Neighbor: Contra el desánimo

La guipuzcoana Maite Larburu, violinista profesional avecindada en Holanda (foto: Mr. Duck).

CAL: *

Lunes 18 de diciembre de 2017, Bilbao, Biblioteca Municipal de Deusto, 19.30 h, entrada libre.

 

 

 

Neighbor vinieron desde Holanda para actuar en la Biblioteca Municipal de Deusto ante una escasa veintena de personas. La lideresa del ahora trío, Maite Larburu, mimó al público infantil y arrancó desangelada, pero remontó y acabó en bicicleta

 

Tres músicos viajaron desde Ámsterdam para dar un concierto con entrada libre en la Biblioteca Municipal de Deusto la tarde del lunes y desafortunadamente sólo acudieron una veintena escasa de espectadores, entre ellos unos cuatro niños y niñas. Échenle la culpa a la mala o nula promoción habitual de las instituciones públicas. Oficiaban Neighbor (esta es su web), en origen un dúo vasco-yanqui residente en Holanda, liderado por la multi-instrumentista guipuzcoana Maite Larburu y completado por el guitarrista estadounidense Josh Cheatham. Maite es violinista profesional y Josh contrabajista y viola gambista, ambos especializados en música antigua. Su proyecto conjunto ha aumentado con la incorporación del clarinetista bajo valenciano Carlos Taroncher. Ah, se llaman Neighbor, vecino, porque los tres residen en Ámsterdam.

Escribíamos en 2016, cuando eran dúo y no un trío con la incorporación de Carlos Taroncher.
Neighbor es un dúo compuesto por la guipuzcoana Maite Larburu y el estadounidense Josh Cheatham, especialistas en música antigua y dotados de técnica sobrada. Tienen dos discos, el segundo el titulado ‘Hau’, editado en el sello Gaztelupeko Hotsak y aspirante a entrar en la lista de los mejores discos de 2016. Son once canciones, la mayoría en euskera, pero con hueco para el inglés y el castellano (‘Olas’, esa que reza «te impulsa el mar, te lleva, contigo quiero ir ciega»). La hernaniarra juega con las ondas vocales al modo de PJ Harvey, Anari o Mursego mientras la guitarra de su compañero de Seattle se impone en los ambientes construidos además con numerosos instrumentos tañidos por la pareja: ukeleles, percusiones, violín, pianola, viola de gamba, shakuhachi (flauta japonesa), melódica, sansula (o kalimba)…
Lúdicos y seductores, Neighbor se mueven por lo minimal, por la música de cámara y costumbrista, por el post-folk y por el folk a lo Laboa, por ejemplo. Maite y Josh se conocieron en Ámsterdam, Holanda, y se bautizaron Neighbor, que significa vecino, porque se dieron cuenta de que residían en el mismo barrio. Debutaron con el álbum más inconsistente ‘Ura patrikan / Agua en el bolsillo’ (Gaztelupeko Hotsak, 2013), y se reafirman en su reválida, ‘Hau / Esto’, de sonido tan etéreo como sólido gracias a la producción de Haritz Harreguy. El diseño del CD lo firma la japonesa afincada en Ámsterdam Akiko Wakabayashi, y hay edición en vinilo fabricado en Chequia, con dos bonus tracks y el CD incluido. ÓSCAR CUBILLO

Nosotros acudimos a la cita porque me gustó mucho su segundo disco, el minimal ‘Hau’ (Gaztelupeko Hotsak), de lo mejor que se editó en Euskadi en 2016 (así se presenta en la web de Hotsak). Ante la inmensa sala casi desierta (cuando acabó la actuación y se encendieron las luces nos dimos cuenta de lo grande que era el recinto y de la cantidad de sillas vacías que había dispuestas), Neighbor dieron un concierto un poco desangelado ante la pobre asistencia (no solo por el clima lluvioso de fuera, que seguramente retrajo a algún melómano), con ellos tres envarados, casi a la defensiva, y con Maite apostando sobre todo por captar la atención de los niños presentes (para mayor desánimo, al de pocas canciones uno se largó con sus dos progenitores).

Ella se dirigía solo a los niños y en euskera, y les explicaba de qué trataban las canciones. 10 sonaron en 70 minutos austeros pero crecientes: dos en inglés, la última en castellano (cerrando el bis, cuando ya estaban más sueltos los vecinos de Ámsterdam debido a la respetuosa respuesta demostrado por el escaso público) y las siete restantes en vascuence.

Ataviada de manera seria y formal a la moda de La Bien Querida (vestido gris y por debajo jersey verde), Maite Larburu fue el indudable centro de la escena y a sus pies tenía pedaleras, botellas de agua, tres guitarritas (un ukelele), una caja con discos a la venta (varios los adquirió una familia con tres niños que ocupaba la primera fila), etc. Lo dicho, que Maite fue el centro de los focos y de la acción, y muy gesticulante, como en un cuentacuentos  infantil, comenzó con bastantes sonoridades del folk vasco moderno, atemporal o sin barreras: resonó a klezmer en la inaugural ‘Gauean’ (con grititos a lo Mikel Laboa), reverberó en plan el country alternativo algo Ainara LeGardon en ‘Hau’, teatral contó un cuento moral a lo Jabier Muguruza en ‘Marnie Lock’, y en inglés y por lo bajinis avisó al guitarrista guiri de la pieza que tocarían a continuación, una que arrancó a lo Ruper Ordorika y finalizó a lo Gari (la también muy teatral ‘Harria. Papera. Guraizea’).

Maite Larburu, especialista en música antigua y centrada en los niños presentes, ofició muy gesticulante (foto: Mr. Duck).

La políglota Maite (al menos habla castellano, euskera, inglés y neerlandés), centrada en los niños de la oscura sala y cada vez más desenvuelta, en la anglófona ‘Overtones’ remitió descaradamente a Mursego por las repeticiones en espiral, y en ‘Marea’ sonó a nana tipo Jabier Muguruza. Tras ésta, quizá porque consiguió tímidos aplausos de la veintena asistente, se animó a presentar a los músicos: el guitarrista de Seattle, el clarinetista de Valencia… y ella de Hernani, «que no es exótico pero tenemos a Maialen Lujanbio», presumió por su vecina, la reciente campeona del concurso de bertsolaris, quizá sepan los lectores vascos.

Las mejores canciones sonaron al final, quizá también por mostrarse ella más serena: ‘Invisible Threads’ (‘Hilos invisibles’, teatral y alocada a lo Ani DiFranco), ‘Anutxatxa’ (con el ukelele en una pieza descarada, teatral y muy Mursego también, con loops de voz), más las dos del bis, ‘Ezin’ (crepuscular, oriental, intensa) y la bastante improvisada sobre la marcha ‘Bici’ (apócope de bicicleta, que sonó a pop doméstico tipo Petit Pop, los de ‘Vámonos en bici’).

Al final se nos quitó el envaramiento a todos, a músicos y espectadores, y salimos respirando contentos de la Biblioteca (que es la antigua clínica 18 de julio, los lectores más veteranos ya se ubicarán). Había merecido la salida un lunes por la tarde y desafiando a la lluvia. No hay que desanimarse nunca, ni por el clima.

ÓSCAR CUBILLO

El dúo base de Neighbor tocando ‘Marea’ en un concierto doméstico

 

El guitarrista Josh Cheatham, la multi-instrumentista Maite Larburu, y el clarinetista bajo Carlos Taroncher (foto: Mr. Duck).

 

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