Ash Grunwald + Durango 14: ¡Y paella en el intermedio!

El power-trio con Ash Grunwald a la guitarra Gibson, Fernandito Beaumont al bajo y Joel Purkess a la batería (foto: Mr. Duck).

CAL: ** / **

Domingo  17 de diciembre de 2017, Deusto, Satélite T, 13 h, 8-10 €.

Gira española diciembre de 2017:
7 diciembre en Santiago, Sala Capitol
8 diciembre en Vigo, Radar Estudios
9 diciembre en Piloña, Amc Bocanegra
10 diciembre en Aldeamayor, Rte. Sidreria El Zagal de San Martín
11 diciembre en Sevilla, SALA X
12 diciembre en Estepona, Louie Louie Rock Estepona
13 diciembre en Madrid, Tempo Club
14 diciembre en Zaragoza, Rock & Blues Café
15 diciembre en Mataró, Sala Clap
16 diciembre en Santander, El Almacén de Little Bobby
17 diciembre en Bilbao, Satélite T

 

El austral Ash Grunwald reivindicó la fuerza del blues en un Satélite T lleno, mixto y fascinado por su electricidad modernista y por su voz poderosa. Después hubo paella y en la sobremesa menos gente pudo quedarse para ver a los madrileños Durango 14 y su surf instrumental españolísimo

 

El Satélite T propuso un plan matutino dominical especial: dos conciertos y una paella de intermedio, todo por el mismo precio. Abrió el encuentro el bluesman australiano Ash Grunwald cerrando en Deusto su gira española de once conciertos en once días sin descanso y en formato power-trio multirracial completado por Fernandito Beaumont al bajo y Joel Purkess a la batería. La cosa pintaba bien, pero Ash superó todas nuestras expectativas gracias a su labor a las guitarras (alternó una Gibson que tocaba sin púa y en pie con un dobro que se colgaba sentado en un taburete y que frotó con slide) y a su voz arrasadora: qué clase al entonar como un Robert Cray de registro más grave, qué sostenidos vinculables con el flamenco y que hacían aullar espontáneamente al respetable.

Con la fuerza del rock, la autenticidad de lo indómito y una visión modernista de la que carecen tantos intérpretes de blues contemporáneos, Ashley Mark Groenewald, de 41 años (este es su Bandcamp), focalizó un show brutal y restallante de 20 piezas en 92 minutos intensos. Intercaló varias versiones, pero bien traídas y reinterpretadas, como la inaugural ‘Smokestack Lightnin´’ de Howlin Wolf (con Ash punteando hendrixiano con los ojos en blanco), un par de Robert Johnson él a solas con el dobro (‘Walkin’ Blues’ y su favorita y exagerada ‘Cross Road Blues’, con la slide emergiendo cual navaja), el ‘How Many More Years’ también del Wolf, y, en plan más moderno, el reggae-soul de Bill Withers ‘Ain’t No Sunshine’ o el soul-rock creciente de Seal ‘Crazy’.

Ashley Mark Groenewald, de 41 años, tocando el dobro sin el sombrero (foto: Mr. Duck).

Pero no se crean que fue una verbena versionera, pues Ash insuflaba nueva vida y vigor a sus interpretaciones y demostraba que el blues es un género todavía válido. Como energía imprimía a sus originales, explosivos, movedores y veloces, entre el blues-rock, el boogie woogie y el rock de los 90 (a Javi Zaitegi a veces le resonaba a Tom Morello, el guitarrista de Rage Against The Machine). Así fue arbitrando títulos que seleccionaba sin orden establecido de una lista que tenía a sus pies: ‘Sky Writer’ (voz a lo Robert Cray y modernidad blusera escuela Joe Louis Walker hace 30 años, imaginen qué gozada), mezcolanzas de Cray, el British boom de los 60 y el walkin’ bass primigenio negro (‘Trouble’s Door’), mejoramientos de los sobrevalorados John The Conqueror (‘Hammer’, a la cuarta el público mixto que llenó el local ya estaba coreando para satisfacción del oficiante), blues-rock transversal como el de Eric Gales (‘Money’… and fancy clothes, o sea dinero y ropa chula), chulería naturalísima (‘Walking’), boogie en trío electroacústico (‘You Ain’t My Problen Anymore’), híbridos entre Eric Sardinas y JLW con la slide (‘Mojo’, después ‘I Don’t Believe’), falsetes previos a epílogos hard rock (‘Open Country’), velocidad espectacular (en ‘Just Be Yourself’ aceleró tanto que se le cayó el sombrero y dejó ver una pelambrera rizada a lo Simply Red moreno, y en ‘Give Signs’ con el dobro y el bombo solamente se asemejó a un hombre orquesta tipo Legendary Stardust Cowboy), y abrió el el bis con un blues que cruzó a Black Sabbath con Hendrix y con el ‘A Change Is Gonna Come’ de Sam Cooke, ahí es nada.

Ash Grunwald en agosto en Holanda, tocando con otro trío el ‘Smokestack Lightnin´’ de Howlin Wolf

 

Mosaico del trio de Ash Grunwald y el quinteto Durango 14 (foto: Mr. Duck).

A eso de las 3 y poco comimos paella (yo dos platos) y a las 4 menos algo salieron los cinco madrileños de Durango 14, a los que empecé a ver con intención de catarles un poco antes de volver pronto a casa a tumbarme el sofá. Pero al poco la fuerza de Durango 14 me dejó clavado al suelo y disfruté de sus 19 instrumentales en 66 minutos combinadores del surf, el spaguetti western, la españolada a lo Pájaro y también el post-rock y el stoner (‘Corazón Salvaje’). Con sus dos guitarras Fender Stratocaster y su saxo en esencia remitieron a Los Coronas primerizos, con mucho ambiente pistolero, aindiado y coreografiado (‘Duelo al sol’) y bastante rollo hispano yeyé tipo Pekenikes (‘Aracena’).

Además presumieron de que eran profesionales de la música y no debían madrugar el lunes para ir a currar, se pusieron un poco pesados al pedir palmas, bailes y coro, nos hicieron acuclillarnos y apagaron las luces del Satélite T para pedirnos que ilumináramos la sala con las linternas de los móviles (yo no participé porque me quedaba poca batería y aparte no sabría encender la puta linterna). Uniformados con camisas de terciopelo rematadas por hombreras de leopardo, Durango 14 cruzaron a los Ventures con King Crimson, facturaron rock como los mexicanos del ‘Tequila’, se asomaron a la discoteque, también versionaron el ‘Crazy’ de Seal (dijeron que se les ocurrió tras oírselo a Ash Grunwald, que lo prepararon deprisa, casi lo improvisaron y les quedó ‘de puta madre’ (sic)), se inventaron melodías surf, se dispararon igual que Brian Setzer con el rockabilly, se aceleraron con drag rock and roll, versionaron el ‘Black Is Black’ de Los Bravos, picaron en el ska, y por el final se endurecieron una miajita. Su tercer disco se titula ‘Vol. 3’ (Maldito, 16) y este es su Bandcamp.

OSCAR CUBILLO

Durango 14 en su clip ‘Desperado’

 

Los 5 de Durango 14 tocando a las 4 y pico de la tarde del domingo (foto: Mr. Duck).

 

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