Carlos Vives: Dios bendiga a Vives

Andando en ‘La bicicleta’, en el bis, la segunda vez que la cantó.«La canción ha sido número 1 en la mayoría de mercados musicales del mundo, incluyendo Estados Unidos, México, Colombia, España, Italia, Japón o Australia, entre otros», destaca la promo (imagen de móvil: Ane Ontoso).

Viernes 31 de marzo de 2017, Barakaldo, BEC! (Bilbao Exhibition Centre), 21 h, zona delantera 68 €, zona trasera 40 €.


Apoteósico y exuberante el concierto que el colombiano Carlos Vives dio en el BEC ante 2000 personas, entre ellas varios cientos de hermanos suramericanos. Condujo a una banda de 13 miembros en un show colorista, global y modernista, nada hortera, donde sonaron ‘La bicicleta’ y ‘La gota fría’

 

Unas 2000 personas el viernes en el BEC! (Sala CUBEC!, o sea la gran pista reducida, con hasta 5.500 personas de aforo dependiendo de dónde se coloque el escenario) para ver a Carlos Vives (Santa Marta, 1961), el representante más internacional del vallenato, quien a sus 55 años cantó, bailó y sudó un montón de camisetas que se fue cambiando sobre la marcha a lo largo de un concierto triunfal y espectacular con una veintena de piezas en dos horas y cinco minutos… ¡que se hicieron cortísimas! Desde el inicio se intuyó que iba a ser un encuentro magnífico y alegre, un subidón animado por la banda, La Provincia, en total 13 miembros, con cuatro percusiones, dos guitarras (una muy roquera y urbanita), dos coristas que no dejaban de bailar a saltos como si militaran en una formación afrobeat, y una pulsión festiva general similar a la de una timba cubana.

El respetable bimilenario, muy mixto, muy latino y muy feliz, no dejó de corear ni de danzar durante esas dos horas pasaditas en las que la estrella latina ofició con sinceridad respecto a su público, señalando de verdad a espectadores de la primera fila (no como nuestro admirado Springsteen, que señala a nadie al final de un estadio en plan político demócrata), riéndose cuando se veía en las pantallas de video («soy yo», se señaló a sí mismo en una imagen que le reflejaba de espaldas en un crepúsculo), negándose a cantar ‘La celosa’ cuando se lo pidieron a voz en grito (pero al final hizo una parte muy divertida, entonada por la gente a capella, y frenada en seco por el artista: «mañana en el periódico sacarán lo del machismo, y eso es un mito… ¡la han cantado ellas!»), bailando sin parar con un pañuelo en la cabeza que le asemejaba a El Arrebato, peloteando con un balón de fútbol, o codeándose con sus músicos, a los que fue presentando con cariño y orgullo, un tropel de escuderos venidos de los más diversos paisajes del Macondo colombiano.

«El cantante, compositor, actor y empresario colombiano es una de las figuras más importantes de la música latina, con más de 50 millones de discos vendidos en todo el mundo. Sus más de 20 años de trayectoria atesoran 9 Latin GRAMMYs y 2 Premios GRAMMY, gracias a grandes himnos como ‘La gota fría’, ‘Fruta fresca’ o ‘Bailar contigo’» (foto: Facebook BEC).

Ese concierto fue un chorro de ritmos cadenciosos y de estribillos contagiosos. Cuando una canción parecía melosa, se ponía frondosa y medraba hasta lo absorbente y trocaba en espiral danzona, por ejemplo la melódica ‘Ella es mi fiesta’, que evolucionó hacia el Juanes más duro con banderas tricolores colombianas ondeando en el BEC. No nos colaban de matute horteradas sónicas (ningún falso teclado, todo lo que sonaba era orgánico: flautas afros, el acordeón del guajiro Egidio Cuadrado que podría fichar por Los Lobos del tex-mex, o las percusiones que oscilaban entre la batucada y los ritmos del oeste africano, por ejemplo), y los insertos gráficos psicodélicos de las pantallas y los vídeos podrían servir al guitarrista Santana.

Los subidones de adrenalina comunitarios se sucedían: ‘La cañaguatera’ (vallenato monumental original de Alfredo Gutiérrez y su Conjunto), el gran hit de Vives ‘La gota fría’ (original de Emiliano Zulueta, y con qué pasión lo entonó el segmento colombiano del BEC), la redonda ‘Fruta fresca’ (la de «que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo»; «¡cumbia, cumbia, Bilbao!», jaleó Vives, y qué fiesta se montó delante y detrás, en la terraza delantera a 68 euros la entrada y la trasera a 40 euros; ah, las gradas estaban cerradas y tapadas por telones ignífugos de 18 metros de altura, pues ahí nadie podría aguantar sentado), la rapeada y grupal ‘El mar de sus ojos’ (con el vídeo interactivo y con el directo mejorando la versión del disco, tan reguetón), más reguetón en ‘Al filo de tu amor’ (su nuevo singles, otra muestra modernista mejorada en directo respecto al disco)…

La gran fiesta en ‘La gota fría’, con la pantalla de vídeo en modo inverso (imagen de móvil: O.C.E.).

Por el meridiano cantó en plan Alejandro Fernández ‘La foto de los dos’ (la arrancó bajito a lo Albert Pla) y soltó un discurso panamericano: «Ahora sí saludo oficialmente a mis hermanos colombianos. Y veo banderas de Venezuela, de Panamá… ¡Y me acuerdo que soy panameño!», bromeó antes de seguir: «¿Cómo nos dicen por aquí? ¿Sudacas? Somos sudacas, sí. Yo sí lo soy. Un trabajador boliviano o peruano me representa. Ese pueblo americano que trabaja duro y noble. Ecuador, El Salvador…». Y cantó ‘La tierra del olvido’, con más flautas andinas.

El concierto continuó por todo lo alto, con hitos como ‘Nota de amor’, con géiseres de humo y el rap de su escudero Dany Kano ocupándose de la parte de Daddy Yankee en el single (antes de empezarla Vives preguntó si había alguien de Puerto Rico). Luego todo el mundo se puso a hacerlo en el acordeonista ‘Bailar contigo’ (con Vives engominado y trajeado en el clip que se reprodujo en la pantalla, y con un servidor regresando de la barra con dos vasos llenos y sorteando con agilidad a todos los bailarines), y el bis lo abrió soplando la armónica («no sé cómo le queda aún aire en los pulmones, pues no ha parado en todo el concierto», se sorprendió Ane) en el groove funk ‘Como tú’, unido a ‘El rock de mi pueblo’.

Soplando blues a la armónica al abrir el bis con el funk ‘Como tú’ (foto: Facebook BEC).

Siguió con el mentado cachito de ‘La celosa’, y enlazó en el largo bis dos cimas más: el vallenato ‘Carito’ y la juerga de ‘La fantástica’ («Dios bendiga a Cartagena La Fantástica, viva el África, viva el África»), antes del adiós repitiendo su último hit a pachas con Shakira, ‘La bicicleta’ (más de 120 millones de reproducciones en Spotify y más 800 millones de visitas en YouTube, donde acabamos de ver el clip), que Vives cantó por segunda vez esa velada, en esta ocasión andando en una bici que tenía un micrófono en el manillar.

Pues más o menos así fue la primera cita española de la gira internacional ‘La fiesta de todos’, que también pasará por La Coruña, Madrid, Barcelona y Murcia (antes de volver para una segunda etapa en verano). El 2 de julio de 1995, en plena fama de su gota fría, Carlos Vives ya actuó en Bilbao, y Vives se acordó de eso este viernes, diciendo alguna vez que había tardado 22 años en volver. Un concierto, el número 86 que vamos este 2017, que entrará en nuestra lista de lo mejor del año (si llegamos, claro).

OSCAR CUBILLO

Los géiseres de humo ascendiendo en ‘El rock de mi pueblo’ (imagen de móvil: Ane Ontoso).

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