Sam Outlaw: Puramente americano

El septeto estadounidense con dos damas, dos sombreros cowboys, dos gorras de visera, cuatro guitarras… (foto: Mr Duck).

CAL: **

Sábado 21 de octubre de 2017, Bilbao, Nave 9 / Museo Marítimo, 22 h, 15-18 €.

 

 

En septeto estadounidense mixto, espectacular y guitarrero (¡cuatro guitarras!), el apuesto vaquero Sam Forajido elaboró en el Museo Marítimo modernas melodías country del gusto de la mayoría

 

Segunda visita a Bilbao del vaquero treintañero Sam Outlaw, un tipo de apariencia formal, con cuerpo fornido y espigado, cara linda tranquila y voz nasal, formando todo un apuesto conjunto que le teletransporta al honky tonk de la película ‘Thelma y Louise’. La primera vez vino al Cotton Club, en noviembre de 2016, y se marcó un repertorio en trío acústico y relajado que titulamos ‘La mirada triste’ y que interpretó sin calarse el sombrero Stetson (así la contamos). Esta segunda visita, la el sábado noche en la Nave 9 del Museo Marítimo, sí se lo puso para liderar a un septeto puramente americano, con cuatro guitarras (dos eléctricas, genuina pedal steel, más su acústica) y dos chicas de pelo largo (una rubia a la guitarra eléctrica, y al teclado la morena Michaela Anne, que fue quien se encargó de telonear la cita albergada en la Nave 9 ante unas 150 personas con al menos cuatro sombreros vaqueros visibles entre el aforo, bastantes aficionadas maduras entre las filas, y la joven cantante country afincada en Bizkaia Margo Cilker situada en vanguardia, para no perder detalle).

Sam Outlaw, o sea Samuel Forajido, nacido Sam Morgan en Aberdeen, Dakota del Sur, en 1982, pero basado en Los Ángeles, California, regresó a Bilbao presentando su reválida, ‘Tenderheart’ (Corazón tierno, cariñoso). Él mismo etiqueta a su estilo como ‘SoCal country’ y afirma que «todas las canciones, incluso las canciones felices, están escritas desde un lugar de tristeza». En Bilbao dio un bolo pulcro y formal, con él erguido y atento a todo (a la guitarrista rubia de su derecha para la coordinación con los coros y la guitarra, al respetable para estudiar sus reacciones…), controlando las emociones y el oficio. Sonaron 18 canciones en 72 minutos puramente americanos. El principio y el final fueron espectaculares y movedores, y en el ecuador apostó por dúos acústicos, lentos y temas más comerciales, más pop incluso.

El arranque nos trasladó al honky tonk (bar vaquero) soñado, sí. Outlaw abrió crepuscular, arropador y contenido a lo Steve Earle (‘Kind To Me’), se puso celestial en la ‘cheating song’ (canción de adulterio) ‘I’m Not Jealous’, meció lentos ora a lo Dwight Yoakam (‘Who Do You Think You Are’; una historia sucedida en la Baja California, pues el serio Outlaw en ocasiones aclaraba el busilis de las letras) ora a lo Gram Parsons (‘Diamong Ring’ ovacionadísima, ‘Keep a Close Eye On Me’ con las dos miembras de la banda apoyándole en las armonías vocales), enhebró guitarras como los Jayhawks (‘Say It To Me’, que a Pato le evocó a Ryan Bingham) y mejoró a Lucinda Williams (‘Ghost Town / Ciudad fantasma’, canción evocadora además de coreadísima por el público; este es el clip).

En los dos temas en dúo acústico y folk, con Sam sin Stetson (foto: Mr. Duck).

La octava y la novena canción fueron serenos dúos acústicos muy folkies mano a mano con la rubia (‘It Might Kill Me’), y tras ellas prosiguió el show en septeto relajado remitiendo a Tom Petty (‘Tenderheart’, el country pop que decíamos antes), sonando al gusto de un turista en México (‘Angeleno’, sobre las andanzas de un vaquero en Los Ángeles) y asomándose a la puerta batiente de un honky tonk (‘Jesus Take The Wheel (And Drive Me to a Bar)’; la acabó y el vaquero guaperas y bien plantao se secó el sudor con un pañuelo rojo). Esto antes de la cuádruple traca final, que nos volvió a subir a la cima emocional mediante el rock and roll eléctrico vía Blasters ‘Sacramento’ (versión de un tema compuesto por la telonera, Michaela Anne, y que resultó un derroche eléctrico puramente americano, apoteósico; tanto, que la ovación de premio incluyó numerosos aullidos), el animadísimo country góspel ‘All My Life’ (estos dos últimos títulos citados resultaron los dos mejores del encuentro), el rock crepuscular ‘Keep It Interesting’ y el adiós con el híbrido transversal entre Chris Isaak y Dwight Yoakam ‘Trouble’ (rock and roll y country en una pieza pegajosa, elegido primer single de su segundo álbum; este es el clip oficial).

Tras ese ecuador tanteando, a la postre Sam Outlaw nos dejó en las alturas, deseando más. Pero no hubo bis porque ya dieron las 12 y seguro había compromisos horarios con el Museo Marítimo. Si en vez de a las 10 hubiera empezado el bolo a las 9 habría ido más gente, habría habido bis y encima nos habría dado tiempo a acercarnos al Kafe Antzokia a ver a Dani Nel.lo Y Los Saxofonistas Salvajes, grrrrr (tres personas distintas nos han dicho que estuvieron muy bien).

OSCAR CUBILLO

Buena entrada muy mixta para una ciudad en la que los conciertos country no suelen funcionar muy bien (foto: Mr. Duck).

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One Response to “Sam Outlaw: Puramente americano”
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  1. […] puramente country de Sam Outlaw, otro que las canta todas parecidas, hace poco en la Nave 9 (así lo contamos), y entiendo aún menos el predicamento de Eilen (sobre todo entre los melómanos de pedigrí: […]



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