Deep Purple: Los viejos roqueros…

El logotipo con las letras de su penúltimo disco, ‘Now What?!’ (imagen de móvil: Topo).

Recreando las siluetas del LP ‘In Rock’ en una muralla de hielo ártico (imagen de móvil: Mr. Duck).

CAL: **

Viernes 30 de junio de 2017, Barakaldo, BEC (Bilbao Exhibition Centre), 21.30 h, 57 € (anticipada), 58 € (en taquilla).


Dentro de su gira mundial nominada ‘El largo adiós’ y rozando los 70 años de edad de promedio, los legendarios Deep Purple dieron en el BEC, ante 4.200 personas, un show audiovisual con imágenes estupendas, clásicos propios bien traídos y hasta seis valientes canciones nuevas que certifican su valía. Como diría Miguel Ríos: los viejos roqueros nunca mueren

 

Si había 4.200 personas el viernes viendo a los míticos roqueros británicos Deep Purple (Hertford, Inglaterra, 1968) en el BEC (en su espacio reducido denominado Cubec), con los dedos de una mano se pueden contar los que salieron insatisfechos de su show de 16 temas en 102 minutos (incluyendo el tema teclista solista de cinco minutos, con el himno del Athletic coreado por la masa; el único momento populista, fíjense; en Italia hace poco hicieron ‘La donna è mobile’). Deep Purple se reivindicaron a sí mismos por tocar varias canciones de sus dos últimos discos (‘In-Finite’, de este año, y el anterior, ‘Now What?!’, de 2013), por no intentar imposibles retos nostálgicos (su vocalista Ian Gillan, de 71 años y con camiseta de Popeye, no ejecuta falsetes ni en broma, es como si fuese otro cantante), y por ofrecer un espectáculo completo que a un cancionero de rock duro atemporal añadió unos visuales impactantes, empastados y variados: imágenes lisérgicas, escenas instantáneas y agigantadas, la silueta de alguno de los miembros multiplicada como si estuviera en la televisión de los 70 y, sobre todo, las asombrosas y detallistas ráfagas de los solos al teclado de Don Airey (69 años, teclista de Deep Purple desde 2002, cuando se marchó el difunto Jon Lord).

Don Airey durante el instrumental teclista en solitario, cuando tocó el himno del Athletic de Bilbao,
Leyéndolo de una partitura y con una bufanda rojiblanca (imagen de móvil: Mr. Duck).

Durante el cambio de grupo (los teloneros Alter Bridge abrieron dupla a las 8 con su post-grunge repetitivo y lineal que para más inri sonó mal, demasiado grave y retumbante), mientras se amenizaba la espera con canciones de Judas Priest, Pink Floyd o Thin Lizzy (las fue identificando Pato) y se anunciaban en las pantallas los productos que se vendían en el merchandising oficial (camisetas, sudaderas, llaveros, pañuelos, collares con púa con el logo del último álbum ‘In-Finite’, el programa de la gira…), daba la sensación de que el escenario se iba a quedar un poco cojo, pues los Purple tocarían todos a ras de suelo, sin plataformas para baterista y teclista. Pero no, al empezar el show todo eso cambió: los cinco músicos oficiaron a ras y llenando el amplio espacio, había dos muros de amplificadores detrás, otra gran muralla rocosa de atrezo más atrás, y la gran pantalla del fondo superior del escenario. Quien estuviera situado en el sitio adecuado, o sea delante y centrado, disfrutó de un festín de imágenes absorbentes todo el rato.

Los cinco dinosaurios a ras de suelo: Glover, Paice, Gillan, Airey y Morse (imagen de móvil: O. C.E.).

Deep Purple ha sido el grupo número 200 que veo en vivo en lo que va de año y sonó muy bien, no como en el Festival Azkena vitoriano de hace varios años (¡en 2005!), cuando se lo montaron con volumen insuficiente (en el BEC llegaron a vibrar las ropas durante su introducción) y un Gillan menos seguro, menos aceptante de que no puede llegar a los agudos de hace 40 años. En el BEC había cuatro cañones de luz apuntando al escenario desde las dos esquinas frontales, dos pantallas más laterales en el exterior del tablado para agrandar a los músicos hasta el tamaño de macroconcierto, los focos resultaron estupendos y lo dejaron ver todo, y los cinco músicos tuvieron sus momentos de protagonismo, quizá el que menos el baterista Ian Paice (69 años cumplidos el jueves, la víspera del show), quien baqueteó con mucha naturalidad.

Los otros cuatro miembros sí chuparon cámara, incluso el bajista Roger Glover (71 años, un par de solos en absoluto sobrantes ya se marcó con su pinta veterana al modo del vaquero Willie Nelson). Para ser un héroe de la guitarra no estuvo tanto tiempo en primer plano Steve Morse (62 años, en los Purple desde 1994, el único americano del quinteto), y sí que operó de modo estelar el teclista Airey, que salía en pantallas cada dos por tres con sus manos gruesas y sus teclas blanquinegras agigantadas. Y también Gillan tuvo protagonismo, por supuesto, y sólo una vez fue evidente que tenía a sus pies un teleprompter (en un par de temas lo miró de reojo y sólo en una canción estuvo pendiente de la letra, la de ‘Birds Of Pray’, perteneciente a su último disco, ‘In-Finite’).

‘In-Finite’ (EarMusic, 2017)
Los históricos Ian Gillan (voz), Roger Glover (bajo) e Ian Paice (batería, ¡cómo le pega aún!), el yanqui Steve Morse (guitarra desde 1994) y Don Airey (teclas desde 2002, cuando lo dejó Jon Lord) son hoy los Purple (Hertford, 1968). Su 20º álbum oficial, ‘In-Finite’, brillantemente producido por Bob Ezrin (‘The Wall’ de Pink Floyd, Kiss…), aúna el ayer (Led Zep, prog rock, King Crimson, un cover de los Doors que está fuera de lugar) y el hoy (Therion, Dream Theater…). O. C.

Más o menos todos los que estuvimos en el BEC tenemos estudiado el LP doble en directo ‘Made In Japan’ (1972) de Deep Purple, del que cayeron cuatro cortes y descartaron tres: el solo de batería ‘La mula’, la balada plena de agudos ‘Child In Time’ y el megahit ‘Highway Star’, que no suelen hacer porque odian a su ex guitarrista Ritchie Blackmore. En el repertorio escogido el viernes hubo clásicos reconocibles intergeneracionalmente (delante de nosotros había unos veinteañeros que fumaron costo –al poco le pasaron la trompeta al empático Pato-, y detrás alguien fumó marihuana), pero como elogio hay que subrayar que también espigaron bastantes piezas (6 en total) de sus dos últimos álbumes: la inaugural ‘Time For Bedlam’ (del citado último CD, ‘In-Finite’, que es muy bueno), la neohardroquera ‘Johnny’s Band’ (del último, este es su clip oficial), la fantasmagórica y progresiva a lo Jethro Tull ‘Uncommon Man’ (del penúltimo CD, ‘Now What?!’, de 2013), la modernista y progresiva y hasta con teclas morunas ‘The Surprising’ (del nuevo disco, como informó Gillan al acabarla), la mentada y leída ‘Birds Of Prey’, progresiva, variada y ceremonial (del último), más la rotunda ‘Hell To Pay’ (del penúltimo CD también; «miras hacia atrás y ves caras de felicidad», observó Pato al acabar esta). Atención, pregunta: ¿los Rolling o los AC/DC se cascan tantos cortes de sus nuevos discos cuando salen de gira mundial?

Esas composiciones novedosas y más desconocidas estuvieron bien y compaginaron la fuerza del hard rock primigenio con los alardes progresivos que nunca se estiraron en vano, de modo ombliguista, dilatando solos, pues el quinteto actuó conjuntado. Sin embargo, todos queríamos oír, catar, analizar y calibrar los títulos más famosos, sus clásicos del rock. Quizá el rocanrolero ‘Strange Kind Of Woman’, que sonó en cuarto lugar, fue el que mejor les quedó, pero no se anduvieron a la zaga ‘Fireball’ (con pantallas psicodélicas), ‘Lazy’ (con la peña tarareando la melodía y Gillan olvidando los falsetes de antaño), el cool ‘Perfect Strangers’, un ‘Space Truckin’’ con el empaque de un carguero espacial, un ‘Smoke On The Water’ coreado por el gentío puños y móviles en alto y adornado en las pantallas gigantes por imágenes del incendio que inspiró la canción, o, ya en el bis doble, un ‘Hush’ (versión de Joe South) que abrieron con un par de minutos del ‘Peter Gunn’ de Mancini (también hecho por los Blues Brothers, por Emerson Lake & Palmer…) y que desarrollaron con soltura y soul mientras la gente coreaba na-nananá, y el adiós definitivo con un correoso ‘Black Night’.

Las llamas en ‘Smoke On The Water’, en una imagen muy ‘Apocalypse Now’ (imagen de móvil: Topo).

Y en el adiós final ellos cinco no posaron juntos para la imagen de despedida. Qué raro… ¿se llevarán mal entre algunos, como los Guns N’ Roses? A ver qué nos cuenta el amigo lector Iker, si estuvo en el concierto; de momento Tsustas a posteriori nos dijo que quizá sí se lleven mal, pues las entradas VIP con ‘meet and greet’ advertían que no estaría Gillan, pero estos Deep Purpre sacan cuartos de cualquier parte: por ejemplo a 60 euros vendían un parche de batería firmado por los cinco como se ve en la última foto de este post. A pesar de los detalles, todos salimos contentos y satisfechos, ya se ha dicho. No en vano, al encenderse las luces la masa tetramilenaria se puso a cantar oé-oé-oé de puro contento… Si la gira del largo adiós (Barakaldo el viernes, Barcelona el sábado y Madrid el lunes) pasa cerca de casa otra vez, fijo que nos animamos a repetir.

OSCAR CUBILLO

Al acabar no se abrazaron para la imagen conjunta típica, saludaron cada uno a su bola (imagen de móvil: Mr. Duck).

El merchan a las 8, cuando arrancaban los teloneros Alter Bridge (imagen de móvil: Mr. Duck).

Anuncios
Comments
One Response to “Deep Purple: Los viejos roqueros…”
  1. oscar cine dice:

    Molo todo menos los precios-8 katxi de birra,lo habitual ya-y el sonido mate de alter bridge.pero ellos bien,el set list bien graduado,sonido optimo y varios momentos-epatante el casino de Montreaux ardiendo en”smoke on the water-de nivelon.a mi la progresion me aburre y casi no hubo paja;fue todo grano.Y cambia lo de “los Rolling”que duele leerlo.que tu eres rockero(o asi)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: