Nathalie & Marco Rodrigues: Contra la rigidez

Divina Nathalie Pires, nacida en Nueva Jersey de padres inmigrantes (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

CAL: **

Miércoles 24 de mayo de 2017, Bilbao, 6º Ciclo Noites de Fado, Sala BBK, 20 h, 20 €.


Nathalie y Marco, dos fadistas que rompen la habitual rigidez del género luso, asombraron a los dos tercios de público de la Sala BBK, de mayoría femenina, como es habitual en este ciclo

 

El miércoles, la jornada de los cinco conciertos internacionales celebrados en Bilbao en el lapso de tres horas (de 8 a 11), opté a las 8 por el ciclo del fado y lo que vi superó con creces mis dubitativas expectativas. Era la tercera sesión de las cinco del sexto ciclo ‘Noites de Fado’, y en realidad fueron dos conciertos, muy modernistas y transversales ambos, uno a cargo de la vocalista Nathalie (apellidada Pires, nacida en Nueva Jersey en 1986, y debutante en el fado a los 14 años; esta es su web) y otro del guitarrista y cantante Marco Rodrigues (nacido en Amarante, cerca de Oporto, en 1982, iniciado en el rock, descubridor del fado a los 15 años cuando viajó con su madre a Lisboa, y debutante a los 17 años, como ilustró en su habitual presentación el radiofónico Joseba Martín; esta es la entrada de Marco en la Wikipedia portuguesa).

Escoltados por la misma base musical (un trío con piano de cola, contrabajo más titilante y magnífica guitarra portuguesa), Nathalie y Marco dieron dos conciertos distintos, alternando sus intervenciones: entraba uno, salía la otra, y viceversa. Ella divina, delgadísima, escotada con un vestido rojo, con lisa melena morena… Empezaba sus canciones como una cantante melódica, como una folklórica, pero crecía fadista y parecía acabar siempre en un cabaré, en un night club. Nathalie se dejaba ver (mirar), sonaba tímbrica y dramática haciendo uso de vibratos y gorgoritos disimulados, tremolaba teatral, se atusaba la melena y contoneaba sus hombros desnudos…

Nathalie con el trío base, el mismo para los dos cantantes (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Su voz y su estilo crecieron en todas sus canciones, empezando por la inaugural ‘Extraña forma de vida’ de Amália Rodrigues, que interpretó exagerada con su gran chorro de voz. Y Nathalie también fue étnica, folk y pintoresca (‘Ven no te atrases’), con la banda sonó igual que una caja de música (‘Fado en amor perfecto’), resonó a Ana Torroja en su afán innovador y esto no se dice como desdoro (‘Diario’, con piano a lo Michael Nyman), frisó el pasodoble (‘Ay María’), cursó alegre y dinámica en los clásico (‘Maria Lisboa’)… Enamoradora…

«Es una mujer muy guapa, inteligente, y tiene un talento increíble», explicó una vez que ella -Nathalie- hizo mutis su compañero de tablado Marco Rodrigues, un fadista sobrado de seguridad por haberse fajado en las casas de fado y moderno por haberse baqueteado con el rock de preadolescente. Marco nos habló en castellano (su novia es española, informó) y apareció sorpresivamente por el pasillo central del patio de butacas, cantando sin micrófono ‘Tantas Lisboas’, llenando con su voz toda una Sala BBK ocupada en dos tercios con mayoría femenina. A partir de entonces se sentó en el centro de la escena y tocó la guitarra acústica demostrando versatilidad, modernidad, conjunción y voz poderosa.

No, no es Carlos ‘Revolver’ Goñi, sino el luso Marco Rodrígues (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

‘Rosinha Dos Limões’ le quedó estupenda y también con un gran chorro de voz (al presentarla reveló que es de Max, o sea de Maximiano de Sousa), ‘Menor do Porto’ blusera y oscura (le premiaron con bravos y una larga ovación), en ‘Lisboa, menina e moça’ rascó coritos, rompió alegre en ‘Trigueirinha’ (aquí va un bonito y bucólico clip), en el melodramático ‘Fado Pedro Rodrigues’ -el de ‘pobre de mí’- se dijo afortunado por la amistad del maestro Carlos Do Carmo (al sonido estuvo Alfredo Almeida, alias ‘Becas’, hijo de Carlos do Carmo, técnico y manager tanto de Carlos de Carmo como de Camané y de Nathalie y Marco Rodrigues) y, pecado por su seguridad y dominio de la audiencia, se puso pesado al pedir coritos (y aprovechó para halagar afirmando que las mujeres son mejores en todo, de lo cual no tengo ninguna duda).

Y este concierto doble de 18 canciones en 86 minutos se remató con un bis en el que Nathalie y Marco Rodrigues cantaron juntos por única vez en ‘Tudo isto é fado’ (aquí va un YouTube del mismo tema en la Sala BBK, con la entrega del ramo de flores a la bella Nathalie). Paradójicamente, fue el tema menos lucido de los 18. ¡Pero qué buenos los dos intérpretes!

OSCAR CUBILLO

Ricardo Dias (piano), Marco Rodrigues (guitarra y voz), Bernardo Moreira (contrabajo) y Bernardo Couto (guitarra portuguesa)
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

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