Charlie Musselwhite: Cara de felicidad

Musselwhite, obamita convencido, con armónica y micro de esta en mano (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Viernes 10 de marzo de 2017, Bilbao, 7º Ciclo Music Legends, Sala BBK, 20 h, 20 €.

‘Get Up’ (Stax, 13).

 

Armonicista sudista blanco y veterano es Charlie Musselwhite (Kosciusko, Mississippi, 73 años), que a lo largo de medio siglo como profesional ha vivido varias etapas de fama y bolos mejor pagados. Por ejemplo, durante el revival blues de los 90 (cuando le fichó Point Black, filial blusera de la multinacional Virgin), o ahora mismo, a rebufo del Grammy que recibió en 2014 al mejor disco de blues tradicional: ‘Get Up’ (Stax, 13), a medias con el estelar Ben Harper, con quien posaba en portada y compartía nombre. Gracias a ese álbum, Musselwhite actuó por segunda vez en el Festival de Blues de Getxo, en 2013, y siguió apurando la fama en la Sala BBK

 

560 butacas tiene de aforo oficial la Sala BBK y todas se ocuparon el viernes a las 8 para disfrutar del bluesman blanco Charlie Musselwhite (Kosciusko, Mississippi, 73 años) en el séptimo ciclo Music Legends. Salió a escena con bigotillo, pelo cano y largo peinado hacia atrás, señorial en el porte y con rostro feliz, bonachón y de buen humor. Sopló de muerte las armónicas y que cantó de maravilla, con una garganta más poderosa que en años anteriores. Ofició en cuarteto, respaldado por el bajista de aire motero Frank Randall (a él se debió la crepitación de fondo a partir de la cuarta canción), el afrobaterista June Core (quien admiró a todo el personal gracias a su golpear los parches de los timbales en plan años 50) y el guitarrista hípster Matt Stubbs, de gesto adusto, armado con Telecaster esta vez (en el Getxo & Blues de 2013 usó una Gibson SG, como AC/CD, y tenía una pinta más civil y juvenil, menos varonil), que marcaba el ritmo (¡mucho boogie woogie!) con la chulería de Jimmie Vaughan y que cada vez que punteaba cosechaba ovaciones.

El bolo fue de 14 piezas en 81 minutos. Al armonicista profesional local Pablo Almaraz, presente en la sala, se le hizo corto, pero fue la duración perfecta para disfrutar sin cansarse y para que pudiera demostrar gran parte de sus trucos y habilidades un Musselwhite que extraía de su maletín plagado de pegatinas la armónica afinada para cada canción. Cercano al respetable que le miraba arrobado y ovacionaba tras cada pieza y a veces tras cada solo suyo o de Stubbs (buf, qué alardes los de la redoblada y larga ‘My Kinda Gal’, de ritmo ferroviario y mayor desarrollo instrumental), el inspirado Musselwhite invitó a comprar discos al acabar el show, que la Navidad está cerca, y contó algunas historias sobre ciertas canciones, entre ellas tres de las versiones: de Eddie Taylor (mano derecha de Jimmy Reed, explicó en la intro de su versión de ‘Bad Boy’, de lo mejor de la noche, un blues de Chicago, imperecedero cuando se toca bien), Shakey Jake (tío del más afamado y renovador Magic Sam, colega y amigo de Charlie, que recuperó su ‘Roll Your Money Maker’, un tema juerguista y onomatopéyico que tocaban en los años 60 y se lo pasaban muy divertido) o Sonny Boy Williamson (el celebérrimo ‘Help Me’).

También localizamos versiones de Billy Boy Arnold (el boogie hookeriano ‘Gone Too Long’, con punteo natural de Stubbs mientras su jefe se contoneaba feliz de la vida) o de Crystal Gayle (‘Ready for the Times to Get Better’, un rock algo Ry Cooder escrito por Allen Reynolds) intercaladas en un show que apretó en el boogie (híbrido de ZZ Top y Canned Heat ‘River Hip Mama’ –«si queréis bailar, no vaciléis, esto es ‘dancing music’», animó antes de tocarla-, hookeriano y roquista a lo Dr. Feelgood ‘Stranger In A Strange Land’, corte que metió en su primer LP, en los años 60, y que como contó en la introducción escribió cuando se mudó a Chicago a los 18 años y se sentía alienado), que coló rumba texana (‘Good Blues Tonight’) y funk (‘Do It Twice’), y que se remató con un bis instrumental: su éxito ‘Cristo Redentor’, elegíaco y melódico.

En el bis, tocando ‘Cristo Redentor’, un instrumental elegíaco (imagen de móvil: O.C.E.).

Musselwhite desenchufó el cable de su micrófono de armónica, lo enrolló, lo guardó en el maletín de sus instrumentos, lo cerró («¡parece la maleta de un mago, donde van sus trucos!», exclamó Pato), saludó, hizo mutis y al poco ya estaba firmando y vendiendo discos en el lobby, rodeado de decenas de espectadores satisfechos.

OSCAR CUBILLO

Después del show, vendiendo CDs, al lado de su guitarrista Matt Stubbs (imagen de móvil: Mr. Duck).

Anuncios
Comments
2 Responses to “Charlie Musselwhite: Cara de felicidad”
  1. oscar cine dice:

    “Imperecedero cuando se toca bien”creo q resume perfectamente el bolo.
    Soplo y canto estupendo y la banda-q batero y q guitarra!!!-sono engrasadisima.yo en el minuto uno-arrancaron a 120 x hora-ya estaba enganchado y cuando se tumbaron hacia el boogie…puf,gozadon.gran bolo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: