Shawn James & The Shapeshifters: Zombis renacidos

El dinámico quinteto de Shawn James en el Azkena (foto: Mr. Duck).

CAL: *

Sábado 4 de noviembre de 2017, Bilbao, Sala Azkena, 21 h, 15-18 €.

 

El quinteto de Arkansas, liderado por un neofolkster gótico que dice haber venido tres veces a España en un año, no acaba de cuajar su mezcla de viejo y nuevo, pero acabó entreteniendo y moviendo en la sala Azkena

 

Decíamos en el post anterior que todo estilo musical, y todo en general, cambia con el tiempo y se impregna de influencias de todo tipo. El baile flamenco puede verse impactado por la gimnasia y el blues por el metal, como comprobamos el sábado noche en sendas citas de abono. Otra cosa es que por el ansia de cambio se acabe mixtificando, desnaturalizando el arte original o forzando mestizajes que funcionan como agua y aceite. Pues ese sábado abrimos la velada en la Sala BBK, con el aforo agotado y mayoría de damas para catar la dilatada e insatisfactoria coreografía ‘Sinergia’ del bailaor Manuel Liñán (así lo contamos en el post previo, en efecto), y la rematamos ante el folk-metal de los americanos Shawn James & The Shapeshifters, cuyo concierto anunciado a las 9 arrancó con hora y cuarto de retraso y fue atendido por un centenar de aficionados, entre ellos muchos jóvenes y muchas chicas, lo que nos sorprendió. Vaya, la demora nos benefició porque nos dio tiempo a verlo entero, pero nos perjudicó porque nos tragamos la primera parte del concierto, un autoteloneo a dúo acústico, con la guitarra del líder Shawn y el violinista, el uno con camiseta de Howlin’ Wolf y el otro de Metallica, haciendo una especie de folk crepuscular (vía 16 Horsepower) bastante versionero (de Iron Maiden a Bill Withers, alucinen), en total un tubo de siete temas en 34 minutejos. «Es un poco rollo», dijo un chaval a sus amigas (y al poco de largó a fumar o a otro lado).

El panorama cambió en la segunda parte, con la banda al completo, un quinteto de sonido electroacústico (batería, banjo, violín, bajo y guitarra) que mejoró, incrementó la pegada por la parte postrera gracias a la incorporación de una segunda guitarra eléctrica en vez del banjo para generar sinergias más compactas y roqueras. Con estética barbada, melenuda y desaliñada de zombis rednecks (paletos) con camisetas, estos cinco walking deads renacidos (el violinista tocaba y ponía los ojos en blancos) dispararon unos 13 temas (falsos finales y largas intros, por eso la falta de precisión) en una hora, 61 minutos crecientes gracias a la roquerización eléctrica mediante la segunda guitarra.

El líder Shawn con su camiseta de Howlin’ Wolf (foto: Mr. Duck).

Shawn James (Chicago, 1986; esta es su web) y sus colegas barbudos, basados en Fayetteville, Arkansas, intentan amalgamar las raíces del folk y el blues con rock, metal (ese agitarse simultáneamente como melenudos del numetal) y aura gótica. Pero les queda un poco de comic, con más pose que esencia, de modo afectado (ese vozarrón gutural y gruñidor del líder), que sirve para impresionar a la chavalería. Hiperbólicos, góticos, tremendistas, bastante sureños y un tanto palúdicos, Shawn James & The Shapeshifers abrieron tanteando, sin acabar de hibridar los géneros de ayer y hoy (country banjista y folk americano primigenio con el rock, si este sigue siendo de hoy, claro, me pregunto atemorizado), sugirieron a Hank 3 (que les da mil vueltas, claro), se atrevieron con la progresividad orate de unos The Locust camperos, coincidieron con la imaginería crepuscular del hombre orquesta Scott H. Biram, invocaron el gótico sudista de Legendary Shack Shakers (‘Wild Man’), arbitraron neopaludismos, neowestern con slide y retro-rock aindiado en una catarsis colectiva a lo Slim Cessna’s Autoclub (esto en ‘The Bear: Hunger’, la de ooh-no, ooh-no, cuando al acabarla Shawn brindó elevando su bebida y al instante le replicaron los presentes alzando botellas y vasos), y por el final más sólido batieron géneros entre el rock y el blues en plan Tom Waits compitiendo con The Cubical (‘Hellhound’) y se apuntaron al folk metal (‘Delilah’, la primera del bis, antes de la cual Shawn dijo que era su tercera visita a España en este año). El repertorio de James y los suyos es más actual que moderno, y no acaba de funcionar la fórmula porque cada elemento parece que marcha por separado hacia el infierno, pero son resultones. No en vano, estaba pensando en marcharme cuando la cosa fue mejorando y me quedé hasta el final.

ÓSCAR CUBILLO

Clip de la canción ‘The Bear: Hunger’.

 

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