Blood Quartet: Sólidos, fragmentados, inconclusos

Lluis Rueda (guitar, Korg MS-10), Kike Bela (bass, Korg MS-10, guitar) y Candid Coll (drums, voice), tres catalanes del grupo Mornau B, más el yanqui Mark Cunningham (trumpet, guitar) (foto: Mr. Duck).

Sábado 1 de abril de 2017, Bilbao, Shake!, 20.30 h, 5 €, con disco 10 €.

El precio correcto con CD eran 10 €.

 

Presentaba Carlos Benito en su blog Evadidos: El Cuarteto de Sangre es un proyecto del trompetista estadounidense Mark Cunningham, que se ganó un puesto fijo en la historia del rock como miembro de MARS, una de las bandas clave de la explosiva y fugaz no wave neoyorquina. Cunningham vive desde hace mucho en Barcelona y se ha aliado con el trío local Murnau B para confeccionar música libre, exploratoria y cinematográfica. Telonean Magmadam, siempre ajenas a toda vulgaridad.

 

Dos bolos breves y molones vimos el sábado noche en Bilbao: el guitarrista de Belako reventando el Antxiki con el power-trio Lukiek (camiseta de ‘el arte es resistencia’ en el pecho del baterista, como narrábamos en el post previo), más los hispanoamericanos Blood Quartet (camiseta de ‘el arte está muerto’ lucida por el guitarrista) improvisando en el Shake!. Era la primera vez que íbamos al Shake!, y la demora no se ha producido por falta de ganas, por cierto.

Pues eso, que tras los fugaces y atronadores Lukiek nos dio tiempo a llegar a las 10 a la sala Shake!, donde nos perdimos a las teloneras Magmadam, aunque catamos al completo al cuarteto barcelonés Blood Quartet, liderado (al menos tácitamente) por el trompetista y guitarrista neoyorquino Mark Cunningham, una leyenda de la no wave. Su bolo mayormente instrumental de 51 minutos para 12 fragmentos como inconclusos pergeñó bocetos de bandas sonoras imaginarias y reverberantes (algo de contención climática spaghetti, mucha oscuridad vía Badalamenti y Lynch), amagó con improvisaciones free jazz siempre en corto (la trompeta de Mark es flotante y narcótica a lo Miles Davis, ora onírica, ora espacial), oteó hacia el post-rock de Chicago (Him y tal), y con los citados Lukiek compartió partes noise, lisergia mejor que la de The Mistery Lights, en el bis reflejos de Strokes (en híbrido con Sonic Youth en el caso catalán) y la satisfacción postrera del respetable.

Al principio el guitarrista Lluis Rueda lució una camiseta que sostenía «l’art este mort», o sea el arte está muerto,
pero a la mitad del set se la cambió por otra con el logotipo de las teloneras, Magmadam (foto: Mr. Duck).

Sí, la peña acabó también encantada y Blood Quartet, que con sus improvisaciones meditadas parecían a punto de despegar pero pocas veces cogieron altura y trayectoria progresiva a pesar de la solidez de su sonido, funcionaron mejor en las piezas con Cunningham a la trompeta que a la guitarra. Vinieron presentando su disco ‘Deep Red’, que se incluía con los 10 euros de la entrada (el cartel que reproducimos parece que tiene mal el precio), un disco que se puede chequear en este Bandcamp.

OSCAR CUBILLO

‘Deep Red’ (Hang The DJ Records, 16).

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