Taburete: Cachorros burgueses

Las chicas guapas de la primera fila al principio del bolo (foto: Mr. Duck).

 

Sábado 4 de marzo de 2017, Bilbao, Sala Fever, 21.30 h, 20 €.

 

El grupo madrileño que ha cosechado publicidad gratis porque lo lidera el hijo del extesorero del PP Bárcenas, en su segunda visita a Bilbao en pocos meses demostró que atesora cierta sustancia, canciones optimistas y un público pulcro, joven y muy bien educado

 

Segunda visita a Bilbao en pocos meses de Taburete, el grupo madrileño tildado de pijo y liderado por el hijo de José Luis Bárcenas (atención, pregunta: ¿le comprarían un coche de segunda mano a éste o al hijo de Ramón Espinar?, je, je…). La primera vez, en noviembre, llenaron la sala Stage Live (550 personas, nos dicen). Esta segunda, el sábado de carnaval en la Santana 27, metieron más o menos la misma cantidad de público, no muchas más de 400 personas (el aforo oficial de la sala es de 1.500; seguro que ellos esperaban más pero creemos que pocos repitieron: preguntamos a seis chicas y ninguna había estado en la Stage Live), y de la misma calidad: gente muy joven (¡parecía el instituto!) e inexperta en tantos aspectos («¡esto está buenísimo!», manifestó una chica a una amiga; «pues se llama kalimotxo», le respondió; no es broma), de buena pinta (guapos como alumnos de colegios privados, ellos con camisas, nikis de cuello y jerseys al hombro -«ése del Tommy Hilfiger blanco lo lleva como la capa un superhéroe», se fijó Pato-, ellas muy prietas, duras y con el pelo limpio), con buena educación (no fumó nadie, pero uno de camisa de cuadros preguntó a Pato: «perdón, perdón… ¿tienes papel de fumar?») y smartphones de alta gama (muchos selfies se hicieron ellas mientras tocaba la banda.

‘Doctor Charas’ (Voltereta Records, 16).

En hora y tres cuartos (106 minutos) con dos bises sonaron 25 canciones, las dos últimas repetidas, en desenfadado ambiente verbenero (‘Al alba’, la tercera, algo embarullada), y con un pasaje central acústico un tanto inferior (ahí sonó su canción ‘Dos tequilas’, que escribieron hace cuatro años en una terraza de Barcelona, informaron en la introducción). Regresaron a Bilbao divulgando su segundo disco, ‘Doctor Charas’ (Voltereta Records, 16), autoeditado por ellos. Desde que arrancó la velada, no dejaron de oírse los coros enfáticos de la parroquia, que se sabía todas (‘El fin’, la repetida ‘México DF’…), excepto las no editadas, como esa aún inédita que será la primera que Taburete canten en inglés. Al acabarla comentó el embaucador Guillermo Bárcenas, el cantante, que ya harían alguna en euskera, que ya sabía decir egun on, gabon, arratsaldeon… Un Bárcenas junior que decía ‘Bilbo’ (en vez de Bilbao) y que en dos ocasiones gritó Athleeeeeetic quedándose con el personal.

Guillermo Bárcenas ofreciéndose a su querido público, al que llamaba amigos y amigas (foto: Mr. Duck).

En septeto, con una trompeta hispánica que propicia su éxito en Hispanoamérica (Patxi Urchegui, que a veces resonaba a Chingón y otras a Rocío Durcal, todo muy cinéfilo, yes) y tres guitarras (dos Fender eléctricas más la acústica de Antón Carreño, el nieto de Díaz Ferrán), ilusionados en la interpretación, creyendo en lo que hacen y conscientes de que están viviendo una buena racha, oficiaron indudablemente conducidos por el vocalista Guillermo (¡vestía camiseta de caviar Beluga!), quien colaba arrebatos flamencos superiores a El Barrio y rajos pop a lo Shawn Mendes doliente.

Capaces de robar irónicamente y esporádicamente a Ska-P (la fiesta lololó en ‘My Name is Taburete’) o Extremoduro (‘Los duendes’), Taburete arbitraron canciones blancas, de pop español vinculado a Hombres G, Fórmula V o Café Quijano (a Pato le evocaron ora a Los Rodríguez, ora a la canción melódica de los 70), con letras de beber, de pasarlo bien, de chicas guapas, de los amigos, todo con una lírica que parece autobiográfica: el 4×4, los pisos de Sierra Nevada

El público entregado, y en escena el septeto más un camarógrafo infiltrado (foto: Mr. Duck).

Jugando en casa ante su público (aunque sean de Madrid, sí), en esta suerte de congreso vasco de cachorros burgueses los madrileños dieron un concierto más que correcto y se vivieron muchos momentos por encima de la media en títulos tipo ‘My Name Is Taburete’ (pachanga guay aflamencada), ‘Las últimas flores’ (la de María Dolores), la versión de Arnau Griso ‘Es gratis’ (optimismo, hedonismo, móviles inmortalizando el momento), ‘Doctor Charas’ (algo reggae), ‘Mariposas’ (muy Amaral) o la parte final con tantos hits, caso de ‘Walter Palmeras’ (reggae y brincos), ‘Sirenas’ (su estribillo redondo en plan La Oreja, la referencia a luna algo Fitipadi, la fiesta de la peña…; este es el clip), ‘Amos del piano bar’ (tan idiosincrásica y con numerosos espectadores cantándola abrazados, identificados con el mensaje) o ‘Caminito a Motel’ (coros absolutos en versos tipo «y me pongo a beber / y me pongo a bailar / y me empiezo a crecer / la insensatez / dadme de beber, dadme de beber»). Tras este oasis de felicidad, volvimos a la cruda realidad: al metro lleno de gente disfrazada, que seguía el vulgar carnaval…

OSCAR CUBILLO

El camarógrafo, el septeto y las manos del respetable en el segundo bis, antes de la última canción (foto: Mr. Duck).

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