Levi Parham Band: Estampa americana

El guitarra de la slide no paró, y Levi usó más esta acústica que la Telecaster (foto: Mr. Duck).

Martes 28 de marzo de 2017, Bilbao, Kafe Antzokia, sala superior, 21 h, 10-12 €.


El espigado songwriter de Oklahoma, figura emergente del country rock actual, convenció y arrobó al respetable del Antzoki empero el tímido acompañamiento de su banda

 

Oklahoma: Avanzaba la promoción de esta gira española de seis fechas sin interrupción: «La nueva y excitante promesa del rock americano de raíces, heredero de John Mellencamp, Ryan Bingham y Ray Lamontagne». Hum… añadiríamos otro nombre a la lista: el de Israel Nash, por el arraigo campero y la reverberación lisérgica. Levi Parham es de McAlester, Oklahoma, ciudad de unas 18.000 almas donde radica la penitenciaría del estado, con 900 internos, la mayoría de máxima seguridad. Levi creció escuchando la colección de discos paterna, especialmente los álbumes bluseros, pero también a The Band o Van Morrison. Le suelen comparar con Woody Guthrie, uno de sus paisanos (otro paisano es JD McPherson).

Levi debutó con el álbum autoeditado ‘An Okie Opera’ (13), y lo volvió a intentar por su cuenta con el EP ‘Avalon Drive’ (14). Tiene unos 33 años, una hija en Seattle, y nos visita con el relajado ‘These American Blues’ (Music Road, 16): «Quería que fuera bueno. Quería dar un paso adelante», declaró al NewsOK, OK de Oklahoma, of course: «Quería dar todo lo que podía. Lo siento como un álbum completo de verdad, sin mucho relleno. Cada canción fue muy meticulosamente escogida para estar en este álbum. Soy un escritor prolífico. Escribo mucho y así había todo tipo de canciones». O.C.

Espasmo lobuno del okie Levi (foto: Mr. Duck).

Expectación el martes en el Kafe Antzokia, en cuya sala superior, o sea en el Antxiki, actuó en cuarteto el cantautor country-rock Levi Parham, un treintañero de Oklahoma (esta es su web). Alto, flaco, estrecho y espigado, Levi gasta una estampa tan americana y atemporal que podría asumir el papel de Lee Marvin de la película ‘Conspiración de silencio’: viejos bluyins, pañuelo rojo asomando por el bolsillo trasero, botas de cowboy, camisa azulada de manga corta y botonadura abierta, plumas de águila colgando de su guitarra acústica y detalles más heterodoxos como un tatuaje en el antebrazo derecho, un diamante en el lóbulo del mismo hemisferio y la gorra de camionero con un diseño más moderno, de las Twin Cities (Minneapolis y Saint Paul). «Con esa barba se parece a Gari, el de Hertzainak», atinó Amaia, La Reina de La Movida, ahí delante, con una botella de cerveza siempre en la mano, en un bolo para un centenar de personas con bastantes féminas, caso de Margo Cilker, cantante de country californiana de 23 años residente en Bilbao que, a pesar del calor de ese día, acudió con un chaquetón de ante y borrego.

Había unas cien personas, y en sus redes Levi contaba que estaba el local lleno (foto: Mr. Duck).

Levi tocó 16 canciones en 88 minutos. Antes de la novena dijo: «Gabon, Bilbao». La gente ovacionó este buenas noches euskérico con retraso, y explicó el americano: «Es que llevaba un rato pensando cómo se decía, pero no me acordaba. En Oklahoma tampoco hablamos bien el inglés». Además, el muy campero no dejó de balancearse durante el concierto, como un muelle, según cantaba con voz de honky tonk y alternaba dos guitarras (la acústica en especial, y a veces usó una eléctrica, una Fender Telecaster tan propia del country) al frente de un combo más paradito y tímido (el bajista gafitas, el baterista tiradillo y el guitarrista Lebowski, juguemos a decir chorradas) que le miraba muy atento y donde destacó la slide constante del guitarrista. Dio la sensación de que la banda no estaba muy engrasada, pero ello no fue óbice para que el público se entregara al cancionero de Parham.

‘These American Blues’ (Music Road, 16).

Sobre todo sonó country rock y rock a secas sesgado como el del primer John Cougar (¡ese ‘Steal Me’!), más algunas prolongaciones de rock sudista actualizado y una o dos inmersiones en los paludismos de Luisiana (una fue ‘Wrong Way To Hold A Man’, que tiene este video, y alguna más vía JJ Grey). El show arrancó a ritmo walkin’ bass blusero a lo Jimmy Reed con ‘Central Time’ (donde Levi canta que lleva dos semanas en carretera y que tiene ganas de quitarse las botas en su ciudad), y, tras los silbidos y la ovación que confirmaron predisposición de la gente, a la segunda ya estaba recordando por entonación y tumbao al primer Steve Earle (‘These American Blues’, título de su último álbum, o la reciente composición ‘Kiss Me In The Morning’). Levi sugirió el soul como Daniel Romano (a la mitad de esta lanzó un grito celebrado por el respetable), el guitarrista barbado de la slide marcaba espirales campestres como las del primer Israel Nash, Levi se arrimó al nuevo country polvoriento del gran Ryan Bingham (consecutivas ‘Waiting Game’ y ‘Gonna Be A Long Day’), y el bis lo abrió a solas marcando el culmen de la cita y demostrando que él estuvo por encima de sus escuderos (‘All The Ways I Feel For You’; hay un vídeo en su Facebook de ese mismo momento, pero no sé vincularlo).

OSCAR CUBILLO

En la caja de la acústica Levi tenía pegada esta chuleta recordatoria con un par de setlists (foto: Mr. Duck).

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