41º Getxo Jazz / Andrzej Olejniczak 4t: «¿Qué diría Chopin?» (+ entrevista)

La entrada a la carpa de la plaza Biotz Alai a eso de las 10 pm, antes del show estelar (foto: Mr. Duck).

CAL: *

Miércoles 28 de junio 2017, Algorta / Getxo, Plaza Biotz Alai, 21 h, 10 € (bono cinco conciertos 70 €).


El vasco-polaco Andrzej Olejniczak abrió el 41º Festival Internacional de Jazz de Getxo con una sesión creciente compuesta por cinco piezas dedicadas a Chopin y un bis en homenaje a Coltrane

 

Más que la temporada de festivales jazzísticos estivales vascos (Getxo-Vitoria-San Sebastián), se podría afirmar que el Festival Internacional de Jazz de Getxo da el pistoletazo de salida al verano gracias a sus conciertos celebrados hollando las primeras fechas del mes de julio y a los calores condensando la carpa de la plaza Biotz Alai. Aunque hay que reconocer que el miércoles, en la inauguración del 41º Getxo Jazz, sopló tanto el viento que la carpa se ondeaba y hacía tanto ruido que asustaba a los protagonistas, como reconoció el líder del cuarteto estelar de la velada, el saxofonista afincado en Bizkaia Andrzej Olejniczak (Zduńska Wola, Polonia, 1954; esta es su web).

Vecino de Urduliz y residente en Euskadi desde 1984, Andrzej estrenó entre nosotros su programa ‘Interpretando a Chopin’, basado en el maestro romántico polaco Fryderyk Franciszek Chopin (Żelazowa Wola, 1810 – París, 1849). Como nos dijo en la entrevista previa, que reproducimos abajo del todo: «Actuaré con los mejores músicos polacos. ¡Qué mejor que los polacos para tocar un repertorio influido por Chopin! En serio, Michal Tokaj (piano), Michal Baranski (contrabajo) y Lukasz Zyta (batería) son grandes músicos reconocidos en todo el mundo. Los tres forman la sección rítmica que acompaña habitualmente al mítico multiinstrumentista americano Bennie Maupin, miembro de la banda de Miles Davis». Fue una velada doble y polaca, pues abrieron plaza los concursantes y compatriotas del Adam Jarzmik Quintet.

Chopin.

Pues el miércoles en Algorta, bajo una carpa con media entrada, Andrzej Olejniczak y sus tres compatriotas pertrechados con amplios pliegos de partituras, dieron un concierto creciente y jazzístico de 6 piezas en 102 minutos, las cinco primeras adaptando a Chopin y el bis de regalo versionando a Coltrane. El arranque no fue alentador con el ‘Preludio 24’, muy melódico pero dando como resultado un jazz apto para oír de fondo, impresión en la que tuvo mucha culpa que el líder soplara el saxo molestado, incomodado, por un paquete de lengüetas de caña, las de la boquilla del saxo, que guardaba consigo.

Esto lo reveló en su primer parlamento, de cinco minutos y medio, donde sucesivamente procedió a desentrañar tal intimidad, a declararse encantando de actuar en casa («tocar entre amigos siempre compromete mucho más; si vas a tocar tan lejos como a Vancouver y algo sale mal, al día siguiente ya no estás ahí», ironizó), a presentar el concierto contando que «Chopin componía unas melodías maravillosas, cuando quiero llorar en casa pongo a Chopin y lloro, a los polacos nos destroza el corazón, los polacos somos los que más tenemos su música aquí» -y se señaló el corazón-, a presentar también a sus músicos (dijo «es que no entienden nada», porque él hablaba en perfecto español y sus compañeros son polacos que atendían con cara de póker) y, por fin, a introducir la siguiente pieza, ‘Mazurca opus 68’, que en realidad no era una mazurca y que sonó cinematográfica, pintoresca y afrancesada gracias al sonido del clarinete bajo, pero que decreció por la falta de tensión de los sucesivos solos: piano, contrabajo…

Menos mal que a partir del tercer tema todo tomó otro color y el repertorio voló más alto. Quizá la mejor parte fue el ‘Nouvelle étude número 1’, con una larga introducción saxofonista muy yanqui de un Andrzej sobrado («¿esto es Chopin?», preguntó a su compañero un señor de la fila de delante, «esto es Chupín», le contestó el interpelado), el cuarteto en pleno explorando territorios `La La Land’ con bastante improvisación inherente («vaya pulmones tiene el polaco», observó Pato), y hasta con solos intercalados que no destensaron el conjunto (hubo un solo de piano oblicuo a lo Medeski). La ovación fue larga y estuvo trufada con silbidos y algún bravo, y planteó el líder: «no sé qué diría Chopin sobre estos ritmos afrocubanos, igual no le gustaban». Probablemente…

Panorámica del cuarteto polaco (foto: Mr. Duck).

El show prosiguió con ‘Preludio número 5 / Opus 28’, cuando Olejniczak, «para ser sincero», informó de que ese programa nominado ‘Interpretando a Chopin’ en realidad lo elaboró con el polaco-canadiense Jan Jarczyk, un amigo suyo fallecido hace tres años. Y añadió que esta pieza era la favorita de su difunto amigo, y sonó a jazz after hours coprotagonizado por el saxo soprano y el piano proveyendo las notas más reconocibles («esta la tocaba mi madre al piano», cayó en la cuenta Pato).

Y las partituras de Chopin concluyeron con el ‘Preludio número 20 en do menor’, con más vigor de jazz americano y pasajes latinos con tambores cubanos. Tras la ovación rota de premio, los cuatro polacos posaron para las fotos de despedida y de recuerdo, hicieron mutis y pronto reaparecieron para un bis con «un homenaje a uno de los músicos más grandes que han existido y del que este año se cumple el 50 aniversario de su muerte», John Coltrane, de quien eligieron la balada ‘Central Park West’, bien recreada, con mucha credibilidad. «Preciosa», dijo un espectador de la fila de atrás. Pues eso, buen concierto de jazz, aunque comenzó titubeante y que quizá contuvo más tropicalismo que notas de Chopin.

OSCAR CUBILLO

 

Primer plano del vasco polaco Andrzej Olejniczak, con su sombrero habitual (foto: Peru Urresti).

+++ ENTREVISTA +++

***

«La mala leche me sale en castellano»

 

Más de la mitad de su vida ha residido en Bizkaia el saxofonista polaco Andrzej Olejniczak,

que inauguró el 41º Getxo Jazz adaptando a su compatriota el romántico Chopin

«Si Chopin viviera ahora sería músico de jazz, porque improvisaba mucho», afirma Olejniczak

 

Andrzej Bolesław Olejniczak (Zduńska Wola, 1954; esta es su web) reside entre nosotros desde 1984. Ha sido músico de Tete Montoliu (1985-91), se ha alquilado a celebridades pop (Mecano, La Mondragón, Miguel Ríos, Manzanita…), fue solista de la Sinfónica de Bilbao, y hoy es profesor del Musikene donostiarra y del Conservatorio de Leioa.

Andrzej maneja varios proyectos a la vez y con uno de ellos tuvo el honor de abrir la franja estelar del 41º Festival Internacional de Jazz de Getxo (Plaza Biotz Alai, 21 h, 10 €; teloneó el grupo a concurso, el Adam Jarzmik Quintet polaco). Andrzej Olejniczak estrenó entre nosotros su programa ‘Interpretando a Chopin’, basado en el maestro romántico polaco Fryderyk Franciszek Chopin (Żelazowa Wola, Gran Ducado de Varsovia, 1810 – París, 1849).

Avanzaba Andrzej: «Actuaré con los mejores músicos polacos. ¡Qué mejor que los polacos para tocar un repertorio influido por Chopin! En serio, Michal Tokaj (piano), Michal Baranski (contrabajo) y Lukasz Zyta (batería) son grandes músicos reconocidos en todo el mundo. Los tres forman la sección rítmica que acompaña habitualmente al mítico multinstrumentista americano Bennie Maupin, miembro de la banda de Miles Davis».

¿Dónde resides actualmente?

Vivo desde hace casi quince años en Urduliz. Ahora estoy en casa, después de una primavera bastante movida con conciertos por Europa. Incluso tuve la oportunidad de tocar en mayo con el Chick Corea Trio, con Brian Blade (batería) y Eddie Gómez (contrabajo).

¿Cuánto tiempo tocaste ayer?

Ayer lunes (26 de junio) ensayé cinco horas. No compuse nada, pero estuve estructurando improvisaciones y replanteando el repertorio del concierto de Getxo.

¿Cuántos idiomas hablas y en cuál sueles pensar… y maldecir?

Hablo polaco, castellano e inglés. Cuando llegué a España, después de tomar varias copas hablaba sólo en polaco. Y al cabo de varios años, cuando regresaba a Polonia, después de unas cuantas copas de vodka hablaba sólo español. Ahora ya no bebo pero, cuando algo no me sale bien o estoy de mal humor, me sale la mala leche en castellano.

¿Por qué dejaste Polonia?

Salí de Polonia sólo por cuestiones artísticas. Viajaba mucho por todo el mundo, pero durante periodos cortos de tiempo, ya que después de actuar era obligatorio volver. Tocaba mucho en mi país pero deseaba relacionarme con los músicos de otras culturas, y para esto necesitaba fijar mi residencia fuera de Polonia.

¿Cuáles son tus mejores recuerdos de ahí?

Lo que más recuerdo de los tiempos vividos en Polonia son los conciertos. Al final de los 70 y principios de los 80 daba al menos 200 de jazz al año, y además sesiones de estudio, colaboraciones con música pop, rock, heavy… No paraba. Eso es lo mejor que puede pasar a un músico. Actuar en directo continuamente.

¿Por qué decidiste tocar el saxo?

Mi primer instrumento fue el piano. Y tengo toda la carrera universitaria de clarinete clásico. Al despertarse en mí el interés por estilos como el pop y el jazz, el saxo estaba muy cerca del clarinete. Aparte, cómo brillaba el saxo y cómo gustaban al público los saxofonistas. En especial a las chicas, je, je…

Tocas saxo tenor y soprano. ¿En qué se diferencia su sonido?

La digitación es la misma en los dos. El sonido es muy diferente. Dependiendo de la emoción, de lo que siento por el tema que voy a interpretar, utilizo uno u otro.

¿Cuáles son tus influencias del jazz y de la clásica?

A mí siempre me ha gustado la música negra. James Brown, Ray Charles, Stevie Wonder y grupos como Earth, Wind & Fire, Tower Of Power, Blood, Sweat And Tears… Luego llegó el jazz. Yo empecé a tocar jazz gracias a estos grupos. Gracias a la música soul, funk y rhythm and blues descubrí el jazz porque en ellas estaban los músicos que también lo tocaban. Y, por supuesto, me gustaba la música clásica: Bach, Chopin, Tchaikovsky, Rachmaninov…

Músico de conservatorio clásico, antes que el jazz le atrapó la música negra vía funk, soul… (foto: Mr. Duck).

¿Por qué elegiste venir a España? ¿Primero viviste en Cataluña, donde tocaste con Tete Montoliu, o en Euskadi, cuando tocaste con la Sinfónica de Bilbao?

Llegué en 1984 directamente a Bilbao porque entonces mi mujer, que es violinista, empezó a tocar en la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Cuando Tete Montoliu me conoció, me invitaba mucho a tocar con él e iba mucho a Barcelona. Y cuando toqué con la Orquesta Mondragón o Mecano, viajaba mucho a Madrid, pero vivía en Bilbao.

¿Por qué dejaste la Sinfónica de Bilbao?

No tuve que dejarla, porque nunca fui profesor de la orquesta. Colaboraba a veces como clarinetista o saxofonista, y realicé conciertos como solista con la BOS.

Ahora eres profesor de Musikene, ¿no?

Sí, soy ‘profe’ de Musikene y del Conservatorio de Leioa.

Abrirás los conciertos estelares del 41º Getxo Jazz con el programa ‘Interpretando a Chopin’. ¿Lo has ejecutado en otros escenarios?

Sí, el programa que vamos a presentar en Getxo ya lo hemos tocado en Varsovia y también con otra formación en Estados Unidos y Canadá. En realidad es un proyecto de un amigo mío, Jan Jarczyk, que desarrollamos juntos. Desgraciadamente, él murió hace tres años, pero yo sigo tocándolo porque me gusta mucho.

¿Cómo será tu acercamiento a su música?

La música de Chopin es muy adaptable al jazz por su harmonía y concepto melódico. En Polonia decimos que si Chopin viviera ahora sería músico de jazz, porque él improvisaba mucho. Tocaremos una selección de partes de las composiciones de Chopin muy conocidas. Mazurkas, preludios…

Vas como espectador a numerosos conciertos. ¿Un músico de tu nivel qué espera encontrarse cuando acude a un concierto de otros?

Cuando tengo tiempo voy a conciertos de jazz, de música clásica, de todo. Voy a ballet, a la ópera… La música hay que escucharla en directo. YouTube no es nada.

Ya, no se puede comparar.

Cuando voy a un concierto no lo escucho como un músico. Lo que espero es emocionarme. No me importa si la música es complicada o no. Lo importante para mí es que no me aburra.

Seguro que tienes bien estudiado el programa del 41º Getxo Jazz. ¿A quién nos recomienda del cartel?

Hombre, recomiendo sobre todo mi concierto, je, je… Pero, en serio, todos los conciertos de esta edición del Festival de Jazz de Getxo me parecen muy buenos e interesantes. Lo mejor es ir a cuantos se pueda, porque así conoces más música y luego se puede comparar, hablar… Este festival se celebra sólo una vez al año y siempre es muy bueno.

OSCAR CUBILLO

Saludos antes del bis de
Michal Tokaj (piano), Michal Baranski (contrabajo), Andrzej Olejniczak (saxo) y Lukasz Zyta (batería)
(foto: Mr. Duck).

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