Aaron Parks Trio: Triple licenciado

El trío en el bis, tocando la versión baladista ‘Find The Way’, que titula el último disco de Parks (foto: Mr. Duck).

Viernes 21 de abril de 2017, Bilbao, Sala BBK, 20 h, 15 €.

 

Mente matemática la del pianista Aaron Parks en la Sala BBK, en la primera cita de las tres en la misma plaza bilbaína del Ciclo 1906, que traerá también a Jerry Bergonzi (11 de mayo) y a Carlos Sarduy (9 de junio)

 

Sesión de jazz internacional el viernes en la casi llena Sala BBK, reconvertida con mesitas, velitas y barra por el Bilbaína Jazz Club. La velada la patrocinada el 10º Ciclo 1906 de una marca cervecera, y ofició el trío del pianista y matemático Aaron Parks (Seattle, Washington, 33 años), cuyas líneas melódicas flotantes, minimales, neoclásicas e improvisadoras se asociaron con estilo a las aportaciones percusivas del baterista negro y veterano Billy Hart (Miles Davis, Wes Montgomery, Oscar Peterson, Clark Terry… ¡y qué duro le pegada cuando quería) y –también- del espigado contrabajista Ben Street (John Scofield, Danilo Pérez…).

Dotado de un aura serena como de practicante de yoga, asociado a influyentes jazzmen de las recientes generaciones como Joshua Redman, Kurt Rosenwinkel o Terence Blanchard, Aaron Parks, triple licenciado en Matemática, Informática y Música, fue el foco casi constante de una sesión de hora y media para una decena de piezas (¡glups, perdí las notas!), entre ellas varias de su último álbum, ‘Find The Way’ (ECM, 17; ¡en Europa ha salido justo este viernes!), caso de ‘Song For Sashou’, ‘Adrift’ o la del bis, la que lo titula, una balada que Aaron Parks conoce de toda la vida, originalmente cantada por Rosemary Clooney y arreglada por Nelson Riddle.

El licenciado flotante, que también ha tocado con Kurt Rosenwinkel (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Como no encuentro las notas contaré de memoria que fue un set que en general se dejó llevar, a veces por parajes gélidos como el del E.S.T. (Esbjörn Svensson Trio), que imaginó pasajes de bandas sonoras imaginarias y retumbó clásico como Beethoven, que a veces resonó a Michel Camilo improvisando, otras se inspiró en Gershwin y otras se coló en el club nocturno (con escobillas del rudo baterista), y cuya formulación general de minimalismo, matemática, improvisación y cercanía hasta sólo rozar, acariciar, resultó mucho más cálida, humana y humilde que la de Brad Melhdau, que hace poco actuó en el mismo local (y así lo contamos).

OSCAR CUBILLO

Saludos antes del bis del pianista Parks, del afrobaterista Billy Hart y del contrabajista Ben Street (foto: Mr. Duck).

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