Nick Moss Band: ¡Aúpa, morrosko!

La banda eléctrica y el logotipo del garito guerniqués (foto: Mr. Duck).

Jueves 16 de marzo de 2017, Gernika, Iparagirre, 21.30 h, 8-10 €.

 

El gigantesco guitarrista de blues de Chicago Nick Moss arrancó en Gernika su gira española de once conciertos y dejó al respetable mixto anonadado con sus largos punteos plenos de sentimiento

 

El jueves arrancó en Gernika, en el seno del festival Lekuek, en el lleno (unas 200 personas), mixto y entusiasmado local Iparagirre, la gira española de once conciertos seguidos de la Nick Moss Band de Chicago (abajo indicamos todas las fechas). Seguro que en días sucesivos repiten varios espectadores hechizados por los largos punteos suministrados por el líder del combo. Los músicos americanos vinieron en cuarteto, sin su cantante y segundo guitarrista Michael Ledbetter, descendiente de Leadbelly, quien se ha largado con el más afamado Monster Mike Welch aunque Nick Moss no lo haya actualizado en su web. Con su falta, desapareció la faceta más sudista del repertorio.

Pero la ausencia no fue óbice para que disfrutara del bolo una masa cada vez más desatada: ovacionaba a rabiar, a veces jaleaba he-he-he-he arrastrada por la emoción, un sujeto gritó ‘¡aúpa, morrosko’ al hacha (morrosko se llama a los fortachones por el solas vascongado), y el segundo bis lo rascó la peña tras dos minutos de insistencia. Nick Moss (Chicago, Illinois, 1969), obeso más que corpulento, se parece por las arrobas y por los punteo longitudinales al también guitar hero blusero blanco neoyorquino Popa Chubby, pero quizá el chicagüense se ondule más como una montaña rusa a lo largo de esos solos que crean atmósferas sobradas de feeling, que suben y bajan las sensaciones, que frenan en seco y remontan de nuevo.

En total, el bolo duró 114 minutos para solo 7 piezas. Sin contar los dos bises, Nick Moss interpretó cinco temas en hora y media exacta, a 18 minutos de media. Pero los suyos no fueron solos de relleno, sino que resultaron extraordinariamente extensos, sin más.

Con leve retraso salieron a escena los cuatro, enchufaron y saludó el líder, Nick Moss, de estética motera, diciendo: «gabon, Gernika». Y qué ovación, oigan. Los dos primeros temas, que reflejaron influjos de BB y Albert King, les sirvieron para desentumecer, desengrasar o calentar, y pecaron de hosteleros: el primero fue una suerte de rumba tribal con soul y el segundo una versión sinuosa y algo Nueva Orleans del standard blues ‘Cut You Loose’ (Buddy Guy, James Cotton…).

Arrobas, barba, gorra, tatuajes y la guitarra del bluesman de estética motera (foto: Mr. Duck).

A la tercera cambió el panorama. Moss presentó la pieza como una historia triste, pero afirmó que era «la puta verdad», y se sumergió en un blues lento cool y dramático al modo de Otis Rush o de su maestro Jimmy Dawkins, al que acompañó en su día. Eso fue el punto inflexión, un blues más largo que las de Joe Bonamassa, y el humo salía de todas las partes, de los numerosos porros y cigarrillos, de las seis cuerdas (con chispazos en las rupturas atmosféricas), de los hálitos de los presentes… Fueron unos veinte minutos de viaje con el público boquiabierto (es posible que fuera este ‘This Is The End’, aquí ejecutado en quinteto, con la banda al completo).

La siguiente pieza fue un boogie que empezó normalito y destripaterrones, tipo blues-rock de ‘Comanchería’ con punteos flamígeros a lo Jimi Hendrix o Eric Gales, y también frotó la slide y sonó a George Thorogood (los temas eran tan largos que comprimían tantas influencias), y pidió palmas, y las recibió, y no sonó a pachanga, y Nick Moss estiraba los punteos con sus dedos tan gruesos que para escribir un whatsup se las pasará canutas, y seguía punteando con ‘persistencia’ (¡como en la película ‘El fundador’, que vimos esa tarde!), desbordando emociones, derribando muros de contención, anegando al oyente. Al acabar esta fue cuando le gritaron «¡aúpa, morrosko!».

Acabó el bolo con el quinto tema, donde cedió solos a sus escuderos y se atascó algo la cita en plan jam sesión, en plan jam band. Pero aún faltaban dos bises: el primero, el ‘Boogie Man’ de Freddie King, por él presentado y revisado con palpitaciones de rock sudista, y el segundo, solicitado durante dos minutos, fue el ‘Howling For My Darling’ de Howlin’ Wolf, uuuu-uuuuhhh. Repetiríamos en alguno de los bolos que quedan, pero no nos va a cuadrar la hoja de ruta. Grrrrrr….

OSCAR CUBILLO

La atentísima primera fila del Iparagirre (foto: Mr. Duck).

La gira española al completo:

16 de marzo, Gernika, Gernikako Lekuek, Sala Iparragirre

17 de marzo, Madrid, Ciclo Gigantes del Blues, Sala Clamores

18 de marzo, Ermua, Centro Lobiano

19 de marzo, Segovia, Winter Indie City, Beat Club

20 de marzo, Tarazona, Sala Star

21 de marzo, Sevilla, Sala X

22 de marzo, Estepona, Louie Louie Rock

23 de marzo, Santiago, Sala Capitol

24 de marzo, Santander, Sala Sümmum

25 de marzo, Piloña, AMC Pepe Bocanegra

26 de marzo, Aldeamayor de San Miguel, Sidrería El Zagal de San Martín

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