Flamin’ Groovies: Hecho un basilisco

Chris von Sneidern (bajo), Cyril Jordan (guitarra solista), Tony Sales (batería) y Chris Wilson (guitarra y voz)
(foto: Luis Miguel Barrio).

CAL: *

Jueves 7 de septiembre, Bilbao, Kafe Antzokia, 22.30 h, 18-22 €.


En un Kafe Antzokia lleno y expectante, los históricos Flamin’ Groovies, perjudicados por el sonido y con facultades vocales justas, se crecieron con sus hits y con el enfado de Chris Wilson, impactado por un objeto, un ovni

 ***

Fundados en San Francisco, California, en 1965, para algunos The Flamin’ Groovies son la mejor banda de rock and roll de la historia. A lo largo de una trayectoria similar a la de la Creedence Clearwater Revival, sus componentes lucharon contra las modas (el hippismo, la psicodelia…) y se agotaron entre peleas intestinas, maldiciendo su suerte y legando a la historia canciones como ‘Shake Some Action’, ‘Slow Death’, ‘Teenage Head’…

Aun así, han asumido varias reencarnaciones posteriores que se han prolongado hasta nuestros días. Su última alineación, coliderada por los miembros clásicos Cyril Jordan y Chris Wilson, recaló el jueves en el Kafe Antzokia en un show abierto a las 21.30 h. por los vascofranceses The Lookers, que acaban de lanzar un single de 7 pulgadas compartido con los propios Groovies y editado por el sello guipuzcoano Bloody Mary (se puede oír en este Bandcamp)

‘Fantastic Plastic’ (17).

Cyril Jordan, miembro fundador, ya trajo a Euskadi, al Azkena Rock Festival de 2004, una alineación de infausto recuerdo y pésimos resultados. Él lo reconoció a posteriori, cuando regresó al festival de Andoain de 2015, donde dejó el pabellón más alto con una banda en la que militaban otros dos originales: Chris Wilson y, al bajo, George Alexander. Ahora, cuando han editado en su propia discográfica Sonic Kicks Records un nuevo álbum, el primero oficial en 24 años, titulado ‘Fantastic Plastic’ (lo vendían en el lobby del Antzoki en CD y LP), los Groovies lo han divulgado en gira española (La Coruña, Avilés, Bilbao, Madrid y Sant Boi Llobregat) en cuarteto compuesto por Cirilo Jordan (69 años, gafas, peluquín y tipito flacurrio), Chris Wilson (64 años, gafas y barrigón; en la banda desde 1981, cuando entró para sustituir al cantante Roy Loney) más la nueva base rítmica con Chris von Sneidern (bajo nacido en 1966; cantautor de carrera a su nombre) y Tony Sales (batería, hijo del bajista de mismo nombre de Tin Machine, Iggy Pop…). O. C.

 

El Antzoki rozó el lleno, el público estuvo expectante y atento, pero al final criticó (imagen de móvil: O.C.E.).

Pues el show en Bilbao de estos Flamin’ Groovies resultó mucho mejor que el del Azkena pero menos satisfactorio que el de Andoain. En 65 minutos les dio tiempo a tocar 12 piezas: abrieron prometedores con el rock and roll de Dave Edmunds ‘Down Down Down’ ejecutado en plan Dan Baird, se atascaron durante un largo tramo, y acabaron remontando, roqueando con viejos hits y la mala leche sobrevenida de Chris Wilson, a quien le arrojaron algo (¿un tapón de una botella de agua que él pensó era un escupitajo?) y se puso hecho un basilisco, llamando al sospechoso motherfucker (hijoputa, ¿no?), señalándole con el dedo, avisándole que tenía una navaja y llamando a seguridad. Lo hizo sobre la marcha, mientras sonaba ‘Shake Some Action’, y con tanta destreza que muchos pensamos que era puro teatro, parte del espectáculo, pero no…

El ataque de ira de Chris Wilson en ‘Shake Some Action’, apuntando al sospechoso (foto: Luis Miguel Barrio).

Eso que el amistoso Wilson había saludado así antes del empezar: «Hola, Basque people. Dios os bendiga. Está guay volver otra vez». Rompieron fuego con el mentado y prometedor ‘Down Down Down’, pero la parte central, la principal, ruló morosa, dilatada, abollada, irregular, y ellos se olerían el percal porque preguntaron un par de veces si nos gustaba o no y si estábamos disfrutando. Les perjudicó un sonido embarullado en el que a veces emergían las guitarras (qué bien tocaba sin púa la suya, de plástico transparente, el jefe Cyril Jordan), pero en el que la voz de Wilson evolucionaba demasiado justa, casi desafinada, sin resuello, luego ronca… Se le notó la flojera a la segunda, la muy lisérgicamente Byrds ‘You Tore Me Down’, y a la cuarta, la versión del ‘I Want You Bad’ de NRBQ (incluida en su nuevo disco, ese ‘Plástico fantástico’), se puso chillón incluso, aunque tuvo cierto encanto melódico este cover (quedémonos con los positivo).

Siguieron con un par de versiones: ‘Don’t You Lie To Me’, atribuida al bluesman Tampa Red, con su buen desarrollo guitarrero, y una garajera, sucia y rota ‘Hungry’ de Paul Revere & The Raiders, que Jordan reconoció como gran influencia y que dedicó a «Juan Carlos y a su encantadora familia», o sea al dueño de la tienda y sello Bloody Mary, coorganizador de la gira y presente en la sala.

Qué bien tocó su guitarra traslúcida Cyril Jordan, que no usa púa (foto: Luis Miguel Barrio).

Manteniendo cara de póker, esperando a que sucediera algo, asimilando riffs stonianos potables pero no explotados al máximo (los de la nueva ‘What The Hells Goin´ On?’), llegamos a la parte de los hits reconocibles, de las canciones coreables, y todo medró. «Dios os bendiga, buena gente de Bilbao, una de las ciudades más bonitos del mundo, de verdad. El Museo Guggenheim, mi hotel…», introdujo Chris Wilson antes de tocar una creciente ‘Teenage Head’, con el público receptivo (más de 300 personas, varios franceses haciéndose notar…), un respetable éste aún más agitado en ‘Shake Some Action’, la del conflicto, cuya ira generada sirvió para también hacer medrar la stoniana ‘Slow Death’, que fue el pico de la velada, a la misma altura del bis, que los Groovies tardaron en conceder, porque Wilson no querría salir. Pero reaparecieron para tocar ‘Let Me Rock’, del último disco también (la primera canción compuesta por el tándem Jordan-Wilson, nos cuentan ellos, pero grabada hace año y media), otro zurriagazo stoniano antes del cual explicó el ofendido Wilson: «No está bien tirar vasos o lapos, porque tenemos los focos enfrente y no vemos lo que hay delante. Y hemos venido del otro lado del mundo para entreteneros». Gracias por la visita, Chris.

OSCAR CUBILLO

El bajista Chris von Sneidern, de blanco, un gregario de lujo, cantautor pop de carrera propia (foto: Luis Miguel Barrio).

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