Kiko Veneno: Le faltó chispa

José María López Sanfeliu, ‘+más solo que la una’ en la BBK+ (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: –

Viernes 22 de diciembre de 2017, Bilbao, Ciclo Music Legends, 20 h, 20 €.

 

Kiko no cantó ‘Joselito’ el viernes en la llena Sala BBK, en el ciclo Music Legends, donde casi encalla por culpa de su técnica guitarrística limitada y la mutación de varias de sus canciones afamadas

 

No cumplió todo lo prometido el bueno de Kiko Veneno el viernes en una Sala BBK con el aforo agotado con mucha antelación. Ofició en una nueva sesión del Ciclo Music Legends, con su programa llamado ‘Más solo que la una’, o sea él a solas (lo que sorprendió a no pocos espectadores). Las visuales anunciadas se limitaron a pobres fotitos (una por canción, como quien dice), Kiko Veneno se supone que nos iba a contar su vida pero ni profundizó ni habló tanto (al menos no pecó de monologuista, consolémonos), y el catalán naturalizado andaluz esperaba cierta interacción con el respetable, que algún espontáneo le interpelara y él pudiera improvisar, pero la reciprocidad se limitó a las palmas tremendamente mal dadas por la bilbainada y los coritos tan tímidos como siempre («esto no es Operación Triunfo, gracias a Dios», animó al gentío antes de ‘Echo de menos’).

Fue una cita un tanto sosita por dos razones esenciales: primera, porque Kiko es un guitarrista limitado y, aunque alternó una acústica con una Fender Telecaster eléctrica, a la postre su soniquete se hizo monótono (por eso en sus bandas lleva a guitarristas excelentes: el blusero Lolo Ortega, el patanegra Raimundo Amador, actualmente el ‘delinqüente’ Ratón); y segunda, porque varió el espíritu de varias canciones, que en general más que rumberas parecieron indies, llegando a tocar fondo en las mutaciones de ‘Lobo López’, que sonó en plan bossa narcótica ralentizada, y de la última, una sorprendentemente mustia ‘Volando voy’ (con inserto latino que tampoco funcionó).

A tenor de la foto, este es Kiko en la tercera, ‘Traspaso’ (foto: Carlos García Azpiazu).

La propaganda avanzaba que sería un show de dos horas, aunque (menos mal, se congratularían algunos) la cita duró 91 minutos para 16 canciones. Al principio del encuentro, José María López Sanfeliu (Figueras, Gerona, 3 de abril de 1952) se mostró más parlanchín: «he participado de esa felicidad de no hacer nada, de estar a gustito, sin trabajo», saludó antes de empezar comentando el ambiente navideño; se definió como «licenciado universitario, progre y hippie» al evocar su conexión con los hermanos Amador, gitanos y el mayor de 16 años, con quienes montó su primer grupo, Veneno (y abrió tocando con turuta y todo ‘La muchachita’, la cual quizá ahora se prohibiría por razones progres, las vueltas que da la vida, ¿eh?); se congratuló de haber crecido cuando existían los Beatles (antes de tocar una indie ‘Palabras para Julia’ en la que reconoció el influjo de Paco Ibáñez), y reivindicó el rock andaluz en ‘Traspaso’.

Y poco más habló hasta el final: en la divertida presentación de la potable ‘Namasté’, que la ejecutó en plan cantautor indie vivaz, y en una pieza inédita que entrará en su próximo disco, la titulada ‘Autorretrato’, «una breve descripción de uno mismo», cuya letra leyó «porque es nueva, no la conocéis y yo tampoco», y que contenía versos arriesgados tipo «soy feo y sin salero, todo me da miedo».

Kiko Veneno con cara de circunstancias en uno de sus parlamentos (foto: Carlos García Azpiazu).

Y no, no titularemos con esto, porque el frágil y austero recital (Kiko lo definió con corrección: un recital es un concierto de una sola persona) no fue malo, sólo un tanto monótono. Intentemos dar la vuelta al texto destacando las mejores interpretaciones: ‘Seré mecánico por ti’, ralentizada, con la eléctrica, en plan Ry Cooder tocando blues en Mali; la desconstruida ‘Me siento en la cama’ y su melancólica domesticidad detallista (larga ovación recibió); la mentada ‘Autorretrato’, que resonó a Raimundo Amador; la letra juguetona de la reciente ‘Los planetas’ (la que más le gustó a Oscar Esteban, fan venenoso que hace poco le vio con banda en Santander); la rumbita desvalida, desamparada incluso, de ‘Coge la guitarra’; y la primera del bis, la favorita del que suscribe, ‘En un Mercedes blanco’, coreada por la gente, acompañada por malas palmas y con cierto halo de tristura.

La del Mercedes también cupo en su exitoso disco ‘Échate un cantecito’, de 1992. Entonces, como contó Kiko este viernes en la Sala BBK, «alcancé la felicidad y puede vivir de canciones como esta», informó al presentar ‘Superhéroes de barrio’. Y bueno, una pena que se dejara en el tintero títulos tipo ‘Joselito’ o la dylaniana ‘Memphis Blues Again’. Y vaya, el que suscribe acudió con expectativas más altas y quizá el ambiente lánguido se debió al paisanaje, que somos un poco sositos aquí también (nos espoleó, pero fue un esfuerzo vano: cómo estáis de palmas, todos conmigo… en incluso una referencia a Rajoy y Bárcenas, pero no había manera). Aunque vamos a conciertos para que nos diviertan: el público estaba a favor del artista, pero faltó le chispa a un Kiko Veneno quizá cansado.

ÓSCAR CUBILLO

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