Rosalía & Raül Refree: Cantes a la muerte

Rosalía y Raül, emocionando en La Alhóndiga a un público predispuesto (foto: Mr. Duck).

Rosalía y Raül, emocionando en La Alhóndiga a un público predispuesto (foto: Mr. Duck).

Viernes 3 de marzo de 2017, Bilbao, La Alhóndiga, 21 h, 12 €.

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Pareja artística catalana de moda, la vocalista Rosalía y el productor Raül agotaron el auditorio de La Alhóndiga con su tétrica y minimal revisión del flamenco

 

Flamenco para gente que no le gusta (o no conoce) el flamenco, y bien recibido por jóvenes modernos de ambos sexos, el catado el viernes en La Alhóndiga y servido por una pareja catalana de moda: la vocalista Rosalía y el productor barbado Raül Refree, quien algo similar pero más eléctrico hizo en el disco ‘Granada’ con la cantante y actriz Silvia Pérez Cruz (así contamos su visita al Teatro Barakaldo). Con Rosalía Vila, de 23 años, Raül Fernández Miró, barcelonés del 75, ha editado ‘Los ángeles’ (Universal, 17), disco tétrico con textos antiguos sobre la muerte: versos como «que se muere», «que nadie venga a llorar el día que yo me muera»…. El concierto, partiendo de premisas flamencas, se quedó cojo porque Raül no es un tocaor. Por culpa de su poco dominio de las seis cuerdas, que tañe de modo minimal indie y que aporrea en los momentos más viscerales. «Qué cortito va de mano derecha», comentó un buen aficionado al flamenco.

En el bis, la versión de ‘I See A Darkness’, de Bonnie Prince Billy, alias de Will Oldham (foto: Mr. Duck).

En el bis, en la versión de ‘I See A Darkness’, de Bonnie Prince Billy, alias de Will Oldham (foto: Mr. Duck).

Pero ello no fue óbice para que viviéramos un buen encuentro de unos 14 pasajes en 70 minutos levemente decrecientes debido a la guitarra escueta y la reiteración del estilo vocal de ella, bella, mística, lánguida, azulada (como en la película ‘Moonlight’), tremolante, sostenida, doliente, ululante cual lechuza (esas penumbras del tablado), femenina, rural, también tétrica, reverberante, lastimera (al borde del llanto, y en el bis le vi los ojos mojados), hispana (el único bis con la versión algo Leonard Cohen del ‘I See A Darkness’ de Bonnie Prince Billy –alias de Will Oldham- la única que tuvo otro pasaporte y otro idioma), a veces lisérgica, en la estela de Lole y Manuel, y muy superior en potencialidad a hijas ilustres y apadrinadas en el business como Alba Molina y que Soleá Morente, por ejemplo (aunque cuidado con Rosalía, que hace poco cantaba soul comercial afectado y ha entrado al flamenco a través del estudio).

‘Los ángeles’ (Universal, 17).

‘Los ángeles’ (Universal, 17).

No obstante, un diamante en bruto es la voz de la joven y morenísima Rosalía, que lució vestido largo (de aire medieval, como su cante otras veces folk o étnico), que ofició casi todo el rato sentada sobre un escenario con poca luz que a veces se apagaba por completo (ambos protagonistas protestaron desenfadados: ella no veía el pie de micro ni él los trastes), entonando como una Holly Mcve aflamencada y moruna, en trance continuo, a veces ondeando sus bonitas manos de largos dedos y creando entre las sombras imágenes góticas. Rosalía picó en palos flamencos como los tangos de Cádiz de ida y vuelta, la taranta con guitarra más que justa o la saeta por ella presentada, recibió ovaciones más cerradas al acabar las primeras piezas de la cita, y exageró el tono por el epílogo con cierta vibración spaghetti western y mayores aporreos de Raül Refree, quien para este proyecto «quería mezclar algunos de sus grandes referentes como Marc Ribot, Fugazi o John Fahey con el toque antiguo y visceral de Pepe Habichuela» exagera la promoción.

La mezcla estuvo muy bien, ¿eh?, emocionando sobre todo al principio, hasta que le pillabas la onda a Rosalía y a la guitarra se le notaban las costuras y los trucos. «¡Esto no es flamenco! Y esa niña no puede cantar de la muerte, porque no se lo cree», manifestaba a la salida ese buen aficionado. A mí me gusto muchísimo al principio y bastante al final.

ÓSCAR CUBILLO

Aquí va el clip de su revisión del antañón ‘Catalina’

Saludos finales más que satisfechos, sorprendidos y asombrados por el auditorio con el aforo agotado (foto: Mr. Duck).

Saludos finales satisfechos, sorprendidos y asombrados por el auditorio con el aforo agotado (foto: Mr. Duck).

 

 

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