Bohem: Ante un ‘publicazo’ (+ entrevista)

Svein André Davidsen Olsen (voz y guitarra), Samuel Nimoson Junior (batería y coros),
más Carlos Sánchez (bajo y coros), actuando sin la fiereza de la guitarra eléctrica (imagen de móvil: La Reina).

Jueves 4 de mayo de 2017, Bilbao, Cotton Club, 20.30 h, 6 €.


La presentación en Bilbao de este ambicioso y laborioso trío con base en Noruega superó las expectativas que suele despertar un bolo en formato acústico. ¡Muy finos!

 

Tarde-noche de jueves pillando taxi y a todo correr para compatibilizar dos bolos acústicos con público transversal. Acabamos con Jarabe de Palo / Pau Donés en un Kafe Antzokia agotado con antelación (ya lo contaremos en un post posterior) y abrimos la tarde a las 8.30 en el Cotton Club, con media entrada, donde los noruegos Bohem (esta es su web) presentaron su disco ‘Nomadsland’ (Bohem, 15) con su formación oficial en trío: Svein André Davidsen Olsen, voz y guitarra, Samuel Nimoson Junior, batería y coros, más Carlos Sánchez, bajo y coros. No pensábamos verlo entero porque venían en formato desenchufado: «Pues para empezar va a ser un concierto acústico, intimo, sin respaldo de la brutalidad de la guitarra eléctrica. Vamos a enseñar una faceta desnuda. ¡Me gusta así!», anticipó el murciano Carlos Sánchez y me hice una idea equivocada que corregí en el primero de sus temas, el blues ‘Fire And Stone’ en la versión primigenia de uno de sus temas más conocidos, que repitieron luego.

Bohem arrancaron con retraso y en 60 minutos les dio tiempo a tocar 12 piezas, con dos bises porque su cantante, un tipo rubicundo, con cara juvenil, no muy alto y con bíceps desarrollados que se parece al actor Mark Wahlberg, se encontraba a gusto y comentó, mediante la traducción de Carlos, que éramos «un ‘publicazo’, muy respetuoso. En Noruega estarían todos hablando. Bueno, chillando, y cuanto más alto tocáramos, más chillarían».

En el Cotton hubo quien charló al principio, pero a la postre todo el mundo estuvo atento y hasta coreó y dio difíciles palmas en su momento justo («se dice que aquí en España dais muy bien las palmas », animó en inglés Svein), disfrutando de un trío muy bien arreglado (Carlos es productor y se considera también arreglista), con un baterista fino y variado (parecía que no estaba y, si te fijabas, hacía de todo con delicadeza), los tres aportando voces a un repertorio con dejes del pop comercial de Niall Horan, Shawn Mendes o Ed Sheeran, y del folk global de Lumineers o Mumford & Sons (los coros góspel de ‘Before The End’).

Además lo intentaron con blues del siglo XXI (la otra versión, la actualizada, que interpretaron de ‘Fire And Stone’, un tema que a La Reina le recordó a Sting), grandiosidad subliminal de estadio algo Black Keys, soul comercial de filo americanófilo (‘The Caravan Song’, la que tiene este vídeo famoso en Noruega y Francia), e incluso un tema zíngaro en plan los 10.000 Maniacs masculinizados (‘M. Moon’, con coros de comunidad hippie). Muy bien, muy sueltos y muy elegantes estos Bohem.

ÓSCAR CUBILLO

Foto promocional del trío disparada por Pascale Desrousseaux-Besse.

 

+++ ENTREVISTA +++

***

«La vida en Noruega es muy ordenada, socialmente justa y un tanto aburrida»

***

El murciano Carlos Sánchez es el bajista y productor del trío noruego Bohem,

exitoso en su país y en Francia, y con la ambición de ser famosos en toda Europa

 

Bohem (esta es su web) es un power-trio que aúna comercialidad y calidad, potencialidad y globalidad. Se gestó en 2014 en la ciudad de Stavanger y son tres miembros: Svein André Davidsen Olsen (voz y guitarra), Samuel Nimoson Junior (baterista afro) y Carlos Sánchez (bajista y productor murciano). Para su primer single, ‘The Caravan Song’, rodaron un clip en Francia, con 43 personas acampadas en el monte durante una semana, y lograron popularidad en Noruega y Francia. Intentan esparcir su música con su álbum ‘Nomadsland’ (Bohem, 15) y recalaron el viernes en Bilbao buscando dar a conocer su nombre durante unas jornadas en Madrid y Bilbao a tope de entrevistas promocionales.

En pleno vuelo de península a península, de Oslo a Madrid, nos atendía el martes Carlos Sánchez al que inquirimos cuándo y por qué un señor de Murcia se mudó a Noruega. «Fue en el 2001. Noruega no era el plan, sólo una primera parada. Pero el trabajo como músico de sesión me encontró, me dejé llevar, y ahí sigo. Nunca me ha faltado tarea y eso es una bendición para cualquier artista de cualquier disciplina».

Sobre la forma de vida en esa península escandinava, informa el músico español: «La vida en Noruega es muy ordenada y justa en lo que a lo social se refiere. Y esto es cómodo, pero un tanto aburrido. Noruega es un país donde divertirse y consumir alcohol son sinónimos. Eso no me gusta nada, pero como siempre estoy trabajando a mi manera, pues vivo bien. También viajo muchísimo para tocar, y eso ameniza la existencia».

Sánchez posee un largo currículo profesional, y antes de enumerarlo destaca: «He estado en muchos grupos, e incluso ahora estoy en varios simultáneamente. Los divido de la siguiente forma: los que son míos, lo cual significa que en ellos asumo mi propio riesgo económico y muestran mi visión personal desde el principio, como en Bohem, y los de otros, que son donde me pagan por asumir una función de músico, de productor, o de ambas cosas».

El murciano Carlos Sánchez ha tocado para Katrina, Mungo Jerry, Wet Wet Wet… (foto: Pascale Desrousseaux-Besse).

Y procede a desgranar parta de su bagaje: «He tocado con muchos grupos de muchos estilos. Por ejemplo toco en uno de los de más éxito en Noruega actualmente, Stavangerkameratene, en grupo de nuestro manager, Tommy Fredvang, y en él estamos yo y Samuel, el batería de Bohem. También he sido contratado en giras de artistas internacionales como Mungo Jerry, el del súper éxito setentero ‘In The Summer Time’, Katrina And The Waves, la de ‘Walking On Sunshine’, Wet Wet Wet… He grabado bajos para el actor y rumbero australiano Daniel Amalm, he girado con El Twanguero, e incluso he girado con la banda de hardcore punk Haggis… También tengo un grupo en Los Ángeles con el que sacaré disco en breve y que se llama Jhana».

Bohem son un trío, y defiende Carlos: «Sí, somos un trío, pero en mi opinión nada suena más grande que un trío. La gente suele confundir esto: piensan que siendo más miembros suenan más grandes, pero en realidad siendo más lo que ocurre es que hay que compartir más frecuencias y al final no vale de nada. Aquí es un 300%, ja, ja…».

A tenor de lo catado en el Cotton Club, no les hace falta nada más en vivo, y eso que actuaron en acústico. Pero en disco es distinto, como explica el bajista y también productor: «En realidad sí que usamos más instrumentos en el disco. En directo no, pero la grabación lleva teclados, laúd, ukelele… Además de bajo y voces, yo siempre meto mil cosas con instrumentos de cuerda y teclas, de ahí lo de ser el productor y arreglista, aparte que lo grabamos siempre en mi estudio. Uno de mis sueños es estar en el escenario con una orquesta sinfónica detrás»

‘Nomadsland’ (Bohem, 2015).

Al comentarle que por lo oído en su disco me sonaba a americano, a John The Conqueror y al gospel, y también algo british, épico a lo The Alarm, U2… Y a Mumford And Sons también, que son ingleses de sonido yanqui. Explica Carlos: «El disco es una historia inventada y con referencias a nuestras realidades, lo cual lo hace muy difícil de definir para mí. Me cuesta ser objetivo. Nunca quise que sonara noruego o español, porque no tenemos grandes referencias roqueras en estos países. Nuestras influencias son americanas e inglesas». ¿Y os gusta ser comparados con otros grupos, Carlos? «Pues a mí me encanta. Me da una idea de cómo nos oyen desde fuera y me ayuda a definir aún mejor el estilo desde estas referencias».

El proyecto con el que nos visitó atiende por Bohem y lo traduce para nosotros el murciano emigrado, que reside en la ciudad de Stavanger, la capital noruega del petróleo, en una casa (no un piso) en la costa, «con mi manager, compañero de grupo y mejor amigo»: «Bohem es literalmente bohemio en noruego, sueco y danés. Casi cualquier persona de cualquier idioma sabe a qué se refiere en cuanto ve esta palabra, de ahí lo de usarla como nombre para el grupo. Mi familia siempre me llamaba el bohemio, y al final así ha sido».

Y sobre su bolo en Bilbao anticipaba: «Pues para empezar va a ser acústico, intimo, sin respaldo de la brutalidad de la guitarra eléctrica. Vamos a enseñar una faceta desnuda. ¡Me gusta así!».

OSCAR CUBILLO

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