Antonio Orozco: Atiborrado de antibióticos (+ entrevista)

Marian Gutiérrez Martínez le comunicó en su Facebook: «Si este es el concierto q nos has dado estando a medio gas, como será uno contigo al cien por cien. Gracias por estas dos horas y media, energía a tope! Cuídate esa gripe! Y hasta pronto, en agosto te esperamos» (foto: Facebook Orozco).

Sábado 29 de abril de 2017, Bilbao, Palacio Euskalduna, 21 h, entradas de 29 a 100 €.

 

Arrastrando una gripe que casi le obliga a suspender el show sabatino, leyendo de un teleprompter, cantando ronco y perjudicado por el mal sonido, Antonio Orozco triunfó y logró que el Euskalduna fuera una fiesta con la gente coreando y dando palmas… ¡en pie durante casi todo el show!

 

Esta es una crítica positiva y empecemos diciendo que se evitó el desastre por profesionalidad y con un par. Con el concierto ya acabado, cuando cientos de personas habían hecho mutis, Orozco dio un inesperado segundo bis en solitario y en él pidió disculpas a quienes pensaran que había cantado poco esa velada en el Euskalduna y alegó «pero te juro que no se puede hacer las cosas con más corazón y más amor». Además ironizó soltando que «perdonad que hable mucho, ¿eh?, es por cantar poco, ja, ja, ja…», y adelantó que estaría actuando en agosto en fiestas de Bilbao (lo hizo hablando con una participante de ‘La Voz Kids’, a la que subió a escena y le prometió que ese verano cantarán juntos en Bilbao.

En efecto, el para entonces triunfante Antonio Orozco era consciente de que había actuado en el filo (de su físico y sus facultades), pero que había salvado la papeleta. No en vano, curándose en salud, antes de empezar avisó de que andaba esta semana arrastrando una gripe y que había sopesado anular la cita, pero pensó que «antes de suspender el concierto, que me saquen con los pies por delante». Y pidió al respetable, al que trataba de usted, como Dios manda, «que canten conmigo fuerte, que me va a hacer mucha falta». No llenó las 2.200 butacas del Euskalduna, quizá anduviera por las 1.800.

Antonio salió con antibióticos, y se le notó sofocado (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Pero a la postre libró el listón y superó los hándicaps tanto personales y físicos de su persona como los generales y puramente técnicos del colosal recinto. El tío tenía gripe, reconoció que había salido atiborrado de antibióticos para torear la suspensión, sufría de sudoración y le sobrevinieron algunos ataques de tos (en una ocasión se alejó tanto del micro que siguió sonando la voz y no nos atrevemos a sugerir que había playback porque quizá prestos le cubrieron con sus coros sus escuderos: y esta es otra, iban a estar siete en escena según nos contó en la entrevista que sigue, y sólo aparecieron seis músicos, dejando casi todo el rato huérfano al teclado dispuesto en el escenario –¿repasando ahora la grabación de la entrevista seguro que dijo que estarían siete en escena, a ver si el que se puso malo era el teclista?, escribí en El Correo, y en un comentario de los lectores se aclaró el misterio: el ausente era Xavi Pérez, teclista y uno de los más fieles colaboradores de Orozco, fallecido hace casi medio año). Aparte, el cantante arrastraba una carraspera añadida a su proverbial ronquera, y leía sin disimular las letras (casi todas) de un teleprompter sito en el suelo (se sentiría inseguro por el gripazo, suponemos).

Además, para no variar, el Euskalduna sonó saturado y crepitante, estuvo muy mal ecualizado, las luces resultaron escasas y opacas, la pantalla de fondo resultaba tan pobre y pequeña que a menudo se difuminaba, y encima alguna vez también le falló el teleprompter.

Su hermano pequeño Marcos a la percusión, a la derecha de la imagen (foto: Carlos García Azpiazu).

¿Y saben qué? A pesar de todo, el orondo y por momentos almibarado Orozco luchó contra los elementos y logró triunfar en un concierto donde tuvo (casi) todo el tiempo al público en pie, coreando, dando palmas, y filmando con sus móviles. Qué fuerte. El bolo en total duró 139 minutos para 20 temas en gradación, y el sabor de boca final habría sido mucho mejor si se le hubieran quitado los 8 minutos del discurso de su hijo Jan (vestía una camiseta con un eslogan en inglés traducible por ‘ser majo es guay’) en el primer bis para que mandáramos un sms con un donativo al hospital San Juan de Dios (también esa velada estaban en el lugar su hermano Marcos, de 29 años, a la percusión –dijo Antonio que tenía 29, ¿no?, que como se oía con el culo…-, y su esposa Marta, la madre de sus dos hijos, en el patio de butacas, a la que el cantante saludó casi al final del show), y el segundo e inesperado bis (muchos estaban saliendo y se sentaron de nuevo en otras localidades que no correspondían, así nosotros pasamos de la fila 21 a la séptima o así), un bis de casi media hora para tres temas de él a solas con la guitarra acústica y una cháchara propia de monologuista en la que apenas se le entendía al hablar.

Arrancando el primer, con su hijo Jan, un niño con tablas, soltura y descaro (foto: Carlos García Azpiazu).

Orozco triunfó a pesar de su salud renqueante (a la postre, quizá por la sudoración, la medicación y los saltos que daba, se le vio más suelto) y de los inconvenientes técnicos (mal sonido, sin pegada ni profundidad ni ecualización tanto en la fila 21, donde estuvimos casi todo el show, como en las delanteras, que nos lo confirmaron algunas fans). Sí, Orozco triunfó, nos hizo reír sin buscarlo demasiado, espoleó a sus fans que casi llenaron el Euskalduna (en la entrevista previa, en la que tosió a menudo, nos dijo que las entradas estaban a punto de agotarse, lo cual aparte de no ser exacto seguro que retrajo a no pocos posibles espectadores), cantó con dificultades, justeza y ronquera, y dirigió a la banda como un experto ejecutivo que reparte bonus de beneficios.

Fallecido el teclista Xavi Pérez, el guitarrista John Caballés se queda como gran colaborador de Orozco (foto: Carlos García Azpiazu).

Vino, vio y venció

Vino, vio y venció desde el prólogo: a eso de las 9 y 8 minutos las luces del palacio se apagaron, el gentío gritó, los móviles se encendieron prestos a grabar y a disparar, entró en escena la banda con el cantante fortachón en plan ‘Los Soprano’, y la ovación medró sin él abrir la boca, posando en el centro. Arrancó el concierto ‘Mírate’ (este es el clip), en plan Manolo García cachas e incluido en el disco que venía presentando, ‘Destino’ (15), y hubo bastantes cotas importantes: como el segundo tema, ‘Llegará’, un pop redondo a lo Nena Daconte con estribillos coreados a pulmón (toda la peña en pie y dando palmas, qué locura, quizá la cima de la cita; al acabarla le silbaban y le gritaban guapo, y el catalán recordó que en el 2000 vino al Cotton Club de Bilbao con una guitarra y sólo hubo tres personas), un ‘Pídeme’ popero y espacial con poca luz en escena a la quinta, a la sexta –tachán-tachán- un ‘Devuélveme la vida’ (también conocido por Malú, con la que lo ha cantado a dúo) coreado casi íntegramente y en exclusiva por el gentío (momentos epidérmicos, oigan), un ‘Moriré en el intento’ espacial a lo Jared Leto…

Uno de los numerosos saltos que dio el orondo Orozco (foto: Carlos García Azpiazu).

y estos cuatro títulos seguidos, arrasando entre el noveno y duodécimo tema: ‘Podría ser’, soul espacial algo ‘alejandrino’ con recitado a lo The National, lírica mesiánica, decenas de móviles filmando y remate del barcelonés alejándose el micro, cantando a pelo, y regresando a él para acabar y recibir la enésima ovación aún más grande («ahora se lo ha ganado», juzgó el fotógrafo Azpiazu); ‘Temblando’, competitivo y comercial a lo Manuel Carrasco; la eléctrica intercomunicación con el gentío en la muy El Último De La Fila ‘Te esperaré’ (la de ser o no ser, querer o no querer); y ‘Se marchó’, con el empuje del mejor Dani Martín.

Orozco prosiguió presentando largamente a la banda, bromeando sobre Facebook, colando guiños a los White Stripes y buscando los coros onda reggae ‘ioooo’ durante el dilatado hit ‘Qué me queda’, y para despedirse alcanzó otro hito moruno a lo Manolo García con ‘Pedacitos de ti’. Y añadió dos bises: el primero con banda y su hijo de proselitista caritativo antes de ‘Mi héroe’, y luego las mejores ‘Mi suerte fue encontrarte’ (brit pop a lo Keane paradójicamente sin piano y con la gente en pie y danto palmas, para no variar), y ‘Lo que tú quieras soy’, otra vez a lo Jared Leto creciente.

Antonio José Orozco Ferrón en el segundo e inesperado bis, tres temas con él a la acústica (foto: Carlos García Azpiazu).

Y saludaron todos, el cantante, la banda y el hijo Jan (entonces eran siete en escena, sí), y ante la insistencia Orozco regaló un segundo bis de 26 minutos con mucha cháchara (a veces divertida, pero generalmente ininteligible por lo mal que se oía), con tres canciones con él a la acústica sentado en un taburete: ‘Abre la puerta’ (niña) de Triana, y dos suyas repetidas y muy coreadas por la peña y que en el show en sí ya habían sonado en eléctrico: ‘Devuélveme la vida’, peor entonada por la peña en este bis, y ‘Pedacitos de ti’, también con menos pegada. Seguro que en fiestas de Bilbao repiten todos los espectadores del Euskalduna. A mí no me importaría repetir si me cuadra la hoja de ruta de ese día.

OSCAR CUBILLO

La chica de ‘La Voz Kids’ con la que vendrá a cantar a fiestas de Bilbao, en agosto (foto: Carlos García Azpiazu).

+++ ENTREVISTA +++

***

«Quien escribe la Wikipedia para mí que está fumado todo el día»

***

El exitoso cantante catalán, jurado del programa televisivo ‘La Voz Kids’,

nos prometió «un conciertazo de rock» en Bilbao,

«una plaza difícil, meticulosa y con gran oído musical»

 

Antonio José Orozco Ferrón (Barcelona, 23 de noviembre de 1972; esta es su entrada en Wikipedia), voz ronca y rostro reconocible gracias a su actual participación en el programa televisivo ‘La Voz Kids’, regresó a Bilbao (Euskalduna, 21 h, entradas de 29 a 100 euros) con su disco superventas ‘Destino’, que anda presentando en una larga gira mundial que pronto afrontará una nueva etapa europea. En marzo de 2016 ya llenó el Arriaga, donde dio un bolo muy parlanchín y teatral en formato reducido (así lo contamos aquí), pero esta vez regresó con toda la amplificación y el personal de su gran banda eléctrica. Cantaba el sábado, y el martes le telefoneamos a su hogar, en Barcelona, a la una y diez del mediodía. «Acabo de comerme un plato de sopa», nos ponía en situación.

Tú eres barcelonés pero de familia andaluza, ¿verdad?

Según la Wikipedia, que todo lo sabe, soy de Osuna, Sevilla. Pero según mi madre, nací en Barcelona en 1972.

¿Bilbao es una buena plaza para ti?

Dentro de las plazas complicadas, se podría destacar Bilbao. Ahí la gente es muy meticulosa con la música y te diría que tiene un gran oído. La gente es muy escrupulosa y se puede decir que ya llevo unos cuantos años recogiendo en Bilbao algo con lo que siempre hemos soñado. Ya estuvimos en el Teatro Arriaga y ahora vamos al Palacio Euskalduna. Poco a poco estamos consiguiendo cosas que nunca habíamos soñado. Bilbao es un sitio que te devuelve siempre lo que tú le das. Si le dedicas tiempo, cariño y emoción a las cosas importantes, van llegando.

¿Cómo será el concierto del Euskalduna? Se celebra a la misma hora que el de Dream Theater en el BEC, y como estos vienen menos por aquí, iré a verles.

Pues si no vienes te vas a perder un conciertazo.

Venga, aún no he pedido que me apunten al BEC. Convénceme para el tuyo. ¿Cuántos sois en el escenario?

Somos siete. El concierto está preparado especialmente y lo del Arriaga (así lo contamos) era una propuesta de teatro, muy bonita, pero ésta es completamente diferente y se consigue marcar la diferencia. Esto es un concierto de rock con la potencia de una banda muy consolidada que lleva más de diez años junta. ¡Y en algunos casos hasta quince!

Que eran siete en escena, nos avanzó Orozco, pero sólo hubo seis músicos (foto: Carlos García Azpiazu).

¿Sigue tu hermano Marcos a la batería?

Viene a las percusiones electrónicas, apoyando en paralelo a Toni Mateos, un batería muy experimentado. Tú, que nos has visto ir creciendo poco a poco en el País Vasco, no deberías perderte esta oportunidad.

En Wikipedia, que siempre acierta, como bien dices, indica que has estudiado dos años en la BRIT School. Entonces se supone que dominas el inglés, que podrías cantar en inglés.

Bueno, te vuelvo a decir que Wikipedia tiene un problema bastante serio. No sé quién escribe la Wikipedia, pero desde luego para mí que está fumado todo el día. Yo, como cualquier hijo de vecino, estudié en una academia, en Barcelona. Terminé mi formación como informático, como programador, y me especialicé en telecomunicaciones. El inglés lo aprendí porque mis estudios me lo exigían. Lo hablo relativamente bien, pero no tengo un acento como el de mi hijo, que sí lo tiene. O sea que podría cantar en inglés, pero sería inglés de camping.

Ja, ja… Orozco es el nombre de una ciudad vizcaína. ¿De ahí viene tu apellido? ¿Has estado ahí?

Me invitó el alcalde de Orozko no hace mucho, en una programa de televisión, diciendo que ahí son muy típicas las judías blancas. Pero aún no me he pasado, lo tengo pendiente. Aunque no sé si todos los Orozco son vascos. Por cuestiones laborales he estado en el Caribe, en Cuba y en Santo Domingo, y me di cuenta de que es un nombre bastante recurrente. De hecho había una fábrica de café que se llamaba Cafés Orozco. Hasta ese punto. Así que no sé quién soy, je, je…

Hala, otro brinco de Orozco, que así se iba quitando la gripe (foto: Carlos García Azpiazu).

Eso, a ver si sabes: ¿Has cambiado como persona desde tus pinitos en la industria hasta ahora que eres una estrella?

¿Estrella…? Qué va, macho.

Vale, digamos ahora que has logrado tu sueño. O ahora que has logrado asentarte.

Te juro por lo que más quiera que nunca en mi vida he pensado o sentido que he llegado a ninguna parte. Por el contrario, creo que me quedan un montón de cosas por hacer y otro montón que aprender. Te lo prometo y no es una forma de hablar. Yo llevo 17 años dedicándome a esto profesionalmente y es la primera vez que voy a ir al Palacio Euskalduna, fíjate. O sea, que soy un tío con cierto éxito durante 17 años y no he ido aún. En el País Vasco me quedan muchas cosas por hacer. Todo. También en Galicia, en Asturias… Y en otros muchos lugares. Ahora empezamos la gira europea.

‘Destino’ (Universal, 16).

Te ha ido muy bien con el último álbum, ‘Destino’ (15), disco de oro en menos de 24 horas.

Sí, y ya va cerca del segundo platino. Es un disco que nos ha dado muchas alegrías. A ojo nos ha llevado a 17 o 18 países y vamos dando más de cien conciertos con él.

Sales en el programa ‘La Voz Kids’. ¿Cuándo apareces regularmente en televisión la gente te reconoce más por la calle, y eso que tú ya era conocido?

Sí, de un modo descomunal. Eso es lo más difícil de ese programa. Lo más difícil, además de ser justo como jurado y coincidir con el criterio de la mayoría.

Dice mi esposa que eres muy cariñoso con los niños pequeños que participan en ‘La Voz Kids’.

Con los niños pequeños, con los mayores y con todo el mundo. Yo soy así. Esto me viene de fábrica, de mi madre. Yo no estoy actuando cuando me pongo ante las cámaras. De verdad te lo digo.

Se percibe en tu estilo musical el influjo de Manolo García y Alejandro Sanz, ¿pero tú notas tu influencia en otros cantantes de éxito que han venido después? En este periódico hemos comparado contigo en concierto a Manu Carrasco, a El Arrebato, a Pablo Alborán incluso…

Esas palabras, viniendo de un profesional como tú, me llenan de orgullo, pero yo no soy el más indicado para juzgarlo. Yo te diré que siempre he pretendido evolucionar, investigar y arriesgar en cada disco. Y a veces nos ha saludo muy bien y hemos obtenido el cariño de la gente, y otras no tan bien y la crítica me ha tratado peor y hemos pasado momentos más difíciles en las giras. Pero trabajo nunca nos ha faltado. Con una guitarrita y una furgoneta se puede seguir p’adelante.

Vale. Ya está. ¿Quieres añadir algo?

Sólo que quedan muy pocas entradas a la venta. Pero con esta entrevista en el periódico se venderán todas (lástima que la entrevista se publicara el mismo día del show, y no antes, como estaba previsto).

ÓSCAR CUBILLO

Saludos de los siete oficiantes, contando a Jan, el hijo de Orozco (foto: Carlos García Azpiazu).

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  1. […] que vimos una vez más montándoselo muy bien a pesar de la gripe el 29 de abril en el Euskalduna (así lo contamos). No obstante, al estudiar cómo sonaba el grupo contratado para la Plaza Nueva, el Septeto Naborí […]



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