Maider: La U vasca (+ entrevista)

 

La tímida U vasca, con el público lejos del escenario, como circunvalándolo (imagen de móvil: O.C.E.).

CAL: –

Sábado 17 de junio de 2017, Gorliz, Plaza del Ayuntamiento, 20 h, entrada libre.

‘Zuei’ (Elkar, 2017).

 

La dulce guipuzcoana Maider, ex Alaitz Eta Maider, dio un bolo en sexteto guitarrero a la americana en la plaza de Gorliz, con el público ubicado en U, alejado del tablado, un público perimetral pero presto a dar palmas y pedir bis

 

Maider Zabalegi Galari (Oiartzun, 1976) se hizo muy famosa en Euskadi en los 90, en pleno trikiboom que popularizó a grupos de trikitixa pop y femeninos como Gozategi, Maixa ta Ixiar o el suyo, Alaitz Eta Maider, el mejor de esa hornada. Con Alaitz editó tres álbumes y lo dejaron allá por 2004. Tras doce años en el dique seco (la maternidad), espoleada por la muerte de su abuelo (el cáncer), Maider (esta es su web) volvió a componer canciones y ha regresado a la palestra con el disco ‘Zuei’ (Elkar, 17), de amor. Lo presentó en vivo y al aire libre en la tarde del soleado sábado en la plaza de Gorliz, sita entre el ayuntamiento, la iglesia y el frontón, en un bolo abonado por el Gobierno Vasco, la Diputación de Bizkaia, el Ayuntamiento de Gorliz, la agenda unificada del euskera entre Gorliz y Plentzia, etc.

Faldón de un cartel con los logotipos de los patrocinadores (imagen de móvil: O.C.E.).

El ambiente frío y casi desdeñoso no arredró a los músicos: no tenían a nadie entre el tablado y la mesa de sonido, pues el público, primero tímido y luego comodón, se colocó en U, distanciado del escenario, como circunvalando la plaza. Formando ‘la U vasca’, como la llaman muchos músicos de fuera de Euskadi que llegan aquí y se sorprenden de que la gente les escuche con respeto pero desde tan lejos. Pensamos que el perímetro se rompería cuando los feligreses salieran de misa, pero no: los fieles que se quedaron al show se sumaron a la línea exterior, alcanzando quizá las 150 personas y en ambiente muy familiar: desde niños hasta abuelas, pasando por un punk con cresta.

Nunca pidió Maider al remoto respetable que se acercara al escenario, y a lo largo de su concierto de 18 piezas (la primera doble, uniéndose con la introducción de Mikel Errazkin), en esos 74 minutos delante del escenario sólo se vio a una niña con patinete y casco rosas al principio, unos niños por el final, varios fotógrafos que se acercaron esporádicamente, más el menda en el bis, que intentó un experimento sociológico acercándose al tablado para romper el hielo y que más convecinos se arrimaran a la guapa y dulce Maider, pero fue un intento fracasado. Qué pena.

Ese sabatino y vespertino fue un bolo ejecutado por una banda de apostura americana, hasta con tres guitarras a la vez (steel, eléctrica y acústica), con varios escuderos reconocibles (el guitarrista de la steel estuvo en Sorotan Bele, la bajista llegó a presentarse en tiempos como Maixa ta Ixiar ta Garbiñe, y el baterista es Andoni Etxebeste, al que vimos el jueves con Havoc en el Antxiki, en lo que fue uno de los mejores conciertos del año), y con buen orden del repertorio, pues ruló ascendente, desde el country-folk hasta el pop e incluso el rock sudista.

Zoom al sexteto en la canción ‘Aitonari / Al abuelo’, con el frontón al fondo (imagen de móvil: O.C.E.).

Pero todo sonó suavito, pues ya saben que la voz de Maider Zabalegi resulta muy dulzona, almibarada, susurrante y con numerosas aspiraciones, bastante similar a la de Amaia Montero y con el mismo peligro de elevar la glucosa por melosa. Atados a semejante estilo personal en el que ella abundó hasta lo reiterativo, Maider y los suyos comenzaron cual banda de country, entre Morgan y La Oreja de Van Gogh (‘Hasiera eta amaiera’), asumieron el sonido campero de Lucinda Williams con la voz de Maider como si estuviera cantando en una haurreskola, para niños (‘Segundu batean’), a la lideresa se la notó nerviosa (‘Jon Bals’, que hacía con Alaitz Eta Maider) y se tranquilizó quizá en la cuarta pieza, un instrumental folk (‘Zelaian’).

Con más relax que empuje, los seis prosiguieron interpretando folk rock a lo The Corrs (‘Malkoak begietan’), versionando a Sorotan Bele (‘Ilargi non zaude’, en cuya introducción ella se refirió a su difunto líder Mikel Errazkin), y a la séptima les quedó bien la balada introvertida a lo Ella Baila Sola ‘When You Say’, y correcta sonó la octava, la piedra fundacional de esta nueva etapa de Maider, la de su reencarnación, ‘Aitonari / Al abuelo’, una canción susurrante a lo Amaia Montero, con extenso punteo final.

La segunda parte del concierto sin gente delante del tablado fue más movida, con pop vía La Oreja de Van Gogh (‘Hitz debekatuak’, el primer single de su nuevo disco ‘Zuei’, con este clip oficial), la alegría de los primeros KenZazpi (‘Zirrara’, aún inédita), un tema de recogimiento con banjo y de seguido otra balada folk, pop redondo (‘Kale kantoian’, lo mejor de la hora y cuarto de concierto, justo cuando repicaban las campanas de las 9), rock sudista suavito con slide y coros «txuru ru» (‘Hamaika sekretu’) y adiós con más pop vía La Oreja (‘Zu ta ni’), cuando Maider pidió palmas y la alejada gente se las concedió al instante.

Y esta misma gente, que había escuchado atenta y aguantado de lejos todo el concierto (era gratis, pero no se marchó casi nadie antes de acabar), pidió bis, créanselo. Fue inmediatamente concedido y contuvo tres canciones: la triste y temerosa balada en dúo con el piano ‘Min bizi’ (aún inédita y con mucha palabra ‘beldurra’ en su texto), y las otras dos versiones de Alaitz eta Maider de esa tarde, ‘Ispilu aurrean’ más la melosa ‘Amets bat’. Y al terminar la cita, mucha gente se acercó a la simpática y cercana Maider Zabalegi para saludarla, para comprarle discos y para que se los firmara.

ÓSCAR CUBILLO

Maider, que ha dado la espalda a la escena durante doce años, vista desde detrás de escenario (imagen de móvil: O.C.E.).

 

+++ ENTREVISTA +++

***

«A los 40 estoy en la segunda adolescencia»

***

Maider Zabalegi, ex Alaitz Eta Maider, regresa a la música tras doce años apartada,

espoleada e inspirada por el fallecimiento de su abuelo, su aitona

 

Maider Zabalegi Galari (Oiartzun, 1976; esta es su web) se hizo muy famosa en los 90, en pleno trikiboom, que dio cancha a grupos de trikitixa pop y femeninos como Gozategi, Maixa ta Ixiar o el suyo, Alaitz Eta Maider, el mejor de esa hornada. Alaitz Eta Maider editaron tres álbumes y lo dejaron allá por 2004. «Empezamos muy, muy jóvenes, con 14 años. Y grabamos el primer disco con 18 o 19. Fue muchísima tralla y hubo un momento en que subía a los escenarios y no sentía ese cosquilleo en la tripa. Era como ir a correr. Me cansé y decidí dejarlo y abrir otras puertas. Sobre todo ser ama y viajar, que es lo que he hecho durante doce años. Reencontrarme conmigo misma y estar con la familia».

Maider optó por la maternidad y nos cuenta: «He formado familia y tengo dos críos encantadores. Desde que fui ama, he vivido sido doce años de entrega total a ellos. Ha sido meterme en una burbuja materna, disfrutando y aprendiendo de ello. Y también he sufrido, porque esta es una oportunidad impresionante para conocerte y encontrarte con tu niño interior otra vez. A los 40 estoy en la segunda adolescencia», confiesa.

El sexteto en el bis, versionando a Alaitz eta Maider (imagen de móvil: O.C.E.).

Pero lo que le empujó a volver al mundillo musical no fue convertirse en madre. «También ha habido duelos familiares. El último que viví fue el del aitona (abuelo), hace dos años. Le diagnosticaron cáncer y necesité coger la guitarra. Empecé a componer una canción y hasta que no falleció no fui capaz de tocarla entera. Me acuerdo perfectamente de cuando murió, que llegué a casa y la toqué. Y desde entonces ha sido un no parar, de despertarme a las dos de la mañana para componer, y sigo en ello. Ahora duermo mucho mejor, pero sigo en ello».

‘Zuei’ (Elkar, 2017).

Maider ha permanecido doce años al margen. «He estado totalmente apartada de todo. Cuando salía una propuesta le daba un no rotundo porque no sentía esa necesidad de tocar en público. Han sido años de aislarme porque quería, y de disfrutar de ese aislamiento. Ha sido queriendo». Ahora trabaja como profesora de ikastola y regresa con ‘Zuei’, un disco de amor que la hemos visto presentar en trío acústico y con sexteto electroacústico. Sobre su estilo, señala: «Es lo que hacía cuando estaba unida a Alaitz. Alaitz le daba esa salsilla, esa vidilla que nos caracterizaba. Pero si me pongo a escuchar lo que componía yo, era más o menos lo que hago ahora. Los arreglos son de Dani Venegas y se nota muchísimo».

Maider canta con voz suave, engolada, como La Oreja de Van Gogh más camperos, lo cual le halaga cuando se lo comentamos: «Jo, eso me encanta. Porque Amaia Montero me ha gustado desde siempre y me parece que tiene una voz impresionante. Para mí es un honor que me digáis eso».

Y sobre si se dirige a algún tipo de público determinado, reflexiona Maider: «En este disco no tenía en mente acercarme a ningún estilo o público, ni mucho menos. Ha sido todo muy instintivo, muy de dentro, y al componer no me he puesto a pensar en quién lo va oír o en a quién le gustará. Ha sido quedarme a gusto y satisfecha. Y que venga lo que sea, pero yo ya estoy feliz y encantada».

OSCAR CUBILLO

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Comments
One Response to “Maider: La U vasca (+ entrevista)”
  1. oscar cine dice:

    La U vasca es otra cosa.eso es simplemente falta de publico.
    hubiera molado que arrastrases a la masa al ponerte delante,pero esas cosas solo le pasaban a Steve Mcqueen.y esta muerto.

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