The Buttshakers: Estaba Fito

El sexteto lionés, con la leona mulata Ciara en el centro, para no variar (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: *

Jueves 21 de septiembre, Bilbao, 21.30 h, 10 €.


Los Agitaculos francoamericanos consiguieron hacer bailar con soul-funk retro y consabido al cortado y contado respetable reunido en el Kafe Antzokia

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Dentro de una gira española de 10 conciertos desperdigados por la piel de toro y con sólo un día libre, los franceses The Buttshakers recalarán tres veces en Euskadi: jueves 21 en Bilbao (Kafe Antzokia, 21.30 h, 10 €), el sábado 23 en Éibar (Coliseo, 20.30 h, 7-10 €) y el próximo viernes 29 en Gernika (Iparagirre Rock, 21.30 h, 10-12 €). Vienen en sexteto, con sección de metal doble, y animan: «Prepara tus zapatos de baile».

The Buttshakers, apelativo traducible por Los Agitaculos, se juntaron en Lyon, Francia, en 2007, pero cuentan con un as en la manga: Ciara Thompson, su afrovocalista tinaturnesca, nacida en San Luis, Misuri. A medias estética y sónicamente entre los barceloneses The Excitements y los californianos The BellRays, Los Buttshakers alternan soul retro (James Brown, Stax) con descargas dinámicas casi roquistas (que no se revelaron en Bilbao, por cierto). Andan divulgando su tercer disco: ‘Night Shift’ (16), que está en su Bandcamp.

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Solamente un centenar de personas viendo el jueves en el Kafe Antzokia a los souleros franceses The Buttshakers. Su bolo se celebró en la sala grande, lo cual nos sorprendió a todos, que pensábamos que sería en el Antxiki, en la sala de arriba, más pequeña. El fotógrafo Azpiazu calculó que un tercio de los presentes eran mujeres y también acudió Fito, quien el próximo viernes 29 de septiembre presentará en rueda de prensa en Madrid nuevo disco y gira de veinte aniversario de los Fitipaldis.

Fito fue un inesperado e involuntario coprotagonista del show. No porque el público le diera la chapa, que no pasó, sino porque la vocalista del sexteto francés, la vitamínica mulata yanqui Ciara Thompson, dotada de más descaro y tablas que Nikki Hill, en sus numerosas inmersiones entre el holgado respetable, que se apartaba timorato y preventivo a su paso, siempre se paraba al lado de Fito y de su hijo, que estaban en el centro del local. Ciara bajaba para montar bulla y para conseguir que la gente moviera el esqueleto y los pies, y la primera vez resultó sintomática: se puso ante Fito y su chaval, al que le dio corte, normal; luego buscó entre la gente, que se había apartado espantada como si ella fuese un zombie que había vaciado el centro del patio, y localizó al fotógrafo Alfredo Villaescusa, que tampoco danzó, claro; aunque al final Ciara logró marcarse varios pases con la animada novia de Rafabilly.

La entusiasta, vitamínica y tatuada Ciara Thompson arrimada al respetable (foto: Carlos García Azpiazu).

La entusiasta Ciara, con vestido entallado, pelo afro, tatuajes en los brazos y piercing nasal (he leído hoy que en Corea del Norte están prohibidos los piercings) se puso un poco pesada con tanto descenso desde el tablado para espolear a la centena humana presente, sí, pero es que su trabajo es entretener y su objetivo hacer bailar: «es vuestra última oportunidad para danzar», avisó varias veces. A ella también le gusta bailar, y lo hizo con bastantes chicas, y en otra acercó a la gente el micrófono para que coreara y lo logró, y en una ocasión que subía de regreso al escenario tropezó con un bafle y se cayó al suelo (¡eso que ya estaba descalza!), pegándose un buen trompazo.

En total la cita duró 84 minutos para 17 piezas crecientes, señal de que hicieron bien su labor. Lo malo es que ya nos sabemos la película y este estilo de retro soul danzón con vientos de refuerzo, músicos blancos en semicírculo y vocalista negra en el centro es una fórmula reiterada, intercambiable e internacional (los Silverbacks son los últimos que he catado en este plan). Me da la sensación de que la mayoría de los grupos de esta onda se lo toman primero como una reinterpretación fiel pero poco imaginativa, y después, si tienen suerte, como una profesión alimenticia.

De las 17 canciones, sólo tres sonaron actuales: dos algo pop como podría facturar la Amy Winehouse soleada (‘In The City’ y la bonita ‘Sweet Reward’), y una tercera muy roquera con guitarra twang aunque tan clasicista como Chris Isaak (‘Movin’ On’, en cuarteto, sin los metales, creciendo épica y superando de largo a los Blues Pills). Lo demás sonaba a consabido, a recocinado, sobre todo cuando apretaban en las baterías, los bajos y los riffs de vientos en la escuela funk de James Brown: en la retro ‘I Wanna Know’, cuando Ciara bajó por primera vez adonde el pobre Fito; la lisérgica ‘Trying To Fool’; ‘Hypnotized’ que fue la tercera vez que se arrimó al paciente Fito, que ya daba palmas –seguro que la mulata no sabía que se acercaba siempre a la mayor estrella del rock español-; un ‘Betty Day’ que medró gracias a los solos de viento…

Busquen a Ciara con su vestido y a Fito en el centro del vacío con su gorrilla (imagen de móvil: O.C.E.).

The Buttshakers (Los Agitaculos, Los Sacudepompis…), basados en Lyon (o sea lioneses), arrancaron con un instrumental telefílmico sin título, se pusieron cañeros a lo Blues Brothers en ‘Soul Kitchen’ (escrita por Ciara pensando en sus raíces en San Luis, como explicó en la introducción), insistía en incitar a bailar a la peña, recordó que hacía unos dos años habían actuado también en el Antzoki, nos contaba que iba entrando en calor y preguntaba cómo se decía ‘hot’ en ‘basque’ (‘bero’, le chivó un tipo). Por la mitad ella hizo mutis para que la banda tocara otro instrumental también sin título y en plan Freedonia y muy bueno, y en la segunda mitad ya hubo más gracia, más pegada, con dinamismo tinaturnesco (‘Week Ends’, el más rockin’ y blues brother ‘Get Your Blues’), hasta llegar a un no más que correcto bis doble y oscilante entre Marvin Gaye progresivo (‘Tax Man’) y a los Lisa & The Lips de la volcánica Lisa ‘BellRays’ Kekaula (‘What You Say (Hey Hey)’).

Vi a Los Buttshakers hace bastantes años en un escenario pequeño, a un palmo, y la chica ha mejorado mucho, tanto que sabe pastorear a una audiencia, pero si hay fútbol la próxima vez me quedo en casa.

OSCAR CUBILLO

El setlist de la primera fecha de su gira española de diez bolos (imagen de móvil: O.C.E.).

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  1. […] (estos de abono, en un show al que acudió Fito Fitipaldi y narrado en el post previo, aquí), y el viernes al cuarteto heavy metal aquitano Cranks y al trío boogie-billy parisino The […]



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