Jorge Drexler: Entrevistado por Auserón

Escribe en la promoción Santiago Auserón: «El Teatro Campos Elíseos me pidió que diseñara un ciclo de conciertos y entrevistas con cantores que tuvieran especial relevancia para mí. Respondí con una lista de voces de las que desearía aprender cosas. Cinco son los prestigiosos nombres que han confirmado su participación: el uruguayo Jorge Drexler, el portugués António Zambujo, los andaluces Martirio y Raúl Rodríguez y la gallega Uxía, rodeada de amigos. Un mapa de sonoridades cercanas llama a la puerta de la hospitalaria escena vasca para intercambiar con ella cantos y emociones».

Escribe en la promoción Santiago Auserón: «El Teatro Campos Elíseos me pidió que diseñara un ciclo de conciertos y entrevistas con cantores que tuvieran especial relevancia para mí. Respondí con una lista de voces de las que desearía aprender cosas. Cinco son los prestigiosos nombres que han confirmado su participación: el uruguayo Jorge Drexler, el portugués António Zambujo, los andaluces Martirio y Raúl Rodríguez y la gallega Uxía, rodeada de amigos. Un mapa de sonoridades cercanas llama a la puerta de la hospitalaria escena vasca para intercambiar con ella cantos y emociones» (foto: Mr. Duck).

Jueves 16 de febrero de 2017, Bilbao, Primer Ciclo ‘Voces en la ría’, Teatro Campos, 20 h, entradas a 25, 30 y 35 €.

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El ciclo de conciertos ‘Voces en la ría’, en el que Santiago Auserón charlará a modo de telonero con cuatro artistas especiales durante cuatro jueves, arrancó con una conversación demasiado larga que demoró la liberación de la magia cantautoril, experimental y humanista de Jorge Drexler, su primer invitado

 

Muy buena entrada en el Campos para ver a Jorge Drexler en su última aparición sobre un escenario antes de recogerse para terminar de componer y grabar un disco que presentará en directo a partir de septiembre. El uruguayo ha sido el primero de los cuatro invitados de la serie ‘Voces en la ría’, dirigida y seleccionada por el zaragozano Santiago Auserón (62 años tiene el muy Dorian Gray; «aparenta 42 el cabrón», se le escapó a su convidado, que tiene 52). El orden del programa se anunciaba así: entrevista previa, actuación del invitado en formato reducido (al final Drexler vino solo) y epílogo con Auserón colaborando en alguna canción.

Lo malo fue que el prólogo entrevistador se dilató demasiado y provocó que algunos espectadores desertaran: primero varios invitados y luego gente de abono de las butacas de 35 euros. Y es que la cita era a las 8 y el concierto en sí arrancó hora y tres cuartos después, exactamente 103 minutos más tarde, cuando el maño soltó «pero yo ya chitón» y el respetable rompió en un aplauso liberador.

Y Auserón dijo chitón y Drexler por fin fue protagonista único del estrado (foto: Mr. Duck).

Y Auserón dijo chitón y Drexler por fin fue protagonista único del estrado (foto: Mr. Duck).

El presunto introito resultó más largo que un programa televisivo de entrevistas, con los dos protagonistas sentados en un sofá y varias cámaras inmortalizando el encuentro. Durante ese luengo diálogo a dos bandas entre dos locuaces y cultos personajes del pop (Auserón doctor en Filosofía –desde 2015, con 61 años, que defendió su tesis ‘Música en los fundamentos del logos’ en la Complutense madrileña-, Drexler en Medicina), entre algún destello humorístico supimos que los cuatro primeros apellidos del cantautor uruguayo provienen cada uno de un país (judío-alemán, asturiano, polaco y brasileño); que mediante su madre conoció la música de su tierra, desde el folk a la canción política, y vía su padre la del mundo, como el jazz; que Jorge estudió piano de los 5 a los 10 años y luego se pasó a la guitarra, cuyos primeros cuatro acordes dominados fueron los del ‘Blue Moon’, y que los usa en el 60 % de sus canciones; que al oír una canción suele saber si está compuesta antes la letra o la música (y puso como ejemplo una de Auserón); que ejerció tres años de médico, de otorrinolaringólogo, y que desde los 30 vive de la música; o que está leyendo un libro de neurociencia donde se dice que «los niños aprenden antes a decir mío que yo». Además desdeñó con elegancia el reggaetón, cuyo ritmo sincopado relacionó con el de los burdeles de Persia, y confió que no le gustan los burdeles, pero sí muchos estilos musicales que de ellos han surgido: el blues, el tango, la cumbia…

Desde su principio hasta su fin, este primer capítulo de los cuatro de ‘Voces en la ría’ duró 147 minutos, o sea dos horas y media, para 14 canciones. Antes del concierto en sí, Drexler logró meter de canto cuatro temas durante la charla, todavía sentado en el sofá: ‘Milonga del moro judío’, cuyo estribillo le descubrió Sabina y que interpretó muy bien, con delicadeza; un culmen como ‘Mi guitarra y vos’, donde usó los silbidos del público y recitó demostrando memoria prodigiosa, sensibilidad epidérmica, dicción diáfana y curiosidad investigadora; ‘Zamba del olvido’, melancólica -triste más bien-, escrita por Drexler y cantada por el próximo invitado del ciclo, el portugués Antonio Zambujo (el jueves 23); y lo que definió como su canción más cercana a la milonga, «una milonga atípica, ‘Dance Me To The End Of Love’, como Atahualpa Yupanqui meet Leonard Cohen», la introdujo antes de entonarla en inglés y muy sobrado de recursos, desde la guitarra a la voz.

En la primera intervención conjunta del maño y el uruguayo (foto: Mr. Duck).

En la primera intervención conjunta del maño y el uruguayo (foto: Mr. Duck).

Cuando Auserón por fin dijo chitón, Drexler se quedó solo en escena e interpretó diez temas más en 53 minutos, casi todos en pie. La mayoría también fueron peticiones del público a las que el cantautor humanista (así le definió Auserón) respondió con seguridad escénica: ‘Don de fluir’, que presentó como homenaje y robo (sic) a Caetano Veloso; ‘Amar la trama’, que resonó a Pedro Guerra; y ya con la guitarra eléctrica otro culmen como ‘Noctiluca’, una pieza fosforescente y moderna escrita para su hijo Luca –luz- (aquí va un clip); ‘Todo se transforma’, otro de sus títulos científicos, también con influjo de Pedro Guerra; la experimentación de ‘Deseo’; y, para acabar, colgando de nuevo las guitarras acústicas, dos piezas a pachas con Auserón, ambas menos vivaces que el listón medio: ‘Desde que la samba es samba’, de Veloso y Gil, tema que anima a cantar para echar afuera la tristeza; ‘Al otro lado del río’, la que Jorge cantó a capella en la ceremonia de los Oscar.

Abriendo el bis Jorge, ante el público que casi llenó el patio de butacas y algo menos los palcos (foto: Mr. Duck).

Abriendo el bis Jorge, ante el público que casi llenó el patio de butacas y algo menos los palcos (foto: Mr. Duck).

Hicieron mutis, la peña pidió el bis a rabiar y se encendieron las luces, pero Drexler reapareció y cantó otras tres, emocionado de verdad, pues con tan largo retraso tenía ya la mosca detrás de la oreja. Cantó solo y muy bien dos temas de amor positivista y transversal como ‘Me haces bien’ y el coreado ‘Sea’ (y que sea lo que sea), antes de la tercera colaboración de Auserón para otro tema con el pistón más flojo desde la interacción entre ellos a la ejecución: ‘Señora del mar’, de Juan Perro (el alias de zaragozano, ya saben), donde Jorge nos hizo reír con su parodia del baile.

Esta del jueves fue la sexta vez que he visto en vivo a Drexler, y la segunda menos buena, por culpa de tanta interrupción. Es de suponer que los tres próximos jueves el anfitrión Auserón, ex Radio Futura, resumirá la introducción. Y es que el público paga la entrada sobre todo por el concierto, y la entrevista debería ser un extra peculiar que no impaciente al respetable, ni lo haga huir.

OSCAR CUBILLO

PD: escribe Santiago Auserón en la promoción: «Drexler es la máquina de pensar el mundo a través de la canción, su inventiva y sus recursos musicales no tienen freno. Zambujo es la voz de mayor altura a nivel internacional, su técnica vocal asombrosa despliega matices que conectan las tradiciones peninsulares más hondas con los cantos del Nuevo Mundo. Martirio ha transformado la herencia de la copla, en su regazo de cantora andalusí, con la experiencia de la modernidad, cosechando en diversas orillas brotes de intensa poesía. Su hijo Raúl Rodríguez, creador en nombre propio, depurado guitarrista e inventor del tres flamenco, le proporciona lujoso acompañamiento. Uxía es la gran dama de la canción gallega, profunda conocedora de las tradiciones de su tierra, tan acostumbrada a preservar esencias como al viaje ultramarino, mentora de una Galicia imaginaria que nos requiere como amigos. Su concierto será un fin de fiesta con participación de notables invitados de la música popular de Euskadi».

La última del bolo, ‘Señora del mar’, de Juan Perro, en el bis (foto: Mr. Duck).

La última del bolo, ‘Señora del mar’, de Juan Perro, en el bis (foto: Mr. Duck).

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