2º BBK Music Legends Festival / Van Morrison: Iluminado

 

George Ivan Morrison, el León de Belfast, de Irlanda del Norte, de 71 años (foto: Piru Lamiako).

CAL: **

Viernes 2 junio de 2017, Sondika, Centro Ola BBK, de 16.30 a 24 h

Van Morrison a las 20.30 h; abono dos días: 90 €. Entrada de viernes 65 € (70 en taquilla).


Un Van The Man inspirado logró que dejara de llover durante su notable y gozosa actuación festivalera ante un público abstraído que se dejaba llevar. Unas 3.500 personas dicen que había

 

Cuatro veces he tenido la fortuna de ver a Van Morrison: la primera en el Festival de Jazz de Vitoria, dos en el Palacio Euskalduna, y esta del viernes en el segundo Festival Music Legends, que ha sido la mejor de las cuatro ocasiones, por encima de la primera, que siempre hace más ilusión. Eso que Van The Man no ha cambiado de registro ni de tempo, dilatando un estilismo, un manierismo incluso, donde el soul caledonio, la balada transversal evocadora, el soft rock, el jazz acuático (¿por el güisqui con hielo?) y el rhythm and blues al gusto british (tan hostelero si uno se fija o si se pasa por sus pubs) se amalgaman de modo inimitablemente personal y efectivo.

La del viernes en el Music Legends fue la mejor quizá por celebrarse al aire libre y por poder catarla cerca del escenario (más cerca estuve en Vitoria, ¿eh?), rodeado por unas 3.500 personas según la cifra oficial (no sé, estuve tan adelante que no puedo calcular, pero el caso es que se retiraron numerosas sillas de enfrente del escenario para ceder más espacio a los espectadores en pie; estábamos tan delante que dijo Rocío sobre el mito: «no sabía que era tan superpequeño», que fue lo mismo que pensé yo cuando le vi en Vitoria, tan de cerca y desde abajo). Un gentío que silbó y protestó cuando fue advertido de que el artista no quería que le hicieran fotos, ni siquiera con el móvil. Por eso desde el escenario los de seguridad rastreaban al aforo en busca de rebeldes (o ignorantes de la premisa) a los que impelían a guardar el móvil si eran pillados en el acto.

Fue un bolo feliz, cómplice que logró incluso que dejara de llover. George Ivan Morrison (Belfast, Irlanda del Norte, 31 de agosto de 1945) salió a escena antes de la hora prevista (no es la primera vez que lo hace), ofició en septeto (la banda era más o menos la misma que la del Euskalduna en noviembre de 2015 –así lo contamos-, pero con dos coristas en vez de una), el sonido se emitió clarísimo y el volumen suficiente (al menos delante, que estábamos enfrente de los altavoces de la izquierda; y no, no hay pantallas de vídeo en el Music Legends), y al León de Belfast se le notó a gusto (seguro que le hizo ilusión contar con la colaboración en tres temas de su antiguo escudero Georgie Fame, que actuó en el mismo escenario justo antes que él: ¡y eso que Pato asegura que Van le echó la bronca cuando Georgie hizo ademán de largarse y el capo le indicó que se quedara otro tema en escena!), aunque fue tan lacónico como siempre (dijo adiós y gracias al acabar él justo antes de hacer mutis, y creo que dijo ‘Imelda May’ cuando esta se largó tras su inesperada colaboración, y nada más).

Jorge Iván cantó, sopló saxo y armónica, y percutió maracas y pandereta (foto: Koldo Orue).

Inspirado quizá por el día gris como lo son habitualmente en su verde Irlanda del Norte, Van Morrison, cuyo caché ronda los 150.000 euros (ya sabéis, para algún cumpleaños), cantó 21 temas (uno fue popurrí doble) en 97 minutos de concierto sin bis (pero contando los minutos que se tiró su banda tocando cuando el líder hizo mutis, en una labor de descompresión muy lograda a base de solos inanes). Desde el principio la cosa pintó guapa, sonando a la segunda un ‘Moondance’ transportador y muy cool que fue una de las cimas (con Van soplando el saxo; la estrella tocó saxo, armónica, pandereta y maracas, pero no la guitarra esta vez), a la tercera un ‘The New Symphony Syd’ en plan un suave Ray Gelato (o Joe Jackson), o un ‘Have I Told You Lately’ (That I Love You… ¿te he dicho últimamente que te quiero…?) con bastante swing (Pato recordó que esta la canta habitualmente Rod Stewart y la gente la coreó).

Todo parecía deliciosamente previsible. Jorge Iván siguió con jump suavito para percutir su pandereta, con su góspel blanco (un adulto ‘Sometimes We Cry’), con sus canciones para viejunos en general… cuando hollamos la sima de la cita, que al principio pareció durante la intervención de una de las coristas… ¡pero en realidad se trataba de Imelda May, que el día después actuaría en el Music Legends, pero que había llegado la víspera! Con ella cantó el ‘Bring It On Home To Me’ de Sam Cooke con los coritos de la gente y cierta brisa de verbena (mirad, ya hay un YouTube de ese mismo momento). Imaginen el bajón de tensión que en la siguiente, el standard ‘Baby Please Don’t Go’, que lo lleva cantando más de 50 años y que lo reinterpretó en plan psychobilly, volvió a remontar y a Van The Man se le vio tan contento que hasta dio disparos imitados por el baterista, que no le perdía ojo (este clásico del blues lo unió al ‘Cry Cry Baby’, conformando el popurrí que mentábamos antes).

Qué contento el arisco León ante la gata Imelda May, dos felinos de la verde Irlanda (foto: Piru Lamiako).

A continuación se puso trascendental y espiritual con lalalás en ‘Whenever God Shines His Light’ («esta es de su fase religiosa», manifestó un fan anónimo a nuestra derecha, que se las sabía todas y decía cada dos por tres: «esta canción es la polla») y en el country-gospel ‘Carrying A Torch’ («en Salamanca la hizo bien, pero hoy está iluminado», informó el fan empalmado), y por el epílogo Van volvió a superarse en varios números, caso del country ‘Days Like This’ («este disco es bueno entero», compartió el fan experto, se notaba abstraído a todo el aforo del recinto de La Ola, y dijo Rocío: «tiene un don, ¿eh?, me gusta muchísimo»), sonó muy alegre en el ska ‘Precious Time’ (aquí, en el tema 14º, me di cuenta de que tenía a la vista un atril con las letras de las canciones en tipografía grande), inspiradísimo en el country soul ‘Memories’, trotón en la devota versión del boogie de John Lee Hooker ‘Think Twice Before You Go’, evocador y animoso en ‘Wild Night’ (is calling, coreadita por la gente, al igual que la siguiente y penúltima, ‘Brown Eyed Girl’ con más sha-lalás), y funcionarial pero efectivo (lo previsible como algo positivo) en la despedida con el ‘Gloria’, coreado por la gente contenta, que daba palmas mientras Van tocaba las maracas justo antes de hacer mutis y dejar a sus músicos dilatar el clásico con poca gracia, chicha y ganas (al revés que en el Euskalduna en 2016, cuando ese momento en que se fue el jefe los escuderos se lo pasaron de miedo, por el contraste, lo cual certifica que Van Morrison estuvo mucho mejor en este segundo Festival BBK Music Legends).

El día siguiente, sábado, Van Morrison actuó por la tarde también en el Primavera Sound de Barcelona.

OSCAR CUBILLO

El escenario con el logo del MLF, el septeto al completo y el público disparando sus móviles (foto: Piru Lamiako).

 

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Comments
One Response to “2º BBK Music Legends Festival / Van Morrison: Iluminado”
  1. oscar cine dice:

    Un bolo superior,a todos los niveles.
    Con algo muy dificil de ver: MAGIA.

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