separan. En “La la land” la escena corresponde a la discusión que ellos tienen durante una cena, filmada mediante una sucesión rápida de planos y contraplanos: escena que vaticina el giro melodramático que tomará el film a partir de ese momento.

GERARDO CREMER

Un regusto amargo presidirá la segunda parte de la película.

Un regusto amargo presidirá la segunda parte de la película.

Anuncios
Comments
3 Responses to “CINE: ‘La La Land: La ciudad de las estrellas’: La vida que pudo haber sido”
  1. oscar cine dice:

    La la land ha logrado algo rarisimo,que una de las mejores pelis del año sea una de las mas exitosas.publico y critica unidos.eso si,parte del indie ya se esta movilizando y hay una corriente del publico que ya es anti lalaland,porque hace un mes molaba,pero ahora que es un producto mayoritario,no tanto.
    Que pais de gilipollas!
    pd:ayer hable con alguien que echaba pestes de la peli.NO LA HABIA VISTO(alucinen)

    • bilbaoenvivo dice:

      Yo me crucé con una dama en Ereaga que había visto ‘La La land’ y le había gustado mucho, pero que luego “había oído criticas” y se había dado cuenta de que no era tan buena. Joder, qué tropa…

  2. oscar cine dice:

    Eso se llama opinion propia.claro que si.
    por cierto,6 premios Bafta hace 24 horas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: