12º BBK Live / Explosions In The Sky + Fleet Foxes + Coque Malla: Tres delicatessens

El que suscribe y el compañero Carlos Benito en la carpa de prensa, después del show de Fleet Foxes (selfie: Carlos Benito).

CAL: * / ** / **

Viernes 7 de julio de 2017, Bilbao, Kobetamendi, desde las 17 h, entrada de día 55 € (+ 6 de gastos), bono tres días 115 € (+ gastos)


Buena tarde de viernes en el BBK Live con Explosions In The Sky y unos bien madurados Fleet Foxes, más un Coque Malla noctívago que se ha hecho mayor y se sale de la tabla

Asistencia oficial: 40.000 personas (aforo agotado)

 

Lo más difícil de cada BBK Live es el choque del primer día: pasar el trago del acceso a la cima del monte con trasbordos y caminatas en cuesta (¿diez minutos desde los autobuses hasta el recinto, como anuncia el cartelito donde te bajas del bus?, sí, si estás en buena forma y acabas con la espalda mojada de sudor), encontrarse sumergido en una masa congestionada, foránea, a menudo intoxicada… Ya superada la primera jornada de la feria de las vanidades, todo entra más fácil. Más dócil si se prefiere. Ah, dicen que se agotaron las entradas, pero yo durante toda la tarde noté menos agobios que el primer día, la víspera.

El viernes me apetecía ver a tres grupos (o a dos). Había telita que cortar por la tarde en Kobetamendi. Tenía ganas de ver al grupo de post-rock instrumental Explosions In The Sky (Austin, Texas, 1999), en la gira de su último disco, ‘The Wilderness’ (2016). Sí, en una sala todo sonaría mejor, más atado en corto, y quizá en el amplio espacio abierto del monte Kobetas se diluyeran sus guitarras como lágrimas en la lluvia, pero no del todo: no si te colocabas delante.

Los cinco de Explosions In The Sky en el escenario Heineken (imagen de móvil: O.C.E.).

Hay que reconocer que su efectividad evocadora y transportadora quedaba amortiguada desde lejos y parecían toboganes sin oremus. De cerca la impresión cambiaba y el quinteto con tres guitarras aumentaba su pegada mediante unos sustratos donde, si uno se fijaba, se calibraban bases electrónicas con Kraftwerk en la memoria, la épica reconocible de su clásico ‘Catastrofe y la cura’, el prototipo post-rock de los golpes agresivos de caja en mitad de la escena, bandas sonoras imaginarias estallando en el cielo (o para el paladar nipón sin perdida en la traducción, en este pieza del que desconozco el título obtuvieron una ovación intercalada como en el jazz), viñetas de metal ambiental o paisajístico, mas marasmos premeditados, otros raspones de electrónica y, tras el final abrupto como chocando contras un acantilado, la sensación de haber estado dentro de un bucle en la misma onda durante unos 11 tramos en 55 minutos de delicatessen titilante que, alejados del escenario, quizá no tuvieran sentido. Pero la gente se quedó aplaudiendo y pidiendo bis, lo cual no fue posible, claro.

***

A Explosions In The Sky ya les habíamos visto en Bilbao, en 2007, en el festival itinerante Wintercase, en la sala Fever, donde también catamos, en 2011, cuando se hallaban en la cima de su popularidad, a los yanquis Fleet Foxes (Seattle, Washington, 2006-13), resucitados en 2016 y reactivados en 2017 con el álbum ‘Crack-Up’. Adalides del folk-rock neohippie, flotante (y pedante) y muy coral, los seis yanquis superaron esa impresión (la pedante y ufana sobre el tablado de la Fever) en Kobetamendi, en un show cabal y grandioso (que no grandilocuente) en el que durante 69 minutos y unas 13 piezas encadenaron suites de rock barroco delicadamente arreglado (flauta, tuba, teclados, percusiones, contrabajo, arcos para las cuerdas de las guitarras, mandolina, coros ululantes mucho más vivaces que los de Band Of Horses…).

Los seis Fleet Foxes: Casey Wescott (keyboards, mandolin, vocals; 2006–present); Christian Wargo (bass guitar, guitar, vocals; 2008–present); Robin Pecknold (lead vocals, guitar; 2006–present); batería; Skyler Skjelset (guitar, mandolin, vocals; 2006–present) y Morgan Henderson (upright bass, guitar, woodwinds, violin, percussion, saxophone; 2010–present) (imagen de móvil: O.C.E.).

Percibí concomitancias con la lisergia multiestratificada de Brian Wilson o de los Beatles adultos y experimentales o, incluso, de los ácidos Jefferson Airplane, conexiones con Wilco, Jayhawks o los propios Explosions In The Sky (en una tramo corto e instrumental), el conocimiento de la raiz hippie que abarca desde Jackson Browne y Paul Simon a Vetiver y Devendra Banhart, y momentos de especial conexión con el respetable: ‘Mykonos’ y sus coros aindiados; el redondo, cantable y bucólico ‘White winter hymnal’; o el celestial ‘Helplessness blues’, arquetipo de una suerte de rock de cámara que sonó estupendamente al aire libre, con alta humedad ambiental y un sirimiri tenue postrero que respetó el curso del concierto. Mucho mejor los Fleet Foxes que los Lumineers sobre el mismo tablado hace varios años (no me molestaré en buscarlo).

OSCAR CUBILLO

Coque pasada la medianoche, con guitarra eléctrica y chaleco (foto: Rock In Focus).

 

Coque se ha hecho mayor

La tercera delicatesen del viernes la sirvió el madrileño Coque Malla, en un show «corto pero intenso»

donde recitó teatral y logró dos hitos con títulos de Los Ronaldos

  

‘El último hombre en la tierra’ (DRO-Warner, 16).

La tercera delicatesen de la segunda jornada del 12º BBK Live la sirvió Coque Malla, ex Los Ronaldos, pasada la medianoche del viernes en el escenario Matusalem, el pequeño, el más cercano, el más íntimo. Era la tercer vez que le veía divulgando su disco ‘El último hombre en la Tierra’ (2016), y las tres han sido muy distintas. La segunda, en la Sala Stage Live, resultó de lo mejor del año pasado (así lo contamos), y esta tercera, ha sido de lo mejor del festival BBK (sólo he podido ver una quincena de grupos, pero viendo 30 seguro que seguiría ahí arriba). La lluvia dejó de incordiar cuando salieron sus cuatro escuderos vestidos con americanas y en último lugar apareció el propio Coque, con chaleco y sin chaqueta, concentrando la ovación. Un espectador le gritó «divino, divertido», nada más verle. Por cierto, dos veces me cambié de sitio para que no me molestaran los rayados que no dejaban de hablar, y hablar, y hablar…

Fue un show templado, contenido, cool y controlador (de los ritmos, de los ambientes, del público, de la noche…) de 12 canciones en 62 minutos. Coque, que se ha hecho mayor, cantó muy bien (ya siempre canta bien), recitó teatral (‘Quiero volverte a ver’ cual híbrido de Jorge Drexler y Miguel Ríos, o ‘La carta’, que hiciera colaborando con su madre, la difunta actriz Amparo Valle), tocó la guitarra luciéndose en los punteos (poniéndose delante del escenario en ‘Cachorro de león’, ésta dedicada a su hermano Miguel Malla), y ofició sintiéndose inspirado y agigantándose en el amplio espacio noctívago al aire libre.

Paradójicamente, Coque nos suministró numerosos lentos y medios tiempos en los que resonó a Ron Sexsmith (a The Divine Comedy diría él: la inaugural ‘La señal’, esa que dice «sinceramenteeee», la según él tormentosa ‘Me dejó marchar’) y en los que se miró en los mayores Nick Lowe (‘Lo hago por ti’, la de «bajé la guardia una vez más») y Elvis Costello (la última pieza, ‘Hasta el final’, antes de la cual Coque dijo en plan Bunbury: «ha sido un placer contar con ustedes, ha sido corto pero intenso»).

Además, Coque Malla se reinventó con mucho soul y también con algo de indie pop (la redonda ‘Berlín’), pero también roqueó seguro de sí mismo, jactancioso incluso («agarraos, que vienen curvas», advirtió en su primer parlamento), por ejemplo en el piano blues creciente hacia los coros soul de ‘Escúchame’, o en el rock and blues teatralizado entre los australes Beast Of Bourbon y Tom Waits ‘Todo el mundo arde’ (donde se puso a bailar abstraído). Y Coque consiguió la mayor respuesta del público en los dos temas recuperados de Los Ronaldos: ‘Quiero que estemos pegados’, con sus riffs stonianos dotados de la frescura de Los Rodríguez y sonando mejor que Burning («me vais a permitir una breve pero intensa mirada al retrovisor del pasado», introdujo el madrileño de Coque) y una fronteriza ‘No puedo vivir sin ti’, coreadísima por todas las damas presentes… y numerosos caballeros. Hala, he citado los doce títulos sin quererlo.

OSCAR CUBILLO

 

 

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Comments
One Response to “12º BBK Live / Explosions In The Sky + Fleet Foxes + Coque Malla: Tres delicatessens”
  1. oscar cine dice:

    Detras de Benito y de ti,hay un tio en pelotas.inquietante.lo mismo era la carpa del Basoa en su zona de cruising.
    Yo el viernes-unico dia q subi,invitado x JR-vi 7 bandas,me aburri intensamente en casi todo-sera q soy un jeiter-fleet foxes me parecio lo de kiwanuka en el azkena-ni hr ni momento ni lugar-y salvaria la frescura de the amazons con fesquisimo indie rock a primerisima hora y la BRUTAL apisonadora garajera con bajo saturado-a lo Lemmy-q fue Royal Blood.x cierto tb britanicos.y si,la peña sube a beber,drogarse y HABLAR al bbk.

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