Teenage Fanclub: ¡Más volumen!

Uno de los esporádicos momentos abrasivos (foto: Mr. Duck).

Uno de los esporádicos momentos abrasivos (foto: Mr. Duck).

Viernes 24 de febrero de 2017, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 27 €, entradas agotadas.

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El grupo indie escocés, superviviente de los 90, agotó las entradas en una WOP Special Night y, a pesar del mal sonido, satisfizo a una mayoría de nostálgicos de la década presentes en la sala

 

Decíamos en los dos posts anteriores que casi seis horas de conciertos estuvimos el viernes en Bilbao. Desde las 7 hasta las 12.45. Arrancamos a las 7 en el FNAC viendo al Capitán Cobarde, pasamos a las 8 por la propuesta del ballet vanguardista Dresden Frankfurt Dance Company y, tras abrevar en un bar, para cuando llegamos al Kafe Antzokia, a la WOP Special Night, los teloneros, Beach Beach, ya habían finiquitado su calentamiento y nos tiramos media hora de cháchara chévere antes de la salida del grupo número 50 que voy viendo en lo que va de 2017: Teenage Fanclub (Bellshill, Escocia, 1989) presentando ‘Here’ (16), su décimo álbum, primero en seis años, del que tocaron la mitad.

Pues eso, que cerramos la jornada melómana viendo a las 11 en el Kafe Antzokia ante Teenage Fanclub, que animaron una exitosa WOP Special Night, una velada caritativa, benéfica de la asociación Walk In Project, que busca fondos para estudiar las enfermedades raras. Afortunadamente, el aforo se agotó con meses de antelación y, a pesar de la edad avanzada de la gente, había muchos espectadores muy altos (los burgueses son más altos que la media) y muchas mujeres. ¡Qué presión, oigan! Tres espectadoras en distintos momentos interpelaron a este plumilla con la misma frase: «ponles bien, ¿eh?». Se lo ordenaron Amaia (¡La Reina!), Ana y Marian.

Pues vaya, no estuvo mal el concierto de los escoceses, pero les hemos visto dar algunos mejores. Al sonido le faltó pegada (volumen), la cosa quizá sonó un poco sucia, ellos oficiaron dosificando fuerzas (ya van siendo mayores y la gira mundial está siendo muy larga y sin apenas descansos: en marzo vuelan a Asia, Oceanía y América…), y en vez de cursar en gradación planearon a velocidad de crucero, a medio gas, incidiendo con pose lánguida en la fórmula de guitarras levemente abrasivas y voces melódicas entonadas suavemente (un esquema tan recurrente que a veces dudabas: ¿ésta no la han tocado antes?), y desperdigando sus mayores hits, o sus títulos más pegajosos, para que de vez en cuando al liberar sus primeros compases la masa rugiese agradecida y participativa.

La pena de la cita fue que el sonido careció de potencia y claridad (foto: Mr. Duck).

La pena de la cita fue que el sonido careció de potencia y claridad (foto: Mr. Duck).

En 100 minutos sonaron 23 piezas sin apenas interrupciones ni parlamentos de los oficiantes. En quinteto, alternándose a las voces principales tres miembros, sonando en ocasiones hasta tres guitarras (TFC son como orfebres de los riffs, como artesanos del pop), evocando al power-pop noventero de Posies, Weezer o Nada Surf (algunos lapsos noise), Club de Fans Adolescente obtuvieron numerosos momentos pegajosos, con gancho, no sólo por la mera nostalgia de la mayoría de los presentes, sino por la propia redondez de composiciones como ‘Radio’ (un pelotazo algo Redd Kross), ‘I Don’t Want Control Of You’ (caramelo de la década), ‘Thin Air’ (con veces cuidadas a lo Big Star, o también como Eagles o Steely Dan), ‘Don’t Look Back’ (ésta más bien por el impulso del público), ‘About You’ (la primera gran cima de la cita caritativa y más allá, con la concurrencia empujando al corear la letra), ‘Ain’t That Enough’ (uno de esos títulos que sonaban a ya oídos antes), la cañita indie rock de ‘I’m In Love’ (incluido en la novedad, este es su clip), ‘The Concept’ (la segunda gran cima, cerrando previa al bis, muy respondida por el personal), o la apertura del bis con ‘Easy Come Easy Go’ (de Grant McLennan, el de los Go Betweens, como presentaron). Durante el concierto también pensé en The Byrds, la Velvet, Brian Wilson…

Una cita correcta, buenilla siendo generosos, pero habría mejorado acorde a una mayor pegada sónica. «Esto es power-pop y le falta el power, se oye flojo», se quejó el risueño Vallejo, icono indie de Castro Urdiales, que estaba feliz como la mayoría de los fans del club de fans escocés.

ÓSCAR CUBILLO

Raymond McGinley, uno de los tres cantantes, el guitarrista solista, a la izquierda del tablado (foto: Mr. Duck).

Raymond McGinley, uno de los tres cantantes, el guitarrista solista, a la izquierda del tablado (foto: Mr. Duck).

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