Josh Hoyer & Soul Colossal: Colosal y original

«Si James Brown y Otis Redding tuvieran un hijo, ese sería Josh Hoyer», afirman sus exégetas (foto: Mr. Duck).

Miércoles 8 de marzo de 2017, Bilbao, Kafe Antzokia, Sala Superior, 21 h, 10-12 €.

Setlist aleatorio (O.C.E.).

 

El poderoso vocalista y brillante teclista Josh Hoyer demostró en el Antxiki que es un blanco capaz de rivalizar con los negros al tocar soul y funk.

Se halla en su primera gira europea y abajo copiamos sus fechas españolas

 

Un blanco con voz de negro es el americano Josh Hoyer (esta es su web), ex Son Of 76 & The Watchmen y ex Electric Soul Method. Además de tocar las teclas, canta soul de honda raigambre sudista, pero como aclaró el martes en el Kafe Antzokia, donde actuó al frente de su banda Soul Colossal, hacen música original. O sea, a pesar de su sonido tradicional, negro, no se limitan a la verbena, a repetir los éxitos manidos, reconocibles, bailables y tarareables por los turistas. No obstante, sí que hubo varias versiones en su show de 16 extensas y ambientales canciones en 123 minutos: una jam funk reinterpretando al veterano bluesman negro Magic Slim (le definió como amigo, y en realidad ha tocado en su grupo), el standard soul de Otis Clay ‘Trying To Live My Life Without You’, y el clásico blues ‘Nobody’s Fault But Mine’ abriendo el bis en plan roquista, sudista, sentimental y creciente.

Fue un bolo estupendo el del miércoles en el Antxiki, aunque ante no demasiada gente. Y es que el partido televisado a la misma hora Barcelona 6 – PSG 1 (han pasado dos días y cuentan que siguen pitando penatis a favor del Barça) restó mucho público y hubo sólo medio centenar pasado de espectadores, con muchas mujeres, destacando en la parte delantera la pujante cantante getxotarra Inés, alias Mississippi Queen, bailando sinuosa.

Cuatro discos en cinco años ha editado con músicos cambiantes (foto: Mr. Duck).

El sonido del show fue brillante (igual de excelente que en un disco bien producido), la ejecución percusiva (no solo la del baterista, el único negro de la formación, también el saxo y las teclas impactaban de igual modo chasqueante), y hubo gradaciones sentimentales en las composiciones y hasta rugidos del cantante Hoyer, quien dejó con la boca abierta al respetable desde sus primeras entonaciones: «La voz es alucinante» y «canta como los ángeles» se oyó en las primeras filas tras los dos primeros temas. No en vano, Josh Hoyer participó hace semanas en el popular concurso televisivo estadounidense ‘The Voice’, un programa tipo OT. Aparte, la séptima pieza fue una suerte de instrumental porque, como avisó el líder, debía descansar su garganta.

Como una suerte de Dr. John rubicundo, rejuvenecido, tatuado y con similar querencia a los sonidos de Nueva Orleáns (vía paludismos, funk onda Meters…), Josh Hoyer ofició tradicional, profesional y cercano (algunos comentarios sobre que sudando tanto iba a perder peso en esta gira, o que le gusta tanto España que pensaba venir con la familia), y se mostró siempre contento, feliz y satisfecho al cantar con una sonrisa de oreja a oreja, abriendo los brazos a modo de abrazos imaginarios y bailando retrepándose en la silla.

Más de 150 conciertos anuales en 2015 y 2016 ha dado el entusiasta Josh (foto: Mr. Duck).

En quinteto superlativo, conjuntado, refulgente y con pegada (afrobaterista, guitarrista veterano a la Telecaster, bajista joven que no quitaba ojo al líder, un saxofonista que a nada que le daban espacio lo recorría con solos de jazz tan largos e incisivos como el futbolista Gareth Bale corriendo en diagonal, y el líder a la voz y dos teclados: un Hammond arriba y un Korg abajo), Josh Hoyer & Soul Colossal (Lincoln, Nebraska, 2012) abrieron rompiendo la pana con la fluidez soul de Al Green cruzada con el cromado blues de Robert Cray (‘Make Time For Love’), el cantante se proyectaba como un líder, un jefe, un predicador, un hechicero (en el sedoso ‘Every Day And Every Night’, con el aura de festival estival de blues), cruzaba la pasión vocal de Eddie Hinton con el brillo de Joe Louis Walker, se desfondaba en baladas sentidas (‘The First One’, luego la dedicada a su mujer ‘Parts Of A Man’, que tiene un clip oficial, que sonó a ZZ Hill deluxe y que arrobaría a los espectadores del festival Soul4Real), batía el funk como el Lucky Peterson más ensoberbecido (‘Misfit Children’), se ponía setentero (‘Running From Love’) o telefílmico (‘Illusion’, una de las pocas veces en que se levantó, aquí para rapear), y por el final emuló a James Brown (Adrián Fever vestía una camiseta del maestro) en el superfunk ‘Blood And Bone’ (con solo de saxo a lo Maceo Parker, por cierto).

Jo, fue el concierto perfecto para una matinal sabatina al aire libre en el Azkena Rock Festival vitoriano en la plaza de la Virgen Blanca.

OSCAR CUBILLO

Benjamin Kushner, buen guitarrista a la Fender Telecaster, también veterano (foto: Mr. Duck).

Hoja de ruta de su primera gira española, once bolos y un solo día libre:

8 marzo en Bilbao, Kafe Antzokia

9 marzo en León, El Gran Café

10 marzo en A Coruña, Mardi Gras

11 marzo en Valles Pilona, Bocanegra

12 marzo en Murcia, Garaje Beat Club

14 marzo en Valencia, El Loco Club

15 marzo en Madrid, La Clamores

16 marzo en Zaragoza, Rock & Blues

17 marzo en Avilés, Factoría Cultural

18 marzo en Santander, Sala Niagara

19 marzo en Torredembarra, La Traviesa

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