Ana Sofía Varela: Exagerada y amustiada

 

Pedro de Castro (guitarra portuguesa), André Ramos (guitarra), Ana Sofía Varela (voz) y Francisco Gaspar (bajo)
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

CAL: –

Miércoles 7 de junio de 2017, Bilbao, 6º Ciclo Noites de Fado, Sala BBK, 20 h, 18 €.


La fadista Ana Sofía Varela llenó la Sala BBK y dio un concierto breve y menguante que dejó sensaciones ambivalentes entre el respetable, preferentemente maduro y femenino

 

Se llenó, quedando solo alguna decena de asientos libres en las últimas filas, el miércoles la Sala BBK, en la cuarta de las cinco veladas del 6º Ciclo Noites de Fado, que se cerrará el 21 de junio la famosa Ana Moura (¡con las entradas agotadas desde abril, desde antes de arrancar el ciclo!). El miércoles ofició la vocalista Ana Sofía Varela (Lisboa, 1977), quien dio un concierto profesional pero rutinario, con potencial pero desganado, breve y menguante. Nuestra acompañante, la lusófila Merche, lo percibió como un ensayo para el que el día después, el jueves, Ana Sofía daría a las 10 de la noche, con entrada libre, en el castillo San Jorge de Lisboa (ahí libé yo el mejor Oporto de mi vida, y los lectores ya me disculparán por relamerme en público).

El concierto del miércoles duró 69 minutos para 16 piezas separadas por un largo y flojo instrumental (aunque era buenísimo el trío de acompañamiento y el respetable aplaudió al final: ¿porque se acabó?), la típica guitarrada que sirvió de separación entre las dos partes cantarinas de Ana Sofía Varela: en la primera parte ofició chillona, folclórica, a lo Isabel Pantoja con el micrófono a tope imponiéndose sobre la música (ah, ya podría haber sido así el concierto dominical de Bustamante en el Euskalduna, donde ni se le entendían las letras), y en la segunda parte, en la que tras el instrumental reapareció con el mismo vestido, pareció haber perdido el vigor vocal, aunque remontó en las cuatro últimas piezas.

A veces Sofía, influida por Amália Rodrigues, parecía mirar a sus pies, donde tenía algo escondido: ¿las breves traducciones al euskera, el setlist, las letras… un reloj? Al principio sonó a alto volumen, crepitaba, actuaba teatral, exagerada (folklórica, sí, por ejemplo en ‘Zé negro’, y le quedaron mejor piezas más de club, de casa de fados, caso de ‘Na Rua dos Meus Ciumes’, la primera gran canción), alargaba los sostenidos (‘Duas lagrimas de orvalho / Pedro Rodrigues’, que también cantó Carlos do Carmo en la jornada inaugural de este sexto ciclo fadista), y cuando se aclaró la acústica alcanzó algún momento animado (‘Fado Magala’, entre sus tres mejores números, que fue cuando presentó a la banda antes de la guitarrada). Varela se basó en fados tradicionales, clásicos como dijo ella, aunque presentó algún tema de ‘Fados de amor y pecado’ (2008), su segundo álbum en quince años de carrera de ritmo ralentizado por su maternidad (alega), caso de ‘Fado Vadio’, donde ofició teatral y postmodernista a lo Pasión Vega morena.

Sostenido folklórico y exagerado, y bonito vestido (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

La segunda parte la comenzó a capela, ella sola, con ‘Lirio roxe’, un canto de la tierra donde se crio, el Alentejo. A partir de entonces se aplatanó, dejó correr el tiempo (un ‘Bailado’ rutinario, cansado un ‘Corrido’ que reconoció la dama anónima de nuestra derecha en la fila 5), siguió mirando fugazmente al suelo, no destacó en el tema ‘Fado de amor e pecado’ que titula su lejana reválida (aquí va un YouTube en vivo de este título), y remontó al final, con palmas del respetable aunque no sus coritos (‘Marcha de Lisboa’, donde una desentrenada Varela entró a cantar a destiempo y se dijo a sí misma: «no hay problema»), y el bis doble con el solemne lento ‘Alfama’ (lo óptimo de la velada por dramático e intenso, el tercer título destacado en mis notas) y la despedida con el animado ‘María Lisboa’. Un concierto rutinario y menguante, un compromiso profesional asumido como un encargo por una fadista que apareció exagerada y reapareció mustia, y que parece vivir de las rentas y que ni siquiera tiene página web (o no la encuentro, y eso que la he buscado varios días -en varias ocasiones, no todo el rato, claro-).

OSCAR CUBILLO

Cuarenta años tiene Ana Sofía, discípula de Amália Rodrigues (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: