Josele Santiago: Escritor de bosques y lobos

 

El dúo madrileño oficiante y el público atento, sobre todo masculino (imagen de móvil: O.C.E.).

CAL: **

Lunes 2 de octubre de 2017, Bilbao, FNAC, 19 h, entrada libre.


Josele Enemigo, mano a mano con David ‘Los Coronas’ Krahe, presentó su quinto disco en solitario, ‘Transilvania’, en una sesión acústica, autoestilística y asaz satisfactoria.

Volverá a Bilbao el 25 de noviembre, a la sala Stage Live

 

La tarde del lunes, en un FNAC casi lleno y con sillas (al menos hubo 60 personas, no llegarían a 10 las damas y no faltaron algunos niños; hacía mucho calor y alguna dama no dejó de usar el abanico), Josele Santiago (Madrid, 1965), el líder de Los Enemigos, estrenó en dúo acústico su quinto disco en solitario, ‘Transilvania’, donde no hay ninguna canción con ese título y así explicó su elección: «Significa ‘más allá de la selva’. Es una idea bonita que ilustra bien el oficio de escritor». O sea, que Josele se autodefine como escritor (¡más que cantautor!), lo cual se refleja, por ejemplo, en que parece dar más importancia al texto, y en su modo de cantar, muy teatral, estirando los vocablos, ahuecándolos, jugando con las palabras como si estuviera solo ante el espejo.

En 49 minutos tocó 10 piezas a dúo, escoltado por David Krahe (guitarrista de Los Coronas y Corizonas; sobrino del difinto cantautor Javier Krahe). La mayoría fueron de la novedad transilvana, «un disco más, un poco así», como comentó antes de tocar la primera, ‘Un guardia civil’, una pieza dolida de estilo sostenido, un estilismo algo retorcido como a él le gustan. En ‘Magia negra’ creó un marasmo de músico profesional, serio y también estilista de sí mismo, y en ‘Cómo reír’, una suerte de folk acuático al modo de Madeleine Peyroux cañí con acordes a lo Nina Simone, nos impartió «un cursillo acelerado y práctico de cómo reírle las gracias al jefe», un opúsculo irónico que retrata por dentro al pelota de ‘baba desatada’.

En el sustrato de sus guitarras se respiraba algo de jazz, bossa en la bastante notable ‘Prestao’ («que va de eso, de vivir de prestao»), y se extendió bastante sobre ‘El bosque’, una pieza estirada y jazz como podría hacer Kelly Joe Phelps: «Habla de esas cosas que te puedes encontrar en un bosque, no sé, un guardia civil, un Carrefour, un cartel de gire a la izquierda, un cartel de gire a la derecha, uno de propiedad privada, un campo de tiro… ¡Cómo mola la naturaleza!». Hum… Josele se fue a vivir al campo, en la provincia de Barcelona, imagino que seguirá ahí.

Krahe, a la izquierda, profusamente tatuado, Santiago a la derecha, muy barbado (foto: Carlos García Azpiazu).

Tras la estilista ‘Que hable el sol’, comunicó que no tocarían más de ‘Transilvania’, pero un espectador le hizo una petición que Josele aceptó ante la prevención de Krahe («no la hemos preparado»). Pero el jefe enemigo, que ya andaba abandonando su personal letargo, introspección, caraja, ensimismamiento o como prefieran llamarlo, se dijo «qué cosa más espontánea» y cantó la solicitada, ‘Ángel’, que es «un niño muy enfadado con el mundo», y remitió a Robe Extremoduro (él es el Mesías y nosotros un error), y que fue muy ovacionada.

A esas alturas ya había tocado siete de las doce piezas de ‘Transilvania’. «El resto del disco también está muy bien», informó, pero tomó un cambio de sentido y procedió a tirar de repertorio previo, conocido, más antiguo, en las tres últimas: el folk-blues ‘El lobo’, donde sentencia «más tristes son ustedes, rodeados de paredes, y sin querer salir» («me la inspiró un señor que estaba pidiendo en el metro y decía: ‘señores, es triste pedir, pero más tristes son ustedes’»); y las dos mejores de la decena de la velada gratuita, ‘Ole papa’, agónica y surrealista, con epílogo algo Lou Reed y versos tipo «he sembrado gominolas / las riego con anís» o «he desarmao el tejao / para hacerme un xilofón / La lluvia me lo ha afinao / para que él despeje el sol»; y el inesperado extra, cuando ya se habían encendido las luces y dijo Josele: «Vamos a hacer como los profesionales. Cobrar no, dar un bis. Un charlestón, ‘El baile de los peces’», y sonó campero como Los Enemigo del primer LP (ese ‘Ferpectamente’ de 1986 que nunca igualarían) y donde Josele hasta puso voz ronca de bluesman.

Más o menos así fue un encuentro promocional muy bonito y satisfactorio del que nos fuimos cuando ya se había formado una larga cola de aficionados que deseaban que el artista, el escritor, les autografiara el artefacto transilvano. Ah, Josele volverá el 25 de noviembre a la sala Stage Live.

OSCAR CUBILLO

Postdata: En el anterior concierto de Josele en Bilbao, en dúo acústico también pero de abono (15 euros y sólo medio centenar de personas en el Café Mistyc un viernes de noviembre de 2016así lo contamos), Josele adelantó tres cortes de este ‘Transilvania’ que tenía previsto ver la luz en febrero. Así los percibí ese día:

“Además, nos anticipó tres «estrenos mundiales» que entrarán en su quinto y próximo álbum en solitario, que verá la luz allá por febrero: ‘Un guardia civil’ («una canción carcelaria», folk actual); ‘El bosque’ («habla de lo desconectados que estamos con la naturaleza»); y, en el segundo bis, ‘Ángel’ («otra primicia universal… aquí en Bilbao sabemos que estáis acostumbrados… una idea para que el mundo se arregle», una idea bastante exterminadora –por cierto-, a lo Guy Davis)”.

En los saludos finales también ellos aplaudieron agradecidos al respetable (foto: Carlos García Azpiazu).

 

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