Dani Martín: Con el pelo verde

El puesto de merchan antes de empezar el chou, con camisetas a 18 €, beisboleras a 30… (imagen de móvil: O.C.E.).

Sábado 11 de marzo de 2017, Bilbao, Palacio Euskalduna, 20.30 h, entradas de 28 a 44 €.

 

Luciendo pelo verde azulado y zapatos rojos, el madrileño Dani Martín, ex El Canto del Loco, trascendió de la mera profesionalidad en un concierto sabatino estelar, atronador y coreado en un lleno Palacio Euskalduna donde no sólo cantaron las chicas, que eran mayoría del público, claro

 

Aunque se pusieron in extremis a la venta algunas localidades anuladas a última hora, oficialmente hubo entradas agotadas el sábado en el Euskalduna para ver a Dani Martín, ex El Canto del Loco, en la gira de su tercer disco en solitario, ‘La montaña Rusa’ (Sony, 16), del que repasó sus doce canciones en un show de 24 temas en 129 minutos, contabilizando los que se pasó al final firmando discos a las fans de las primeras filas, ya con el palacio iluminado y el gentío evacuando. «La mayoría del público es femenino, pero hay muchos chicos que cantan las canciones», observó Ane, nuestra acompañante veinteañera, una fan desde los tiempos del Canto.

El Euskalduna, con unas 2200 butacas, lleno y a favor de modo inquebrantable (imagen de móvil: O.C.E.).

Acudimos al encuentro depositando expectativas altas en lo que ofrecería Dani (dos veces le vimos con El Canto del Loco y las dos muy bien, muy potentes), pero aun así nos superó lo ofrecido por diversos motivos: por la banda guitarrera, roquera, chulaza y ultrapotente (Candy Caramelo al bajo, a menudo punteos individuales protagonistas, a veces los tres mástiles colocándose delante de la escena), por su personal dominio de la escena (el subirse esporádicamente a un pódium, el brindar con vino, el ubicarse justo debajo de un foco cenital en plan francés, el cantar agarrado al pie de micro…) y del público (pedía cantar y las voces se elevaban, ordenaba palmas y todo el mundo a aplaudir, ondeaba su brazo como Enrique Iglesias y hala, la peña a hacer lo mismo… ¿y cuando comentó qué calor hacía ahí palpándose la americana y todas se pusieron a chillar quítatelaaaaaa?), por su interpretación (todas las canciones sonaron más duras que en disco, como es norma en todo músico que se precie) y por su poderío (volumen a tope y molesta saturación acústica en el Euskalduna, para no variar).

Dani Martín ofició en sexteto roquero y chuleta (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Entre el eco y que es verdad que no vocaliza como es debido (¿quién se enteró al presentar ‘Madrid, Madrid, Madrid’ que informó que era una canción escrita por su amigo Leiva?), a veces no se entendían las letras, pero no vayamos a ponernos tan estupendos por semejante detalle baladí. El caso es que fue un conciertazo, levemente decreciente, que cursó de lo sobresaliente en general a lo notable en particular, o sea desde que arrancó generando explosiones de todo tipo codo con codo con su banda hasta que por el final, entre tanto éxito del Canto y letras quizá más melosas, cedió espacio a los coros enfáticos y agudos de las espectadoras más muchachas, que estuvieron en pie la mayor parte del encuentro.

Con pelo verde (azul dice que es él en su Facebook, pero Ane, el fotógrafo Unai Nuño y el que suscribe pensamos que era verde) y zapatos rojos, con la americana ajustada elegante y cool, el actor, cantante y compositor pop Daniel Martín García (Madrid, 19 de febrero de 1977) se salió de la tabla con una chulería permitida y unas tablas asimiladas desde niño. Además, desplegó un potencial absorbente mediante guitarras a ráfagas y merecedor de sonar en el BBK Live y de enmudecer a no pocos roqueros oficiales del Reino: a ver quién es el machito capaz de superar trallazos a lo Billy Idol como ‘Pelear’, el de «dímeloooooooo», que fue la cima de la velada con el madrileño tirándose por el suelo del tablado al rematarla rendido, o la segunda cima, ‘Romperás’, otro rock turbo con el público en pie ante tanta caña, claro. Por cierto, antes del bis la gente empezó a corear Fito, Fito, Fito… y es que el fitipaldi bilbaíno estaba presente en la sala (Fito cae bien a todo el mundo y Dani no, pero Dani da mil vueltas, sónicas y emocionales, a la propuesta del bilbaíno, dicho queda sin ánimo de molestar).

Dani Martín se apoyó bastante en su pie de micro (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Dani Martín, en cuyas canciones se repiten los términos ‘princesa’ y ‘Madrid’, alcanzó numerosos hitos iniciales como ‘Nada más que tú’ (tipo Pereza inmersos en el brit pop), ‘Paloma’ (con la gente coreando en ambiente festivalero brit pop), ‘Dibujas’ (más serio, con gradación soul), ‘París’ (pop marcial en evolución), ‘Mi teatro’ (otro soul, este en plan el Manu Carrasco más duro), ‘Que se mueran de envidia’ (indie, cool, roquero, moderno) o ‘Ahora’ (la canción de la falda para subirla).

La estrella del pop español (y más allá) no olvida en esta gira su etapa al frente de El Canto Del Loco (‘Peter Pan’, un pop con gestos ondeantes cayó por el arranque, y antes de los bises desplegó la tanda triple coreadísima y abierta por ‘Ya nada volverá a ser como antes’ -«esta es mítica, de mis favoritas, favoritas, favoritas», manifestó Ane-, con el líder fugándose de los márgenes del escenario, subido a los bafles para cantar cerca de las primeras filas), y la segunda mitad del repertorio abundó en lo sentimental y coral (dejes agónicos vía Iván Ferreiro, ‘Mi lamento’ lacrimógeno abriendo los dos bises y dedicado a su hermana difunta, o un más relajado ‘Feel’ de Robbie Williams que cantó en inglés), pero entre el delirio cardíaco logró apuntarse varias dianas más: la ranchera jazzera algo Bunbury ‘Por las venas’, y ya en los bises, cuando cambió americana y camisa por chaleco y camiseta, ‘Guerra de pasos’, un ‘Cero’ en dueto con Cris Méndez (antigua corista suya que actuó a solas antes de la hora oficial, mientras se iba llenando el Euskalduna), o el cierre con ‘Los charcos’, cuando hubo una explosión de guirnaldas y cuando dio la mano a un niño de la primera fila, lo condujo hacia el centro, le invitó a saludar a la masa, le vistió con su chaleco, le chocó la mano y le dio un beso antes de volver a subir al tablado para saludar con la banda un rato y quedarse de nuevo él solo, como líder, y saludar más, y besar a algunas, y firmar discos a bastantes… Muy bien Dani Martín, todo un profesional, pero no sólo eso.

OSCAR CUBILLO

Dani Martín lleva de la mano al chavalín de la primera fila a compartir la gloria (imagen de móvil: O.C.E.).

Saludos finales del sexteto, tras el segundo bis (imagen: Sonia Fernández).

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