Chris Smither: Canciones de porche (+ entrevista)

Al principio cantó con ojos cerrados, luego estuvo pendiente del afinador (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Domingo 7 de mayo de 2017, Bilbao, 24º Musiketan, Sala BBK, 20 h, 12 €.


En su primera gira española en más de medio siglo de carrera, el cantautor folk Chris Smither sedujo por su bonhomía y calidez a la concurrencia dominical del Musiketan, escasa ese día de sol

 

A pesar de sus más de 50 años de carrera, de su conocimiento del idioma castellano que usó con claridad el domingo en el 24º Musiketan, de haber vivido en países hispanos como México (su acento venia de ahí) o Ecuador, y de haber vacacionado varias veces por aquí, el folklorista Chris Smither no había actuado nunca en España. A sus 72 años, lo hizo por primera vez el viernes en San Sebastián (en el club Altxerri, que llenó; por cierto, el americano decía que había tocado ‘ayer’, por el sábado, pero se equivocó) y el domingo en Bilbao (en la Sala BBK, entre amigos en un día de calor).

Fue el suyo un concierto cálido de folk country-blues de porche (‘porch blues’, como lo llaman los estadounidenses). 16 canciones en 75 minutos. Un encuentro cálido y cercano que Smither abrió saludando en castellano: «Hola, qué tal la vida». Aparte, como mucha gente no hablaría inglés, en San Sebastián el dueño del Altxerri le pidió que explicara las canciones en castellano antes de tocarlas, pero como razonó el autor, es difícil explicarlas incluso en inglés.

Sentado en el medio del escenario, armado con una guitarra acústica que rasgaba al estilo fingerpicking (én su caso con las púas a modo de uñas postizas, con lo cual el instrumento se desentona con más facilidad y por eso estuvo más pendiente del afinador en la segunda parte) y llevando el ritmo con ambos pies (percusión humana amplificada con un micrófono a ras de suelo), Chris Smither sedujo al respetable con sus escuetos parlamentos en castellano, con su bonhomía no impostada y con el humanismo de sus canciones: irónicas, melancólicas, sobre el amor o sobre el deseo (‘Don’t Call Me Stranger’, que no le gusta a su madre porque trata sobre un seductor), o incluso sobre su padre (‘Fathers Day / El día del padre’, «que trata sobre decepcionarle, seguro que aquí a nadie le ha pasado», comentó solemnemente sardónico), todo cantado desde el punto de vista de un hombre vivido y adulto.

A sus 72 años Smither llenó con su mera presencia el gran escenario (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Smither, un cálido cantautor americano de raíces básicas (country, blues y folk), compone sus canciones (contó antes de una que la escribió pensando en el blues de los años 30-40, «y se nota») y apenas intercala versiones. Dos buenas reconocimos: ‘Sitting On Top Of The World’ (el góspel de los Mississippi Sheiks) y ‘Statesboro Blues’ (la pieza del bis, escrita por Blind Willie McTell, como explicó él, y más popular por la revisión roquera de los Allman Brothers).

El cálido y sincero Smither, con sus mezclas de ragtime y blues remitió a menudo a Taj Mahal (la inaugural ‘Open Up’, la estupenda ‘Hundred Dollar Valentine’), a la segunda unió lo viejo en plan el Reverendo Gary Davis con lo nuevo del ex marine Wayne Hancock (‘Make Room For Me’), se apuró con boogie y se serenó con folk, se sentó en el porche como Corey Harris y se relajó como Ted Hawkins (‘Small Revelations’), vendió su mercancía como las legumbres en su tierra, en Nueva Orleáns, Luisiana (‘No Love Today’, que fue cuando en la introducción explicó que los vendedores ambulantes iban gritando al cantar anunciando sus productos, y se les oía a dos calles; este es un YouTube del mismo tema), y recolectó ovaciones y hasta aullidos. Al salir, mucha gente le compró discos, señal de su triunfo en esa bonita y memorable velada.

OSCAR CUBILLO

Un rostro de blanco americano sudista, como los de Carl Perkins o D. J. Fontana (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

+++ ENTREVISTA +++

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«Trato de contar la verdad»

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El cantautor Chris Smither trajo al Musiketan el folk eterno americano,

plasmado en 50 años de carrera contando historias que dan esperanza a la gente común

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El 24º Musiketan, el ciclo de conciertos en pequeño formato patrocinado por EL CORREO, se acerca al final del curso. La penúltima de sus trece sesiones dominicales la protagonizó el domingo un genuino intérprete americano, el cantautor folk Chris Smither, que nos atendía esa misma semana desde su hogar en Amherst, Massachusetts, donde reside con su esposa y manager, Carol Young, y su hija adolescente Robin, adoptada en China. Al preguntarle por qué tipo de público suele ir a verle, describía irónico: «De todo tipo. Jóvenes, viejos, los que quedan en el medio, feos, guapos, normales, locos, cuerdos… En su mayoría gente agradable y elegante».

Alto, delgado y apuesto a pesar del paso de los años, Chris Smither (Miami, Florida, 72 años) remite por trayectoria vital y artística a John Hammond, otro bluesman blanco culto, educado e ilustrado con quien comparte influencias y propósitos. Al preguntar al protagonista del Musiketan si se atreve a definir su estilo, si es country, folk o blues, replicaba: «Lo llamo blues-folk o folk-blues dependiendo de con quién esté hablando y de cuáles sean sus preferencias».

Por las postrimerías del show memorable (foto: Óscar Esteban).

Lo que es cierto es que su estilo es cálido y cercano. Y convenía este artesano de la eterna música americana acústica: «Espero que sea cálido, porque eso es lo que procuro. Trato de manifestar elementos de la vida de las personas con los que éstas se puedan identificar y extraer un poco de esperanza. Trato de contar la verdad».

Sobre sus habilidades y maestros, enumeraba: «Respecto a la guitarra, mis primeras influencias fueron Lightnin’ Hopkins y Mississippi John Hurt», cita a dos bluesmen clásicos negros, «y para las letras tengo muchas referencias. Randy Newman y Paul Simon son dos de ellas».

Oyendo las canciones de Chris Smither se puede evocar al Bruce Springsteen del ‘Nebraska’, al Dave Alvin folklorista de la ‘americana’ clásica, al songwriter narrador de historias Terry Lee Hale, o al cálido soulman negro Ted Hawkins cuando tocaba por propinas en los paseos de la playa de Venice.

‘Still On The Levee’
(Signature Sounds Recordings, 2014).

Su último disco es el doble álbum antológico ‘Still On The Levee’ (Signature Sounds Recordings, 2014). ¡Joder, si está en Bandcamp! Es su lanzamiento número 16 e incluye 25 cortes regrabados que repasan sus primeros 50 años de carrera con invitados como Allen Toussaint, Loudon Wainwright III, Morphine… Informaba el cantautor americano: «Venderé CDs en el vestíbulo de la sala, sí. ‘Still On The Levee’ es el más reciente, aunque este junio estaré grabando uno nuevo. Decidí volver a grabar algunas de mis canciones en celebración de mis 50 años componiendo. Las elegí según lo representativas que son en mi historia emocional».

Esta entrevista se desarrolló en inglés, aunque Smither atesora bastante conexión con la cultura española: ha vivido en Ecuador y México, su primera guitarra se la compró su padre en España… Aclaraba en castellano: «Sí, hablo español. Había una época en que hablaba bastante bien, pero he olvidado mucho. Me queda bastante para platicar un poco», manifestaba literalmente.

OSCAR CUBILLO

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