Ash Borer + Vanum: Experiencia pasmosa

Una setentena de personas se dieron cita en este bolo doble guiri en un nuevo local que pilla a desmano (foto: Mr. Duck).

Jueves 27 de abril de 2017, Derio, Baserri Antzokia, 20.30 h, 12-15 €.

 

Dos grupos americanos de black metal articulado, Ash Borer y Vanum, atronaron brutales y bramaron violentos, tribales e ininteligibles en el pulcro Baserri Antzokia de Derio

 

Nuevo local multidisciplinar en Derio, sito detrás del seminario. Un poco alejado y si no tienes coche está difícil llegar (por eso seguramente hubo una setentena de personas). Se llama Baserri Antzokia, los viernes y sábados está abierto hasta las 5.30 (¡de la noche!), y dispone de un escenario elevado ante un espacio despejado con techo alto, un par de barras, una terraza y un comedor donde los dos grupos estadounidenses que actuaron el jueves se homenajearon con una cena tardía que demoró todas las previsiones horarias, para no variar. Los rudos tíos estaban encantados con el trato y al menos vimos que les agasajaron dos chefs.

El Baserri Antzokia por fuera parece un restaurante de euskobodas, y durante la espera en su terraza nos amenizaban con canciones de Kepa Junkera, Fermín Muguruza… ¡Y eso que íbamos a ver a dos bandas de black metal y derivados! Antes en entrar, el fotógrafo Unai Endemaño, recién llegado del festival holandés Roadburn, donde Ash Borer, un nombre que aparece de modo recurrente entre lo mejor anual de la cosecha del metal,  impactaron a la audiencia en la sala mediana, nos contaba -Unai- que eso es Europa y ahí se cumple el horario a rajatabla para empezar y acabar los bolos, y que no se falla a lo largo de decenas de conciertos solapados.

Pero esto es España y los bolos de black metal en Derio arrancaron con 50 minutos de retraso según la hora prevista. A las 9.20 (estaba previsto a las 8.30) salieron los primeros de la dupla, Vanum (Santa Fe, Nuevo México; este es su Bandcamp), cuarteto con un baterista limpio y estupendo (doble pedal de bombo, platillos, redobles, todo percutido con claridad, pegada y velocidad), un líder bajista y vocalista con el torso desnudo que parecía preso de un ataque de ira, y dos guitarristas en los flancos (serio a la derecha K, el jefe de la caravana, quien tocó también con la otra banda, la cabeza de cartel), durante 39 minutos ejecutaron 5-6 piezas variadas, entre el doom vikingo letal, las bandas sonoras de películas escarpadas, el tempo ceremonial y los acelerones propios del sonido Gotemburgo, ahí es nada.

Vanum, de Santa Fe, Nuevo México, con su baterista pulcro, técnico y veloz, y su líder de torso desnudo (foto: Mr. Duck).

Un cuarto de hora después ocupó la escena otro cuarteto, Ash Borer (Arcata, California, 2008; este es su Bandcamp), con el líder, cantante y guitarrista K en el centro (también toca en Predatory Light y Vanum, y es dueño del sello Psychic Violence Records), a la derecha el bajista y vocalista R (rector del sello Vrasubatla), más el baterista M y el guitarrista A (también pluriempleados en otros proyectos varios). Resultaron ser un mejor grupo que el precedente, y eso que estaban sostenidos por un baterista más embarullado. Dotados de un volumen brutal y arrollador, Ash Borer vinieron propalando su tercer largo oficial, ‘The Irrepassable Gate (2016; se puede oír completo en YouTube), y su show de 7 piezas en 47 minutos fue variado y distinto al ofrecido por los teloneros.

Los dos vocalistas bramaban infernales sobre una marcialidad de fondo en la senda de Cult Of Luna, facturaron black metal cafre y desgañitado, forjaron blues luciferino a lo Black Sabbath veteado con alaridos a lo Neurosis… Además el cuarteto generó remolinos death metal, cabalgó como unos Iron Maiden a mil, echó de nuevo mano de la fórmula de unos Black Sabbath reinterpretados con onomatopeyas tribales, cerriles y brutales, y cruzaron el post rock blindado con el fragor frondoso de Ill Niño. Acabaron a las 11 de la noche, cuando se avisó que terminaría el evento a las 10.30. Sólo media hora de demora al final.

Ash Borer, de Arcata, Catlifornia, con A (guit), M (bat), K (guit, vox) y R (bass, vox) (foto: Mr. Duck).

Ash Borer fueron conductores de una experiencia que va más allá de la música. Algo más allá que lo que cuentan sobre los macrofestivales de ahora, que te venden más el estar ahí que la música. La de Ash Borer (y la de Vanum) resultó una experiencia catártica y curiosa que todo el mundo (al menos todo melómano) debería vivir alguna vez, por el volumen tan violento como los bramidos expelidos, por la convivencia con la fauna circundante mayormente masculina… No en vano, la señora de la limpieza que estaba preparando el comedor de la cena miraba con ojos de pasmo lo que se vivía ahí dentro.

OSCAR CUBILLO

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