12º BBK Live / Circa Waves + Cage The Elephant: Interoceánicos

 

El rosario de gente subiendo al festival el viernes, no el jueves, de cuando trata este texto (imagen de móvil: O.C.E.).

CAL: * / **

Jueves 6 de julio de 2017, Bilbao, Kobetamendi, desde las 17 h, entrada de día 55 € (+ 6 de gastos), bono tres días 115 € (+ gastos)


Buena tarde en el BBK Live con Circa Waves, indies de Liverpool en plan Strokes, y la sorpresa festivalera, los sudistas Cage The Elephant

Asistencia oficial: 35.714 personas.

 

No me gusta el BBK Live por el coñazo que es llegar hasta ahí con tantos transbordos y caminatas, a la aislada cima del monte Kobeta, y por el coñazo que es salir de ahí y volver a casa de noche. Siento que pierdo mi escasa independencia. También me desagrada la masificación, y esto lo comento dejando aparte que la mayoría de la gente que sube acude más por la fiesta (lo cual no me parece mal) que por los grupos o por la música. Además, como yo estoy siempre sobrio (ahí arriba, ¿eh?), noto que hay mucha gente drogada (y eso ya me parece regular: luego la organización se escandaliza de los supuestos abusos sexuales) y evoluciono en otra onda y me siento incómodo. Y ahora, las pulseras cashless para adquirir comida y bebida retraen mi consumo (al entrar, en los registros, a un guiri le tiraron al contenedor de basura agua, un bocata enorme y más comida; tabaco podía pasar, sí; droga también, imagino). Le puedo sumar las polvaredas que se levantan, o el piso resbaladizo si llueve, o el ruido entre los escenarios o que por la noche no se ve a más de dos metros de tu cara, pero lo más importante es que la mayoría de los grupos no son de mi cuerda. Ni los conozco, ni me gustan, muchos parecen coyunturales, otros tantos artificiales… Subo al festival un poco por curiosidad y sobre todo por el curro en el periódico El Correo (y respecto a este aspecto he de subrayar que la organización, Last Tour, monta una carpa de prensa muy buena, con agua este año).

Venga, al lío. El cartel del jueves no sabía por dónde cogerlo. Pero me lo estudié y pude rascar el compromiso laboral con el periódico espigando dos propuestas vespertinas interesantes, interoceánicas y consecutivas: los ingleses Circa Waves y los sudistas Cage The Elephant, que descollaron como la sorpresa de la jornada y que no se parecían a lo que había oído en internet.

Circa Waves, montándoselo bien el jueves por la tarde (imagen de móvil: O.C.E.).

A las 7.15, en el escenario Heineken, el segundo tablado principal, descargaron los ingleses Circa Waves, formados en 2013 en Liverpool (ciudad casi perfecta: lo malo es que pronto se hace de noche), alrededor del festival Liverpool Sound City. Hace un par de semanas los Circa Waves actuaron en el prestigioso festival de Glastonbury, el más grande de Europa ahora mismo, y en 2014 se presentaron en el Arenal Sound español. Son cuatro tíos, los lidera Kieran Shudall (voz y guitarra rítmica) y en el BBK Live dieron un bolo convincente, generacional y guitarrero de 12 canciones adictivas en 50 minutos.

Salieron a escena los cuatro de oscuro y sin glamur y abrieron fuego con ‘Wake up’ y ‘Get away’, ambas con títulos animosos, guitarras nerviosas a lo Arctic Monkeys y el apoyo del respetable no muy nutrido a esa hora pero sí muy bebido y bastante molesto, sobre todo los guiris. El líder Kieran Shudall presentó el nombre de la banda y al añadir que son de England, la jauría jaleó. Kieran invitó a bailar y a beber y continuaron con temas redondos, urgentes y juveniles como ‘Goodbye’ y su cañita punk o su conocidilla ‘Fossils’, algo Strokes y bien recibida hasta por los joveznos indígenas, contentísimos cuando las cuadrillas se juntaban en el BBK Live quién sabe después de cuánto tiempo.

Los Circa Waves, veinteañeros pujantes como el público de delante, crearon ambiente de festival: la peña saltaba, coreaba, y algunos se subían a burros de sus amigos… Circa Waves volvieron a remitir a su gran referencia The Strokes en la reptilia ‘Different Creatures’, y Kieran invitó a cantar «jodidamente alto» a todo el que supiera la letra de la siguiente, ‘Stuck in the teeth’, una canción que enloqueció a la vanguardia. En ‘My love’, tipo los Strokes dentro del brit pop, pidieron y consiguieron las palmas de la gente contenta y enganchada, y la fiesta siguió en ‘Fire that burns’, antes de la cual el líder preguntó al brindar comunitariamente cómo se dice ‘cheers’ en español (o sea salud, pero ‘cheers’ le indicaron jocosos los guiris de las primeras filas). Y acabaron invitándonos a bailar en la muy Strokes y muy Arctic Monkeys juveniles, en la muy coreada y saltada ‘T-shirt weather’, o sea ‘Clima de camiseta’, el que hacía a esa hora en Kobetamendi, cuando nadie sabía si llovería o no ese día (al final el tiempo aguantó bien).

El líder de Cage The Elephant, el espasmódico, gritón y espectacular Matt Schultz (foto: Dena Flows).

Al acabar, la mayor parte del público se trasladó en masa y levantando polvo al escenario principal, el nominado Bilbao, donde a las 20.20 actuaron Cage The Elephant, formados en el sur de Estados Unidos, en Bowling Green, Kentucky, en 2016, y hoy basados en Nashville, Tennessee, como dijo su líder durante su show. Tienen cuatro discos y con el segundo, ‘Thank You, Happy Birthday’ (2011), escalaron al número dos en las listas yanquis. Y con el cuarto, ‘Tell Me I´m Pretty’ (15; creo que salió en diciembre), este febrero ganaron el Grammy al mejor disco de rock de 2016. Pronto, el 28 de julio, saldrá el quinto, ‘Unpeeled’.

En escena son seis, ya han hollado grandes festivales como el Lollapalooza, y en el BBK Live dieron la sorpresa, la campanada, porque pocos nos esperábamos tal descarga. Conducidos por el cantante saltarín, gritón y enfervorizado Matt Schultz, Cage The Elephant, vestidos para ir al bar entresemana, tocaron unos 15 temas en 58 minutos. Abrieron rompiendo la pana y eliminando la afectación indie que a veces sugieren sus singles y vídeos. En mitad de la tarde se empezó a oír una guitarra sin que nadie hubiera en escena (la estaba rasgando entre bambalinas el hermano Brad Shultz), salieron los seis sudistas tocando según andaban, y explosionaron con el sincopado y gritón ‘Cry Baby’. Continuaron su rompe y rasga emulando a los indómitos MC5 y atacando los falsetes como Eagles Of Death Metal cruzados con Jon Spencer. En la más moderna ‘Too late to say goodbye’ se vio una bandera estadounidense ondeando entre el público y la gente coreó el estribillo con mucho soul. La lisergia a lo The Doors empapó ‘Cold cold cold’ y Matt el acelerado, el imparable, bajó una vez más a cantar entre las vallas de seguridad (y se aireó con un abanico de alguna espectadora). Matt, una fiera, pasaba del soul tranqui al rap afilado vía Rage Against The Machine, y otra diana logró con ‘Whole wide world’, una versión de Wreckless Eric que ellos han vigorizado hasta convertir en un hit muy coreado, a modo de adelanto de su próximo álbum, el quinto, el mentado ‘Unpeeled’.

Ya a esas horas Kobetamendi se había llenado por las riadas de espectadores que iban llegando (la cifra oficial es de 35.714 personas) y Cage The Elephant siguieron con fiesta a modo de rock algo hippie, con la intensidad de estadio de unos Black Keys rejuvenecidos, y escorándose a lo indie en medios tiempos acústicos como podrían hacer Oasis (‘Cigarette Dreams’, este es el clip). Y Matt se fue quedando con el torso desnudo brillando por el sudor y espetando canciones fragmentadas y sincopadas que mejoran lo que se oye en sus discos, caso de ese ‘Come a little closer’ de vocación coral y tribal, o el adiós con un ‘Teeth’ que fue puro rock ácido y donde Matt se tiró a hacer surf por encima del público, antes de hacer mutis todo el grupo dejando la guitarra acoplada, sonando sola en escena, como cuando empezaron el show. Un concierto de rock en el BBK Live, una bienvenida sorpresa.

Para las 9 y media el recinto se veía lleno. Las masas caminantes levantaban un polvo africano, las colas se estiraban en los puestos de comida, y los baños parecían plazas públicas. Eso se asemejaba a sanfermines por la congestión humana y los numerosos intoxicados. Se solapaban a la misma hora dos propuestas de baile. En la llena carpa Starman los canadienses Austra hacían un electro danzón inane que gustaría a los fans de Fangoria y en el tablado Heineken los ingleses de Manchester The 1975 sonaron tan perfectos que parecía playback su onda algo Talking Heads (no lo estoy sugiriendo, ¿eh?), pero pena que la luz del día restara capacidad de absorción a sus luces y montaje. Me fui antes de que salieran los Depeche Mode, porque me aburrí de esperar y el metro se interrumpiría dos horas y seguramente no hubiera taxis.

OSCAR CUBILLO

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Comments
One Response to “12º BBK Live / Circa Waves + Cage The Elephant: Interoceánicos”
  1. oscar cine dice:

    Veo en este momento desde el salon,un par de miles de joveznos bajar del Basoa.Riete del thriller de MJ.
    Me preocupa opinar como tu,pero no puede estar mas atinada tu opinion sobre lo q es el bbklive:masa colocada bailando lo q suene(da igual)
    Y x cierto:siempre sera mas facil colar Md o similares,q un bocata de tortilla a la panceta salmantina,x poner un ejemplo.

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