Les Luthiers: Humor ilustre

El grupo musical en ‘La redención del vampiro’ (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Lunes 6 de marzo de 2017, Bilbao, Palacio Euskalduna, 20 h, entradas de 50 a 70 €.


El legendario y elegante grupo argentino músico-vocal-teatral hizo reír al maduro respetable en la primera de sus tres sesiones en el Euskalduna, donde recaló con ‘¡Chist!’, una antología de su medio siglo de andadura

 

Desde el lunes hasta hoy miércoles actúan en Bilbao los irónicos icónicos Les Luthiers (Buenos Aires, 1967). Regresan a empresa: tres días alquilando el Euskalduna con las localidades entre 50 y 70 eurazos. Aun así, más de media entrada, a ojo unas 1500 personas predispuestas y pudientes, se reunieron el lunes para reírse con sus chistes a veces ya sabidos por verlos en la tele, oírlos en la radio o encontrarlos en YouTube, donde alguien ha colgado entero el show que nos ocupa: ‘¡Chist!’, una recopilación de varios de sus éxitos a lo largo de una carrera ya de 50 años. Según el programa de mano, 10 pasajes más el bis, un blues.

Merecedores de Grammy Latino especial a la Excelencia Musical en 2011, en 2007 de la Orden de Isabel la Católica por su trayectoria y compatriotas nuestros («en el año 2012, el Reino de España les concedió la ciudadanía española por carta de naturaleza, una concesión especial a personas de particulares méritos», proclama Wikipedia), Les Luthiers, a día de hoy seis miembros, seis ‘ciudadanos ilustres’ de Buenos Aires (sic), en su primera sesión de las tres previstas en el Palacio Euskalduna se prolongaron durante casi dos horas (116 minutos) en las que, más que dar rienda suelta a su observador sentido del humor, aplacaron el surrealismo, dosificaron las pullas (sobre todo retratos de los políticos siempre manejándose en la corrupción) y las músicas: canción melódica, boleros panchistas, canción protesta retrohippie –aquí tienen un YouTube del pasaje del dúo Los Ecológicos cantando Solo necesitamos’ en otro teatro-, canto gregoriano, o rap a lo Def Con Dos –aquí otro YouTube en otra ocasión y localización de su pieza ‘Los jóvenes de hoy en día’-.

El pudiente, predispuesto y veterano respetable bilbaíno esperando a los cómicos bonaerenses (panorámica de móvil: Mr. Duck).

Abundando en los juegos de palabras y los dobles sentidos, abusando a veces de los ripios y, claro, fijándose en el paso del tiempo, de los años, los canos Les Luthiers en su quinta formación resultaron bastante previsibles, y no lo decimos sólo porque la propuesta de ‘¡Chist!’ sea una recopilación, sino porque a su humor blanco, tan para adultos que a veces peca de demodé, se le suele adivinar la última frase.

La quinta y actual formación.

Tales humoristas ilustres en ocasiones caen en lo infantil (pasajes del himno, la aparición de Drácula), aunque son evidentemente cultos: la dicción solemne (esas lecturas previas a las piezas del gran Mastropiero), la estética (esmoquin y pajarita), el bel canto o su dominio de los diversos instrumentos, pues hasta usaron cuatro por ellos construidos (¿por eso se bautizaron luthiers, no?): un contrabalde, un violín y dos más meritorios que fueron una suerte de campanario y un híbrido de xilófono y armónica forjado con balones balompédicos.

Durante sus parlamentos a veces el espectador podía evocar a Gila o al Woody Allen de los 70, en algún lapso se percibió su influencia sobre el donostiarra Golden Apple Quartet y, ya puestos, su torcer la realidad me llevó a pensar en nuestros admirados Gigatrón, los del freak metal extremo.

Y, por supuesto, durante dos horas de verborrea porteña, a pesar de algún evidente bajón de ritmo e inspiración (¿en verdad el envarado pasaje de ‘La bella y graciosa moza marchose a lavar la ropa’ merece ser recuperado?), estos caricatos estereotípicos australes lanzan tanto la caña que siempre acaban pescando carcajadas, con muchos chistes fáciles (Platero y él, luego Beethoven, Chaikosvki y Melendi en la misma frase…), un puñadito de gags visuales (las luces están muy bien cuidadas y sirven para los cambios de viñetas y los movimientos de tramoya, actores y técnicos) y conceptos tácitos que llegan más allá: el neologismo de ‘fusilánime’, el buscar un nuevo enemigo para el himno, en introducir en la letra al presidente actual…

OSCAR CUBILLO

La disputa de ‘Encuentro en el restaurante’, con la silla vacía y el violín artesanal (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

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